Investigadores mexicanos utilizan videojuegos para tratar a pacientes con daños neuronales

Un grupo de científicos e investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se encuentran inmersos en la creación de una serie de videojuegos no con un objetivo lúdico, sino como un mecanismo para tratar y sanar a pacientes que presentan daños neuronales.

¿Qué beneficios aportan?

Estamos hablando de un dispositivo que nos recuerda a los juegos virtuales de antaño con un mando y un joy-stick y que favorece, gracias a ese movimiento de manos y brazos, que poco a poco se vaya restaurando y normalizando la conectividad de las neuronas del cerebro de estos pacientes que se encuentran dañadas.

Así se explica Ana María Escalante, coordinadora del grupo encargado de esta investigación médico-científica, acerca del objetivo con el que pusieron en marcha estos juegos a través de una pantalla. La idea, defiende, es “utilizar sensores de posición y movimiento para rastrear los movimientos de las personas y simular las terapias de rehabilitación que normalmente utilizan los terapeutas para tratar a pacientes con daños neurológicos”.

Sin duda, una divertida forma de mejorar al tiempo que estos pacientes jueguen al fútbol o agrupen bloques de estructuras como si de las piezas de un puzle se tratara. No obstante, este tratamiento complementario todavía se encuentra en sus fases de prueba, no se conocen resultados definitivos, pero pretende ser una pieza más del proceso de rehabilitación de estas personas una vez regresen a su casa.

¿Qué es una enfermedad vascular cerebral?

Este tipo de patología se refiere a una alteración en las neuronas que hace que exista una disminución de flujo sanguíneo en el cerebro que suele estar acompañada de alteraciones en el mismo de una manera momentánea o algo más permanente. Así, cuando se producen este tipo de accidentes vasculares, estas personas sufren una alteración de la vista en uno o ambos ojos, sienten que tienen menos fuerza en las extremidades, además de problemas para hablar, sensación de hormigueo o cierto desequilibrio.

Así, un abuso del alcohol, del tabaco, una vida sedentaria, obesidad, tener la presión arterial o el colesterol alto, padecer diabetes o superar la barrera de los 55 años pueden ser factores de riesgo para se produzcan estos episodios en el cerebro.  ​

Fuente: 65 y mas

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