Países nórdicos estudian abrir fronteras internas pero recelan de Suecia

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Los países nórdicos estudian desde hace días reabrir primero sus fronteras internas, como parte de la progresiva reapertura de la vida pública frente a la pandemia de COVID-19, aunque la situación de Suecia, con un índice de mortalidad muy superior, ha despertado recelos en sus vecinos.

Mientras el resto de países de la zona han reducido de forma notable los contagios y muertes por COVID-19, dan por controlada la epidemia y hace semanas que han iniciado la reapertura, Suecia mantiene su línea más suave, con muchas recomendaciones y alguna prohibición, pero que de momento ha tenido resultados sensiblemente peores.

Suecia, que no ha cerrado ni escuelas ni restaurantes durante la pandemia aunque ha restringido las concentraciones de personas, tiene una tasa de 36,31 muertos por 100.000 habitantes, tres veces más que Dinamarca, siete que Finlandia y ocho que Noruega, unas cifras que inquietan a los otros países nórdicos.

«Por el momento no se plantea una línea conjunta sobre levantar las restricciones de viajes entre los países nórdicos. Noruega, Dinamarca e Islandia han estabilizado sus situaciones; en Suecia, es más preocupante», afirmó hace unos días la ministra de Interior finlandesa, Maria Ohisalo, tras una reunión virtual con sus colegas nórdicos.

Suecia no ha cerrado sus fronteras a ciudadanos del espacio Schengen -tampoco Islandia, que sin embargo establece una cuarentena obligatoria de 14 días a los viajeros del exterior-, mientras los otros solo permiten acceder a extranjeros con permiso de residencia al menos hasta mediados de junio, fecha hasta la que rige también la recomendación de no viajar fuera del país.

El Gobierno danés anunciará en un par de semanas cuándo suprime la prohibición de entrada; Noruega, que en teoría la ha fijado hasta el 20 de agosto, podría levantarla ya en junio para otros países nórdicos, e Islandia abrirá sus fronteras a ciudadanos de Schengen como muy tarde a mediados del próximo mes.

SUECIA NO COMENTA LAS RESTRICCIONES DE OTROS PAÍSES

«Es una decisión de esos países si quieren mantener restricciones con Suecia. No puedo comentar nada», dijo este martes Sara Byfors, experta de la Agencia de Salud Pública de Suecia, en la rueda de prensa diaria de las autoridades sanitarias.

El epidemiólogo jefe de ese organismo, Anders Tegnell, reiteró en declaraciones a «Dagens Nyheter», principal diario sueco, que las restricciones a viajeros extranjeros y el cierre de fronteras no son un «aspecto importante» a la hora de afrontar una pandemia, sino que tiene más peso que los nacionales viajen a zonas de alto contagio.

El anuncio de Alemania de levantar o aliviar las restricciones fronterizas con varios países vecinos ha provocado un intenso debate político en Dinamarca, en el que varios partidos de la oposición de centroderecha han presionado al Gobierno socialdemócrata para que haga lo mismo, pensando sobre todo en el peso de los turistas alemanes en la península de Jutlandia.

«Si no es defendible desde el punto de vista sanitario abrir las fronteras con Suecia, entonces que los suecos se queden allí y que suban los alemanes», dijo el líder de la oposición danesa, el liberal Jakob Ellemann-Jensen.

CONSECUENCIAS NEGATIVAS PARA LA REGIÓN DEL ESTRECHO DEL SUND

Esas declaraciones y otras similares de políticos daneses han provocado reacciones del lado sueco, que protestan contra lo que considerarían una «discriminación», en palabras de la ministra de Asuntos Nórdicos, Anna Hallberg, que así se lo hizo saber a su homólogo danés en una reunión telefónica hace unos días.

«En Escania (la provincia más al sur de Suecia) el contagio está menos extendido que en la región de Copenhague. Le he recordado al Gobierno danés que debemos ver la región del estrecho del Sund (que separa ambos países) de forma conjunta, más que comparar Estocolmo y Copenhague», afirmó Hallberg.

Con Copenhague como centro principal y la sueca Malmoe como secundario, esa región unida por un puente marítimo agrupa a cuatro millones de habitantes y ha apostado por la integración económica transfronteriza en las últimas dos décadas.

Políticos y autoridades de ambos lados, sobre todo de Suecia, han advertido de las consecuencias económicas negativas de mantener el cierre de fronteras y varios han resaltado la contradicción de que mientras los suecos no pueden viajar a Dinamarca, los daneses sí pueden cruzar el puente para ir a Suecia y volver luego sin problemas a su país.

EFE

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