Wayuus abandonan sus tierras por temor a que recluten a sus hijos

Fuente: Versión Final

Donde antes había familias completas, ahora hay abandono, desolación, ruinas. La escena da muestra de que quienes vivieron en el lugar salieron corriendo, como en estampida. Se fueron atacados por el miedo y escapando del peligro. Huyeron.

En la Guajira venezolana, este es un fenómeno que se cuenta desde 2018 y que este año ha aumentado. En el lugar lo califican como “desplazamiento forzoso de las familias wayuus de sus territorios ancestrales”. El más notorio es el que ocurre en las comunidades adyacentes a la población de Guarero en la parroquia Guajira, reseña El Pitazo.

En Guarero hay al menos 20 casas abandonadas, se encuentra a 110 kilómetros de Maracaibo, la capital del estado Zulia y a nueve de Paraguachón, la frontera de Venezuela con Colombia por Zulia.

“La inseguridad azota la zona fronteriza, por eso los desplazamientos”. Testigos cuentan que los wayuus “se han visto en la obligación de dejar sus casas, animales, parientes y sus territorios ancestrales para proteger la vida de sus hijos”.
Incluso, familias de las comunidades de Taparito, Calle Larga, Calié, Caujarito y Guarero fueron desalojados “de una manera arbitraria por grupos al margen de la ley que azotan la frontera venezolana”.

Todos conocen el nombre, pero todos temen decirlo en voz alta. Los habitantes de estas comunidades responsabilizan al grupo denominado “Zona” que se dedica a reclutar a jóvenes con edades que van desde los 16 hasta los 18 años.

Los obligan a ser parte de la banda

Cuentan que los obligan a ser parte de la banda y “es esto lo que está acabando con la vida de las familias wayuu”. A este grupo criminal lo responsabilizan de trabajar con dinámicas criminales como la extorsión, el robo y el maltrato al pueblo de la Guajira.

Un joven de 17 años tuvo que huir con su familia. Teme dar su nombre, aun no se le pasa el susto. Cuenta que fue víctima de violencia por parte de esta banda de delincuentes.

Me escondí dentro de una bóveda rota

“Me tocó esconderme en un cementerio, dentro de una bóveda que estaba rota. Si en ese momento me hubiesen descubierto quizás no estaría contando mi historia. Aquí han matado a mucha gente y los cuerpos de seguridad no hacen nada para proteger la vida de la gente”.

Lo que todos temen

En el municipio Guajira, hablar de la “Zona” genera molestia, dolor y miedo en la población. También frustración y tristeza. A este grupo lo responsabilizan de haber enlutado a cientos de familias wayuu y “alijunas”, que es como llaman en el territorio de la Guajira venezolana a los que no son indígenas.

Los habitantes de esta zona fronteriza manifestaron que “los cuerpos de seguridad saben de la existencia de este grupo delincuencial, pero se hacen los sordos y ciegos”.

La “Zona” está integrada en su mayoría por “alijunas”. Afirman en la Guajira que provienen de otros municipios del estado Zulia y de otros municipios de Venezuela. En los sectores afectados aseguran que “acabaron con la tranquilidad del pueblo de la Guajira”. Esta gente ha dejado huellas imborrables en las familias wayuu.

Unido a esta situación, los afectados de la Guajira están convencidos de que el cierre de la frontera aumentó la inseguridad porque la ilegalidad es lo que manda. A juicio de los que declaran bajo el anonimato por temor a represalias, esta acción lo que ha hecho es que este lugar sea un “territorio caliente”, por la presencia de insurgentes que operan en el territorio indígena wayuu.

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