Carlos Mesa rechaza la auditoría de las elecciones presidenciales acordada por la OEA y el gobierno de Evo Morales

Fuente: BBC Mundo

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La Organización de Estados Americanos (OEA) y el gobierno de Bolivia anunciaron este miércoles la realización de una auditoría de las elecciones presidenciales. La oposición respondió expresando su rechazo.

La auditoría tiene como objetivo determinar si efectivamente hubo alteración de los resultados en el cómputo que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) hizo de los comicios del pasado 20 de octubre y que dio como ganador al presidente Evo Morales, entre denuncias de fraude de la oposición.

El gobierno de Morales insistió que se compromete a aceptar lo que resuelva la OEA e incluso ir a una segunda vuelta con el opositor Carlos Mesa si se confirma alguna irregularidad.

Pero Mesa expresó a los medios su rechazo a los términos de la auditoría por haber sido «pactados unilateralmente» y sin consultar cuáles eran sus condiciones.

«Principalmente las de desconocer los resultados del cómputo realizado por el TSE y la necesaria participación de representantes de la sociedad civil», dijo Mesa.

Mesa dijo exigir el respeto a la voluntad popular expresada en las urnas que fue burlada «en un cómputo fraudulento».

«Reconocemos las posiciones de instituciones, sectores cívicos y movimientos sociales que plantean la anulación de las elecciones y manifiestan su desconfianza a la auditoría».

Observadores de la OEA en Bolivia

La OEA tiene previsto enviar a Bolivia una comisión auditora compuesta por 30 expertos que analizarán si existió manipulación de votos en los comicios, según una carta del secretario general de la OEA, Luis Almagro, al canciller Pary.

Los integrantes de la misión tendrán la tarea de «verificar la transparencia y legitimidad del proceso electoral del 20 de octubre», señala el documento al que tuvo acceso BBC Mundo.

La comunicación entre Almagro con el gobierno de Bolivia fue confirmada a BBC Mundo tanto por el organismo internacional como por autoridades diplomáticas bolivianas.

Protestas en bolivia

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) declaró la semana pasada ganador al presidente Evo Morales, con el 47,08% de los votos frente al 36,51% de Carlos Mesa, el otro candidato más votado, en un proceso muy criticado.

Morales fue reelecto presidente -su cuarto periodo consecutivo- tras obtener una diferencia con Mesa de más de 10 puntos porcentuales, el umbral para no tener que pasar a segunda vuelta según la ley.

El cómputo de votos fue duramente cuestionado por Mesa y otros partidos de oposición, que denuncian irregularidades.

La abrupta suspensión del llamado recuento «rápido» durante casi 24 horas por parte del TSE, justo cuando los resultados apuntaban a una segunda vuelta, fue el detonante de las sospechas de la oposición, pero también de organismos internacionales como la OEA.

El gobierno de Morales aceptó que los resultados de la auditoría sean vinculantes, por lo que si se detectan anomalías que eliminen el umbral del 10% de diferencia, habría una segunda vuelta.

Invitados a la auditoría

La auditoría de la OEA surge a raíz de los cuestionamientos que el mismo organismo internacional realizó al proceso de cómputo de votos hecho por el TSE.

La Unión Europea y algunos gobiernos de la región recomendaron que la disputa electoral vaya a una segunda vuelta en un intento de salir de la grave crisis.

Carlos Mesa

Ante la presión local y los cuestionamientos internacionales, el gobierno boliviano hizo una invitación a la OEA, la UE y a diferentes países para que sean parte de una auditoría de los resultados.

El Ejecutivo también invitó al candidato Carlos Mesa a acompañar el proceso.

«Que se revisen todas las actas. Si a la conclusión del proceso se prueba el fraude, vamos a la segunda vuelta», afirmó Evo Morales en una rueda de prensa este martes.

El acuerdo se produce luego de nueve días en los que las principales ciudades de Bolivia han sido escenario de manifestaciones tanto a favor de Morales como de la oposición liderada por Mesa.

Evo Morales habla en un mitin

Cabildos, marchas, «cacerolazos» nocturnos y cierres de avenidas y calles son algunos de los recursos que ha empleado la oposición boliviana para manifestar su rechazo a la victoria del presidente.

Por su parte, Morales ha llamado a demostrar su respaldo a sus partidarios de sindicatos obreros y campesinos, además de empleados estatales.

«O voy preso o voy a la presidencia», sentenció ante una multitud el lunes Carlos Mesa, el candidato opositor.

Las mayores concentraciones se produjeron el lunes en las ciudades vecinas de La Paz y El Alto. Pero también hubo marchas a favor y en contra del mandatario por prácticamente todo el país.

La crisis política actual es una de las más grandes por las que atraviesa Bolivia en los últimos 10 años y es la primera vez en casi cuatro décadas que una elección presidencial deriva en protestas callejeras e impugnación de resultados.

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