Virgen de la Asunción, Patrona de la Isla de Margarita Por Manuel Espinoza Melet

Fuente: Manuel Espinoza Melet

El dogma de la Asunción, hace referencia al hermoso hecho de que la Madre de Dios, luego de su vida terrena fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial. Este Dogma fue proclamado por el Papa Pío XII, el 1º de noviembre de 1950, en la Constitución Munificentisimus Deus: “Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo”.
San Juan Pablo II, en una de sus Catequesis sobre la Asunción, en fecha 02 de julio de 1997, nos enseña: “El dogma de la Asunción afirma que el cuerpo de María fue glorificado después de su muerte. En efecto, mientras para los demás hombres la resurrección de los cuerpos tendrá lugar al fin del mundo, para María la glorificación de su cuerpo se anticipó por singular privilegio”. Luego en fecha 07 de julio de ese mismo año, en Audiencia General, el Santo Padre afirmó: “Contemplando el misterio de la Asunción de la Virgen, es posible comprender el plan de la Providencia Divina con respecto a la humanidad: después de Cristo, Verbo encarnado, María es la primera criatura humana que realiza el ideal escatológico, anticipando la plenitud de la felicidad, prometida a los elegidos mediante la resurrección de los cuerpos”.
Nuestro amado Papa Emérito Benedicto XVI, en su homilía del año 2010, hace una clara y precisa descripción de la asunción de María, señalando: “En esta solemnidad de la Asunción contemplamos a María: ella nos abre a la esperanza, a un futuro lleno de alegría y nos enseña el camino para alcanzarlo: acoger en la fe a su Hijo; no perder nunca la amistad con él, sino dejarnos iluminar y guiar por su Palabra; seguirlo cada día, incluso en los momentos en que sentimos que nuestras cruces resultan pesadas. María, el arca de la alianza que está en el santuario del cielo, nos indica con claridad luminosa que estamos en camino hacia nuestra verdadera Casa, la comunión de alegría y de paz con Dios”.
Muchos estudiosos de la historia afirman que la primera cita que se hace de la Virgen de La Asunción, data del mes de marzo de 1536, cuando se ordena edificar una iglesia al entonces protector de los Guaiqueríes, el padre Francisco de Villa corta. En consecuencia, se sostiene, que al ser trasladados los asientos públicos al Valle de Santa Lucía (hoy ciudad de La Asunción), también se decidió trasladar a la Virgen protectora de la isla. Es así como a Nuestra Señora de La Asunción se le reconoce como Patrona de la Isla de Margarita.
El historiador margariteño Verni Salazar, señala que la devoción de Nuestra Señora de la Asunción, en la Isla de Margarita, está ligada al hecho de su avistamiento por Cristóbal Colón; y para sostener aún más su tesis, efectúa una cita del recordado Don Heraclio Narváez Alfonzo: “A partir de 1562 se inicia el período de gracia en el nacimiento y desarrollo de la hoy Capital del Estado Nueva Esparta. Su nombre, que también lo es de la Isla, se debe a la circunstancia de haber sido ésta descubierta el 15 de agosto de 1498, día de Nuestra Señora de La Asunción. Con respecto al Título de Ciudad y al Escudo de Armas de La Asunción, fueron expedidos y fechados en el Pardo el 27 de noviembre de 1600”.
La ciudad de La Asunción se llena de júbilo, se realizan las festividades en honor a la Patrona de la Isla de Margarita Nuestra Señora de La Asunción. El pueblo se une en una misma oración y la alegría transita por todas las calles, es momento de profunda y cristiana comprensión del mensaje de María santísima, la perpetuidad de la palabra de Cristo y la propagación de la fe.
En la capital neoespartana, se conjuga un doble objetivo: la feliz partida de María de esta vida y la asunción de su cuerpo al cielo. No hay momento para la desesperanza, el pueblo está fiesta y venera a su Patrona, se cristaliza la mariana pureza del sentimiento de amor y confraternidad, la ciudad asume plenamente con inequívoca convicción la protección y guía de la excelsa Madre de nuestro Señor Jesucristo.
Hoy día de nuestra Excelsa Patrona la Virgen de La Asunción, la veneramos con profundo amor y sentimiento cristiano, y la reconocemos como nuestra Madre amada y protectora.
En su honor, en mi poemario “Añoranzas”, dedicamos este poema a la Virgen de La Asunción:
Santísima Virgen,
de rostro impoluto y bello,
en la claridad de tu mirada,
se refleja tu pureza.

Tus manos elevadas,
en asunta presencia
nos indican el camino,
de la gloria de los cielos.

A tus pies reposa,
la frágil heredad
de un pueblo entregado,
a tu divina presencia.

En tu castísimo manto,
se aglutina fervoroso
la aferrada devoción,
de quien a ti acude.

Madre asuntina preciosa,
manantial de sentimientos.
Virgen digna de alabanza,
abrigo de nuestras penas.

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