Así sufren los venezolanos indocumentados en Curazao en medio de la pandemia

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Aunque oficialmente las fronteras con Curazao están cerradas desde 2019, los refugiados de Venezuela no dejan de llegar a ese país. El transporte más utilizado es el de embarcaciones no reguladas en donde se exponen a ser víctimas de tráfico humano.

Por Primer Informe

El resultado de ese proceso es que gran parte de las personas que integran la comunidad de venezolanos en la isla, se encuentran indocumentados y sin estatus migratorio legal. En esa condición no pueden acceder a la asistencia oficial que les brinda el estado curazoleño.

Los refugiados venezolanos enfrentan agudas necesidades que solo se cubren con el apoyo de un puñado de organizaciones no gubernamentales. Pero el alcance de esa ayuda es insuficiente.

En Plan de Respuesta para Refugiados y Migrantes de Curazao, estima, por ejemplo, que apenas puede brindar asistencia alimentaria a 2.000 personas de las 60.000 que se evalúan como necesitadas de esta ayuda. Igualmente, de 15.000 personas que necesitan albergue, sólo se pueden cubrir las necesidades de 2.000.

En ambos casos, la ayuda está destinada tanto a los migrantes y refugiados como a las comunidades de acogida, según informó la organización Response for Venezuelans, encargada de elaborar el reporte para la Oficina de Coordinación para Asuntos Humanitarios de la Organización de Naciones Unidas.

Estos venezolanos indocumentados enfrentan obstáculos prácticamente insalvables para obtener un trabajo, o acceder a servicios de salud, o cualquier otro tipo de asistencia. Sin contar con que también existen barreras lingüísticas y culturales que los hacen objeto de discriminación.

El impacto COVID-19 en la comunidad

Incluso aquellos venezolanos que ingresaron de forma regular al país, y tienen algún estatus migratorio, enfrentan momentos difíciles. La mayoría de ellos se integró principalmente a trabajar en el turismo. Esa actividad económica, la más importante en la isla, se detuvo en medio de la pandemia.

Pero Curazao, que no fue particularmente golpeada por el nuevo coronavirus, ha abierto sus fronteras al turismo desde el 1 de julio.

El país ha adoptado los protocolos sugeridos por la Organización Mundial de la Salud y luego de permitir el ingreso de los viajeros de las islas vecinas, ahora puede recibir a los de: Canadá, Bélgica, China, Holanda, España, Francia Italia y Alemania.

Solo se recibirán, por ahora, 10.000 turistas cada mes. En 2019, la isla recibía aproximadamente 40.000 visitantes extranjeros mensualmente. Así que esta actividad económica caerá perjudicando a los venezolanos que se emplean en ella.

No todas son malas noticias. Importantes esfuerzos hacen las ONG para ayudar a la integración de los venezolanos en sus comunidades de acogida al igual que para garantizar acceso a la salud y la educación de la población que demanda estos servicios.

Los deportados

Las autoridades de Curazao detienen y deportan a los inmigrantes venezolanos que no tienen estatus legal en ese país y han entrado de forma irregular a su territorio. Muchos niños que han nacido en esa situación simplemente no pueden acceder a ninguna documentación que les acredite una nacionalidad.

El artículo 3 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, protege en Curazao a los migrantes que teman que a su regreso puedan sufrir torturas o tratos crueles e inhumanos.

Pero la mayoría de los migrantes venezolanos que llegan de forma ilegal desconocen esa legislación y no piden ampararse en ella para mantenerse en la isla y obtener algún estatus migratorio legal.

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