Venezuela: «Hay señales como las que antecedieron a la invasión de Panamá»

Fuente: Diario las Americas

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Desde el Colegio de Abogados de Caracas y en su calidad de presidente emérito de la Federación de Colegios de Abogados de Venezuela, el letrado Omar Estacio es reconocido como un colaborador permanente de la causa por la democracia y la libertad de su país.

Estacio, quien también funge como vicedecano del Colegio de Periodistas de Cuba en el Exilio, observa en “el ámbito internacional” una serie de “señales” que lo conducen a pensar que una intervención militar, como la realizada por Estados Unidos en Panamá, en 1989, podría ser el final del régimen de Nicolás Maduro.

En entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS, el prominente abogado sostiene la tesis de que la operación contra el general panameño Manuel Antonio Noriega fue “una acción unilateral” de EEUU, pero en el caso de Maduro estima que “hay más de 60 países” que repudian al régimen venezolano, lo que ve como un punto que «juega a favor de la oposición».

-¿Qué se vislumbra en la cosmovisión venezolana actual?

Es muy importante lo que uno ve que está pasando en Venezuela, pero hay ángulos que vale la pena destacar y es cómo se ven ellos, cómo se ve el Gobierno de Venezuela.

Yo creo que ellos mismos se ven muy mal porque con esto de la Operación Gedeón, buscaron subir sus acciones, por decirlo así, ante la comunidad internacional, pero ni siquiera basándose en los logros o méritos propios, sino en el descrédito de la oposición venezolana.

Pero lo han hecho muy mal porque han llevado como testigos de lo que ellos llaman una operación a tres ciudadanos, dos norteamericanos y uno supuestamente canadiense, que han dado testimonios que realmente descalifican mucho la veracidad de esta supuesta operación. Por ejemplo, hay dos señores que afirman haber estado en unas embarcaciones que los llevaron hasta la población de Macuto, en el estado Vargas. Pero desde Colombia hasta ese punto hay alrededor de 1.000 millas náuticas. [En esa área] es muy difícil navegar en una nave tan precaria porque el mar allí es bastante embravecido. Eso, por una parte. Por la otra, estos señores declaran en unos vídeos que han sido difundidos por las televisoras del Estado, pero resulta que en ninguna parte del mundo se permite que un procesado o un imputado rinda declaración de confesión sin la presencia de un fiscal del Ministerio Público y de su abogado, además de que se violaron otras disposiciones. Aquí simplemente agarraron a dos ciudadanos que confiesan nada más y nada menos que iban a matar a Nicolás Maduro, un crimen que en cualquier parte del mundo sería gravísimo y ahí no hay un fiscal, no hay un abogado defensor, y no les advirtieron a ellos la gravedad de esas supuestas confesiones. Entonces uno duda: o bien los torturaron, cosa que no sería inédita en Venezuela, o recibieron algún dinero para que dijeran lo que dijeron. El otro señor, que es un canadiense que confiesa desde algún lugar indeterminado, dice que él armó personas para invadir a Venezuela. Eso en Estados Unidos es un delito. Las personas que desde EEUU arman ejércitos para invadir otros países son castigados por el Código Penal de este país. Entonces este señor, en principio, no va a poder regresar acá sin el temor de ser enjuiciado. Hago referencia a todo esto porque es poco factible que unas personas hagan confesiones tan graves de manera desenfadada, a menos que el Gobierno los haya torturado o los esté torturando en ese momento o hayan sido sobornados por la persona que se beneficia de esas confesiones. Quién se beneficia o se pretende beneficiar de estas declaraciones: el Gobierno de Maduro. Por ahí ha salido el señor Guaidó denunciando a un contratista connotado del petróleo de Venezuela, como supuesto financista de esta operación denominada Gedeón.

-¿Esta acción militar, a pesar de cómo la ha querido presentar el régimen de Maduro, se podría ver como un primer paso de cómo la oposición debe asumir esa tarea o a su juicio hay otra manera de salir de Maduro?

