Perseguida política creó en Argentina un emprendimiento para ayudar a mujeres venezolanas

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Adriana Flores, abogada natural de Barinas, le proporciona a las mujeres venezolanas herramientas tecnológicas para potenciar y promover sus emprendimientos a través de su organización STEMujeres

Cuando emigró a Argentina, en febrero de 2018, Adriana llegó ilusionada. El país del tango y las pampas le ofreció la libertad que no tenía en su patria. Pero, pronto se dio cuenta que no solo de libertad política vive el hombre; también necesita un trabajo estable que le permita suplir sus necesidades básicas y permitirse algún gusto o capricho.

Siendo abogada de profesión, le tocó trabajar como moza (camarera), repartidora de volantes en la calle, investigadora en una organización de derechos humanos y terminó estudiando programación de páginas web, trabajo que ahora desempeña y que le permitió convertir en realidad un proyecto que tenía en mente desde el 2018: STEMujeres, cuyas letras son el acróstico, por sus siglas en inglés, de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas.

Adriana Flores Márquez es de Barinas, estado ubicado en los llanos occidentales de Venezuela. Tiene dos años y medio viviendo en Argentina, la cuenta la lleva desde el primer día que sus pies tocaron ese lejano país. Nunca pensó ni quiso abandonar la tierra que la vio nacer, pero esos sueños de libertad, por querer recobrar la democracia y devolverle a sus compatriotas venezolanos la calidad de vida que han perdido durante las dos últimas décadas, la hizo explorar en las marchas, contramarchas, protestas y hasta guarimbas organizadas por la oposición democrática, un camino que la condujera a ese propósito. No lo logró. En cambio, fue perseguida y marcada por el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) y otros organismos de seguridad del Estado y, de la noche a la mañana, se vio obligada por la familia y amigos, a hacer maletas y partir a otro destino que no soñó.

Como muchos de sus paisanos venezolanos, se las ha visto difíciles en Argentina, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En los últimos 30 meses, a esta abogada egresada de la Universidad Santa María en Barinas, le ha tocado bregar en lo que ella denomina trabajos precarios y mal remunerados, hasta que estudió programación de páginas web y ahora, esa es su forma de sustento. “Tengo otros proyectos personales y sigo en la búsqueda”, asienta segura la hoy gerente ejecutiva de STEMujeres.

Apenas supera los 25 años; no obstante, tiene claros sus proyectos y metas. STEMujeres es uno de ellos. Es un emprendimiento dedicado a las mujeres venezolanas que están en Argentina, puntualiza para El Pitazo en una de las notas de voz que envió desde su Whatsapp.

En su tono de voz se nota la emoción que le produce saber que cuenta con una manera de prestarle ayuda a sus compatriotas. “Con mi emprendimiento busco visibilizar los empleos que tienen que ver con nuestro acróstico, porque son mejor remunerados y con mejor ambiente laboral. Las mujeres venezolanas en Argentina, tenemos la particularidad, con respecto a los otros países de la región, de que la mayoría que llegamos a este país somos profesionales universitarias y a esa ventaja hay que sacarle provecho”, explica.

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Comenta que a las mujeres en la nación sureña les cuesta más conseguir trabajo en las mismas áreas que a los hombres, o por lo menos, conseguir un trabajo decente, tal como le pasaba a ella, a sus amigas, a conocidas de su entorno y lo comprobó cuando revisó las estadísticas donde, según un informe de investigación avalado por la Comisión Argentina para Refugiados y Migrantes (Caref), el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y la ONU Migración (OIM), denominado «Venezolanos/as en Argentina, un panorama dinámico (2014-2018)», se señala que, según el género, 45% de las mujeres venezolanas tienen un trabajo no registrado, en tanto que el porcentaje de los hombres es de 26%.

Ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (economía, administración, contaduría), esas son la profesiones en las que Adriana Flores quiere colocar a sus coterráneas, “porque no es posible que gente que está preparada, que tiene años de experiencia, tenga trabajos no registrados y mal remunerados. Son cosas que nos toca hacer a la mayoría cuando llegamos, pero pasar uno o dos años en esas tareas, ya hay algo que raro, algo que tenemos que revisar”, indica.

De eso trata la organización STEMujeres, sobre la empleabilidad y el emprendimiento en base a las herramientas digitales. Es decir, explica Adriana, prestar asesoramiento para que aquella mujer que sea capaz de hacer tortas, que sea vendedora, también aprenda sobre herramientas digitales para que pueda obtener mejores ventas, más ingresos, que pueda vivir de su emprendimiento, pero haciendo hincapié en aprender habilidades tecnológicas.

Un proyecto joven

La gerente ejecutiva de STEMujeres contó que la idea de la organización la comenzó a engendrar en febrero del 2018, cuando llegó a Argentina. Dos años después, en febrero del 2020, ya es un hecho concreto. Hasta donde la pandemia del COVID-19 se lo ha permitido, han ofrecido temas sobre programación, marketing, comercio, todo vía Internet. “La pandemia atrasó el arranque de lleno junto al equipo que me acompaña, pero mientras tanto, continuamos en la etapa de exploración, de saber qué necesita la gente, cómo ayudarla de la mejor manera”, confió.

Flores agregó que la idea es enseñar actividades en áreas tecnológicas y digitales. Sacarle el mayor provecho a lo que la tecnología ofrece. En este caso, es apoyar a las mujeres que están en la búsqueda laboral para que puedan potenciar sus profesiones y conocimientos con habilidades en las áreas ya citadas. Desde la organización recomienda aprender habilidades y herramientas tecnológicas para estar preparadas ante los retos laborales del futuro. “Quiero que estos talentos y experiencias no se queden sirviendo mesas en restaurantes, limpiando casas o repartiendo volantes, porque deben estar en empresas reconocidas o en sus propias compañías”, enfatiza.

A Adriana Flores y al equipo que la acompaña los pueden contactar en Instagram y por Facebook como @stemujeres, desde allí brindan oportunidades para el desarrollo de las mujeres en la industria 4.0, especialmente a las que se han visto forzadas a emigrar de Venezuela.

Adriana es tenaz y así lo demuestra cuando, basada en su propia experiencia, es capaz de materializar un proyecto en tierras lejanas, en el país en donde respiró libertad y caminó sin miedo a ser aprehendida por algún cuerpo de seguridad del Estado venezolano por la causa judicial que le seguían a través de tribunales militares, hoy, es la abogada que sigue en la búsqueda de generar mejor calidad de vida a sus coterráneos, ya no con marchas, protestas y guarimbas, sino con una incipiente organización con la que busca que el talento criollo no se quede sirviendo mesas en un restaurante.

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Fuente : el pitazo

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