Vanesa Lorenzo, la modelo que aprendió sus mejores trucos de belleza fuera de las pasarelas

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Bastan siete segundos para formarnos una primera impresión. Cuando elegimos con esmero la ropa, los accesorios, o el peinado estas decisiones no dejan indiferente, tampoco en el ámbito profesional. Cualquier detalle transmite casi al instante rasgos de nuestra personalidad. Algo parecido le ocurrió a Vanesa Lorenzo el día que estrenó su propia web. Cuando redactó su carta de presentación en su página oficial, donde los trabajos de modelo conviven con su labor como diseñadora y amante del yoga, apostó por unir los dos conceptos que mejor la definen: su familia, convertida en su inspiración, y la curiosidad, como el motor que mueve su mundo. Fueron precisamente esa curiosidad y las ganas de probar algo nuevo las que impulsaron a la modelo catalana a reinventarse desde otra perspectiva, a través del diseño y el bienestar. Hablamos con ella sobre lo que ha aprendido de su trabajo a lo largo de los años y descubrimos que la verdadera inspiración para ella no está en las pasarelas sino en una de las mujeres más importantes de su vida, su madre. 

Eres modelo, diseñas… ¿cómo es un día cualquiera en tu rutina?
La maternidad ha cambiado mucho mi rutina. Antes tenía una vida nómada, ahora viajo mucho menos y cuando lo hago intento volver a casa lo antes posible. En Barcelona, donde vivo ahora, los despertares están llenos de ajetreo matutino ya que tengo dos niñas pequeñas en casa. Mis días son muy dinámicos y llenos de proyectos profesionales y personales. Profesionales como seguir trabajando como modelo, trabajando desde hace ya tiempo en un nuevo libro y en proyectos solidarios.

¿De qué forma cambió tu vida cuando nacieron tus dos hijas?
Es un cambio vital que te obliga a replantearte las prioridades, optimizar el tiempo y tener muy presentes los valores con los que quieres vivir y educar. Aunque haya renunciado a parte de mi trabajo internacional como modelo, porque eso implica estar lejos de mis hijas, puntualmente viajo y disfruto al máximo esos momentos de soledad.

Pero siempre encuentras tiempo para el yoga, una de tus grandes pasiones. Incluso publicaste un libro en 2016 relacionado con este deporte. ¿Qué significa para ti?
Significa unión de todas las cosas: cuerpo, mente y alma. Te ayuda mantener un cuerpo fuerte y flexible pero lo más importante, ayuda a acarrear tu cuerpo y tu mente con conciencia y paz; dos imprescindibles para la búsqueda del bienestar y la salud. Cada práctica es única y se convierte en un despertar, siempre aprendes cosas nuevas de tu cuerpo, o de tu mente y la gestión de tus emociones. Es una disciplina que no sólo te acompaña en la esterilla, también lo hace fuera de ella, en tu día a día. Todo un regalo. Y por supuesto creo que es un estilo de vida, es ese el nombre de mi primer libro.

Hablando de estilo de vida, ¿te gusta cuidarte?
Sí, mucho. Si no me cuido no podré ofrecer lo mejor de mí misma y cuidar de los demás.

¿Y cómo lo haces?
A través de la alimentación y mantener conductas positivas. También tengo rutinas de belleza. Siempre me hago una buena limpieza antes de hidratar; combino peelings, con agua micelar o jabones faciales. Me gustan los serums o ampollas para antes de irme a dormir y también utilizo el clásico aceite de rosa mosqueta. Para cuidar mi melena utilizo acondicionadores naturales y muy nutritivos y la seco con el secador de pelo Dyson Supersonic™, para no perder el brillo natural de mi cabello.

Además de haber aprendido infinidad de trucos por tu profesión, seguramente hay alguno que has heredado de tu madre, ¿nos podrías contar cuáles?
De mi madre he heredado una buena calidad de piel, y un hábito fundamental: la importancia del descanso. Algo que desde que soy madre no puedo practicar tanto como quisiera. En mi alimentación también ha influido mucho. Mi madre siempre ha apostado por producto fresco y de temporada, por la cocina saludable, algo que parece muy sencillo pero que no es tan fácil de mantener en la sociedad de hoy en día. Cuando muchos de mis compañeros en el colegio merendaban bollería, yo abría mi fiambrera con un bocadillo que, además de la proteína animal, siempre tenía algo de lechuga, tomate y aceite de oliva. También crecí con fines de semana en el campo, en la masía de mi abuelo, cosa que ahora yo retomo con mis hijas.

¿Muestran tus hijas interés por el mundo de la belleza o el de la moda?
Les encanta decidir sus estilismos y peinados. Cuando me ven maquillándome siempre piden utilizar los labiales. Y con respecto al deporte, el yoga ya forma parte de sus vidas ya que lo practican.

Fuente: Hola!

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