¿Qué es el cáncer de tiroides?

Fuente: Informe21

El cáncer de tiroides es el cáncer más frecuente de las glándulas endocrinas.

En los últimos tiempos se ha observado un aumento en la prevalencia de esta enfermedad, proponiéndole algunas teorías para explicar este incremento, entre ellas, el uso indiscriminado de la ecografía. Esta tendencia ha llevado a detectar pequeños nódulos malignos y sobre tratarlos. Es sabido, después de muchos estudios, que esos pequeños nódulos no progresará, sin ocasionarles ninguna complicación al paciente. Es por esto que, actualmente, se intenta frenar este uso masivo de la ecografía tiroidea y se evita solicitar de forma rutinaria a todos los pacientes. Lo que se propone es realizar un adecuado examen físico y reservar la ecografía tiroidea en casos de palpación de alguna alteración.

Como mencionamos previamente, el objetivo del día del cáncer de tiroides es promover el control de esta glándula a través de la consulta con el endocrinólogo, quien sabrá qué estudios solicitar y cuándo.

¿Cuáles son los factores de riesgo para cáncer de tiroides?

Algunas situaciones requieren estar alerta, ya que pueden relacionarse con la presencia de un cáncer de tiroides:

– Antecedentes familiares de cáncer de tiroides
– Haber recibido radioterapia
– Nódulos de consistencia dura o poco móviles
– Nódulos acompañados de ganglios linfáticos aumentados de tamaño
– Nódulos en hombres
– Nódulos en personas menores de 20 años

¿Los nódulos tiroideos son cancerígenos?

La tiroides es una glándula ubicada en el cuello y produce las hormonas tiroideas. Estas participan en la regulación de muchas funciones del organismo, como por ejemplo: mantener la temperatura corporal, funcionamiento intestinal, cardiovascular, cerebral, ciclo menstrual, fertilidad, etc.

En ocasiones la glándula tiroides puede presentar alteraciones de su estructura , encontrándose entonces los nódulos tiroideos, que en su gran mayoría son asintomáticos. Se detectan en el examen médico de la tiroides o bien, de manera incidental, en ecografías de vasos del cuello o en tomografías solicitadas por otros motivos. En otras ocasiones, es el paciente quien nota la pequeña nodulación en el cuello, a la palpación o frente al espejo.

La evaluación mediante ecografía nos permite discernir la probabilidad de benignidad o malignidad de un nódulo. El 95% de estos nódulos son benignos, sólo un 5% serán malignos.

Es importante mencionar que en los últimos años, han cambiado algunas pautas de control de los nódulos tiroideos, por lo que es de suma importancia que los controles estén en manos de endocrinólogos actualizados en el tema.

Cuando hallamos un nódulo con características ecográficas que evocan un cáncer de tiroides, se deberán completar los estudios. Para ello contamos con la posibilidad de realizar una punción, que nos brindará mayor detalle del tipo de células presentes en estos nódulos. Debemos aclarar que realizar una punción de un nódulo tiroideo no produce diseminación del probable cáncer. Este temor es mencionado habitualmente, por lo que es importante despejar la duda.

¿Cómo es el tratamiento del cáncer de tiroides?

“Cuando sospechamos el diagnóstico de cáncer de tiroides, el tratamiento es la cirugía. La recomendación es la extirpación completa de la glándula, aunque existe la posibilidad, en algunos casos, de extirpar sólo una parte. Tras la cirugía, muchos pacientes necesitarán completar el tratamiento con yodo radiactivo, cuyo objetivo es destruir los restos no visibles que pueden quedar”, asegura la especialista de Sublimis.

Hace unos años, todos los pacientes recibían yodo radioactivo. En la actualidad hablamos de un tratamiento personalizado, es decir, cada caso será evaluado de forma individual para adaptar el tratamiento. No todos los pacientes requerirán yodo radioactivo y no todos la misma dosis. Nuevamente, la recomendación es que sea un endocrinólogo actualizado, con experiencia en el manejo de esta enfermedad, el que guíe el tratamiento.

¿Cuál es el pronóstico del cáncer de tiroides?

Generalmente el cáncer de tiroides es de progresión muy lenta, sin extensión a otras partes del cuerpo, con poco riesgo de recurrencia, una excelente sobrevida y una muy baja tasa de mortalidad. Esto quiere decir que la persona con cáncer de tiroides va a tener un buena respuesta al tratamiento, sin complicaciones, pudiendo seguir con todas sus actividades, planes y proyectos de vida.

Ahora bien, sí existe un escaso porcentaje de casos más complejos donde la persona puede requerir más de una cirugía, más de una dosis de yodo radioactivo o medicación quimioterápica. No es lo más frecuente y, en esos casos, es fundamental el manejo interdisciplinario entre endocrinólogos, cirujanos, oncólogos y demás personal implicado.

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