Corinna, la mujer que puso en jaque a la corona española

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¿Cómo consigue el dinero? Toma el avión, va a los países árabes y vuelve en el avión, con el efectivo en maletas. A veces va con cinco millones. El dinero está en la Zarzuela. En su oficina tiene una máquina para contar. Lo he visto con mis propios ojos”, acusó Corinna Larsen, la examante del rey emérito de España, Juan Carlos I, según una serie de audios publicados por el periódico digital OkDiario y grabados por el excomisario y empresario español José Villarejo, preso desde 2017 acusado de organización criminal, cohecho y blanqueo de capitales. Esto ocurrió, según Villarejo, durante una visita al domicilio de Larsen en Londres, en octubre de 2016.

“Se ha asociado con el excomisario de policía Villarejo, que lleva años en la cárcel y que está chantajeando al gobierno español para obtener la libertad filtrando información que afecta a distintas autoridades y amenazando con la publicación de nuevos escándalos”, señala a La Tercera José García Abad, autor del libro La soledad del rey.

Los constantes escándalos en los que se ha visto envuelto el exmonarca y la apertura de una investigación en su contra por supuestos fondos en paraísos fiscales lo llevaron a abdicar al trono en junio de 2014, mientras que el lunes se informó que Juan Carlos había dejado España temporalmente, para que su hijo pudiera tener la tranquilidad que el cargo requiere, sin verse perjudicado por las acciones por las que ha sido cuestionado su padre.

Aunque no hay seguridad sobre su paradero, el periódico español ABC señaló el viernes que el rey se encontraría en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos, contrario a las versiones de que se estaba hospedando en un exclusivo resort de República Dominicana.


Don Juan Carlos y doña Sofía

Corinna Larsen, íntima de Juan Carlos I durante casi una década, ahora estaría intentando desligarse de los delitos financieros que se le adjudican al exmonarca. “Han intentado destruirme, a mis hijos y a mi red de relaciones. Me persiguen, me han robado documentos y han emprendido una campaña de desinformación para destruir mi reputación”, ha dicho Larsen sobre la familia real española.

Larsen nació en Frankfurt, Alemania, en 1964. En ese entonces, su padre, Finn Bönning Larsen, era director de la aerolínea brasileña Varig en Europa. Era tan reconocido en el mundo de los negocios que incluso llegó a recibir la orden de Caballero del Reino de Dinamarca y la ciudadanía honoraria de Brasil.

Gracias a la princesa Ira von Fürstenberg, el padre de Corinna pudo presentarle al príncipe Alberto de Mónaco, con el que ha mantenido una larga amistad. De hecho, Larsen fue invitada a su matrimonio con Charlene, y algunas versiones dicen que su presencia habría hecho que ningún miembro de la familia real española asistiera al evento.

Larsen fue también consejera personal de Alberto y asesora de imagen de Charlene, acompañándolos a varias de sus giras. Descrita como una mujer inteligente, ambiciosa y elegante, para Corinna no fue difícil abrirse paso entre la alta sociedad y la realeza. Tras terminar sus estudios de Relaciones Internacionales en Ginebra, se fue a vivir a París, donde trabajó para una empresa multinacional y conoció a Philip Adkins. Con solo 25 años, la pareja contrajo matrimonio y se fue a vivir a Londres. En 1992 nació su primera hija, Anastasia.

Pese a que se divorció de Adkins 10 años más tarde, ambos han mantenido una buena relación y él no ha dudado en defenderla ante sus críticos. “Ella no es una escaladora social, eso es ridículo, y la gente que diga eso, son las peores personas del mundo. Corinna es una mujer guapísima, siempre va bien vestida, tiene los mejores modales, la mejor educación. Ha tenido y tiene una vida muy interesante y es muy divertida. Es el tipo de mujer que cualquier hombre perseguiría”, dijo el empresario británico en entrevista con la revista Vanity Fair.

Luego, en 2000, Larsen se casó en Chelsea, Londres, con el príncipe Casimir de Sayn-Wittgenstein. La noticia no hizo muy feliz a la familia del príncipe alemán, por lo que decidieron no asistir al matrimonio. La fama de Corinna no les parecía adecuada para alguien de la realeza. Al obtener la nulidad de su primer esposo, la empresaria alemana pudo formalizar su segundo matrimonio con una ceremonia religiosa en Salzburgo. Esta unión la ayudó a consolidarse dentro de la aristocracia europea. Y de paso se transformó en “princesa”.

