#3A Bitácora de una Médico con pariente con síntomas Covid-19 #Venezuela

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Soy médico graduada en la escuela Razetti de la UCV en el año 96.

Ayer me enteré de que un familiar presentaba síntomas de COVID-19 desde hace 8 días por lo que acudí a examinarlo utilizando todas las medidas de protección posibles.

Durante el examen verifiqué que presentaba un cuadro clínico sospechoso de COVID-19. A su vez me refería que padecía dolor y sensación de opresión en el pecho por lo que procedo a tratarlo e ilusamente decidimos llevarlo a los centros de salud que han sido señalados como puntos de atención para dicho virus para que fuera evaluado y realizaran por lo menos una prueba rápida.

Acudimos al CDI de Propatria frente al módulo de las FAES, dónde desde la reja un funcionario de la milicia nos dijo que allí estaban contaminados, que no tenían pruebas y que no tenía idea de dónde pudieran tener las pruebas; sin emabrgo nos recomendó trasladarnos al CDI de la Ciudadela.

Una ve allí, me identifiqué como personal de salud y me atendió un médico de nacionalidad cubana, quien me aconsejo que siguiera tratandolo de manera domiciliaria puesto que allí no había ninguna prueba y que en toda la zona estaban agotadas. También nos comentó que no tenía conocimiento si en algún hospital habría.

En vista de lo anterior, decidimos acudir al Hospital de Magallanes donde un colega me dió la misma respuesta:
«No tenemos pruebas rápidas, sin una hematología y placa no podemos evaluarlo y solo hay pruebas PCR destinadas únicamente a los hospitalizados».

En un último intento nos acercamos al Lidice donde la situación era peor. Allí el acceso hacia el área de emergencia estaba cerrada, habían dos funcionarios de la GN y un personal de salud que intentaban dar respuesta a las personas que llegaban en búsqueda de atención médica.

Me identifiqué nuevamente como personal de salud y un guardia de manera muy amable me informo que no atendían a nadie pues acababan de fallecer unos pacientes (no mencionó la causa de muerte de los mismos) pero que todo estaba contaminado y que tampoco habían pruebas.

Mi familiar por lo menos cuenta con mi apoyo y atención pero ¿Cuántos venezolanos hoy en día se sienten mal y quién los atiende?

No sé cómo expresar la impotencia que sentí, el dolor y la frustración de ver cómo la realidad es peor de lo que me imaginaba. Actualmente laboro en el área privada de salud y noté como los médicos con los que interactué durante mi recorrido no contaban con los equipos de protección adecuados, mucho menos los funcionarios de seguridad y demás trabajadores de los centros de salud.

Hoy más que nunca sentí pánico de imaginar lo que nos espera, qué le espera a nuestro pueblo que está desasistido en medio de esta pandemia mundial.

Los profesionales que están al frente, son pocos y no cuentan con las herramientas adecuadas. Dios nos ayude a qué la ciudadanía tome conciencia de cuidarse y que los gobernantes y políticos de todos los bandos tomen conciencia y entiendan que esto no es un juego y que equipen verdaderamente a los centros de salud.

Dra. Yanitza Quintero
Tw: @quinteroyanitza

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