Botín desde 1725. El restaurante más antiguo del mundo

Fuente: cocinayvino

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Sobrino de Botín, Casa Botín o, simplemente, Botín, como también es conocido, figura en el libro de los récords Guinness como el restaurante en funcionamiento más antiguo del mundo. Y, por si fuera poco, también es reconocido como uno de los tres mejores restaurantes clásicos del mundo según la revista Forbes.

Fue abierto en 1725 como una casa grande con un horno de leña en el que los huéspedes podían guisar sus propios alimentos, comprados en los comercios de los alrededores. El paso del tiempo lo transformó, primero, en una pastelería, para terminar siendo lo que es hoy en día y apareciendo en obras literarias de autores tan universales como Ernest Hemingway, Ramón Gómez de la Serna y Carlos Arniches.

Su fama ha traspasado fronteras

¡Descúbralo! El restaurante más antiguo del mundo

Gente de todo el mundo llega a visitar este lugar, mitad restaurante y mitad museo, donde se encuentra la certificación Guinness que abala su antigüedad.

La distinción llegó gracias a un cliente que insistió en contactar con la organización. Esta realizó una investigación independiente para garantizar que el negocio cumplía con los requisitos: mantener el nombre, seguir en el mismo lugar y tener una trayectoria ininterrumpida. Además, el libro también afirma que Goya llegó a trabajar allí como lavaplatos.¡Descúbralo! El restaurante más antiguo del mundo

El establecimiento abarca ahora varios pisos y cuenta con una decoración muy cuidada, que se ha mantenido prácticamente inalterada a través de los años y que incluye varios muebles antiguos y cuadros del Madrid de la época. Esta fidelidad a sus señas de identidad ha permitido que Botín continúe siendo parada habitual para políticos, cineastas, deportistas y otros famosos que se dirigen a la capital de España.

Su plato emblemático es el cochinillo con papas al horno de barro. Esta preparación se realiza según un proceso en el cual la carne de cerdo es sazonada con hierbas y ajo para después ser llevada al horno de barro hasta que tome un color dorado.

Casa Botín está en manos de la tercera generación y, de momento, ya hay al menos un descendiente que está dispuesto a llevarlo en cuarta generación, un hijo de uno de los copropietarios.

Si es de los que les encantan las antigüedades, la historia y los recuerdos, es necesario que visite este restaurante.

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