La oposición venezolana padece de las debilidades que puede padecer cualquier organización democrática y heterogénea. No se puede pretender que la oposición venezolana sea un ente homogéneo, en el cual estén todos de acuerdo. Yo creo, sin tampoco enaltecerla demasiado, sin convertirme en un paniaguado de ningún movimiento, que la oposición venezolana, en general, con sus debilidades y sus contrasentidos ha dado una excelente batalla y la va a seguir dando. Que los opositores sean unánimes, que sean unidos en un solo bloque, eso va a ser siempre imposible porque en todo grupo de personas hay opiniones divergentes. Yo tengo mucho optimismo, no solamente por ese estado de postración moral y material en que se encuentra sumido el desgobierno del señor Maduro. Estoy optimista porque la oposición venezolana ha permanecido erguida, con todas sus contradicciones durante este tiempo y porque observo en el ámbito internacional una cantidad de señales muy parecidas a los días previos a la invasión de Panamá [20 de diciembre de 1989], en el Gobierno del presidente de [Estados Unidos] George H. Bush. A los funcionarios de la entonces dictadura panameña se les ofrecieron salidas para que se asilaran en algunos países y ellos nunca creyeron que podían ser objeto de una intervención militar, como tampoco lo creen los desgobernantes de Venezuela. A ellos se les ha ofrecido que se vayan y busquen un lugar seguro. Incluso se les ha gestionado que se asilen en determinados países, quizás en Rusia, Turquía, etcétera. No se le puede pedir a la oposición desarmada de Venezuela que enfrente a un gobierno armado y, además, sin escrúpulos para imponer su voluntad y sus vínculos con una cantidad de organizaciones criminales del mundo.

-El 11 de abril del año 2002 Venezuela estuvo ad portas de salir de esta dictadura chavista, que ya tiene más de 20 años en el poder. Últimamente hemos visto estos alzamientos militares, usted menciona que hay visos de algo parecido a lo que ocurrió en Panamá. ¿Cómo sería claramente esa salida que se requiere?

En realidad, no quiero pecar de optimista, pero observo un gran paralelismo entre los signos previos a la invasión de Panamá, en relación con los signos que se observan en este momento en medio del drama venezolano, con una ventaja en todo caso a favor nuestro. Con todo lo malo que era [el general Manuel Antonio] Noriega, [éste] no tenía los vínculos que tiene el Gobierno de Nicolás Maduro con el terrorismo internacional. Con todo lo malo que era Noriega, [él] nunca llegó a acumular el grado de descrédito universal que tiene actualmente el Gobierno de Nicolás Maduro y tampoco nunca tuvo Noriega cerca de 60 gobiernos del mundo repudiándolo como se repudia a Maduro, dado que el Gobierno de Guaidó tiene casi 60 jefes de Estado apoyándolo. Otra cosa es que la Operación Causa Justa de EEUU, con el caso de Panamá, fue una acción unilateral, en cambio ya estamos viendo que en esta medida de bloqueo marítimo para tratar de interceptar operaciones de narcotráfico, no solo está EEUU, sino que participan Holanda, Gran Bretaña y Francia, y es muy posible que a la hora de una iniciativa más genérica se incorporen los gobiernos de Colombia y de Brasil. No hay que olvidar que Colombia también es miembro de la OTAN y como miembro [de esa organización] tiene un peso específico en este tipo de acciones. Otra cosa que juega a favor de nuestra libertad es que hay dos elementos: el caso Noriega era un caso individual de Panamá, pero no el caso de Venezuela porque Venezuela, bajo la égida de Maduro, con sus socios de Cuba y Nicaragua, etcétera, está creando graves problemas en la subregión. Entonces hay todo un agregado de cosas que culminan con otras circunstancias. Tenemos mayor tecnología en comparación con la que había hace 30 años. En este momento se pueden hacer una cantidad de operaciones militares que no existían en la época de Noriega. No existían los drones en aquel momento. La internet no estaba en el mismo estado en el que se encuentra ahora. Cualquier país en este momento puede ser víctima de un bloqueo electrónico que es capaz de inmovilizar una cantidad de factores militares. De manera que yo creo que todo apunta a que el próximo día o quizás semanas o algo de eso pueda haber una acción conjunta internacional para acabar con esta pesadilla que no solamente afecta a los venezolanos, sino a toda la subregión latinoamericana.

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