Dos años más tarde nació su segundo hijo, Alexander, quien sería el supuesto destinatario de 65 millones de euros que han puesto en aprietos al rey Juan Carlos. Incluso, en su momento surgió la versión de que el padre del niño sería el entonces monarca. Sin embargo, los rumores se disiparon cuando se comprobó que la pareja aún no se conocía cuando nació Alexander.

Pese a esto, Juan Carlos era tan cercano al niño que, según la periodista española Pilar Eyre, el hijo de Corinna lo llamaba “papá”. Incluso, cuando la relación extramarital había terminado, el rey le enviaba regalos de Navidad y se mantenía en contacto con él.

El matrimonio con Sayn-Wittgenstein solo duró tres años más tras el nacimiento de Alexander. Pese a que Larsen decidió distanciarse de la familia, continuó usando el título de princesa hasta que su exesposo se casó en junio de 2019 con la exmodelo estadounidense Alana Bunte, con quien tuvo un hijo en abril pasado.

Pese a que ya no es cercana a Sayn-Wittgenstein, con su primer marido aún se lleva bien. De hecho, Adkins tenía una muy buena relación con el rey emérito, incluso cuando ya se sabía sobre su amorío con Larsen.

Aunque se desconoce exactamente dónde y cómo se conocieron, se sabe que a Juan Carlos le presentaron a Corinna cuando aún estaba casada con el príncipe alemán. La primera persona en referirse a la relación entre ambos fue el periodista italiano Gian Antonio Orighi, aunque existen distintas versiones sobre su primer encuentro. Algunos sostienen que la pareja se conoció en un festival de tiro en las afueras de Toledo en 2005, mientras que otros señalan que habría sido en un banquete en el pueblo alemán de Ditzingen un año después. En esa oportunidad circuló una foto en la que Larsen aparecía bajándose del avión de las Fuerzas Españolas y caminando por la alfombra roja junto al exmonarca.

Ese mismo año se hizo pública otra imagen en la que Larsen aparece posando junto a Juan Carlos I y los duques de Palma, lo que confirmaba el lugar que ocupaba la princesa alemana dentro de la familia real española. Esta época habría coincidido con el peor momento del matrimonio entre Juan Carlos y la reina Sofía, con quien está casado desde 1962. Pese a que Sofía, de 82 años, siempre pasó por alto las infidelidades de su esposo, en esa oportunidad no habría aguantado que Corinna se fuera a vivir al Monte del Pardo, muy cerca del Palacio de la Zarzuela.

Para la reina, las aventuras amorosas de su esposo no eran ninguna novedad. Sin embargo, en algunas ocasiones ordenó que no se les permitiera entrar al palacio a esas mujeres para ciertas celebraciones oficiales, a pesar de que tuvieran títulos nobiliarios o fueran parte de familias aristocráticas. Incluso habría impedido que una de ellas amarrara su yate en un exclusivo club náutico de Palma de Mallorca.

Las órdenes de Sofía fueron apenas pequeños gustos que se daba la exmonarca, que pese a haber vivido hasta esta semana con Juan Carlos, hace años que no mantenía un vínculo íntimo con él. Eso sí, hay quienes dicen que el rey emérito habría considerado divorciarse de Sofía para formalizar su relación con la princesa alemana. Sin embargo, varios expertos en realeza española lo han descartado.


Aún no se sabe dónde se encuentra

“El matrimonio entre don Juan Carlos y doña Sofía está muy dañado desde hace muchas décadas, pero doña Sofía siempre se ha mantenido en su lugar, dando al rey el apoyo que siempre juzgó como necesario, dejando al margen sus sentimientos personales. Si no se ha querido marchar fuera de España con él ha sido por su sentido del deber que la lleva a permanecer en España para dar todo su apoyo, con su gran prestigio personal -que sigue intacto-, tanto a su hijo don Felipe como a la corona”, señala a La Tercera el historiador y experto en realeza española Ricardo Mateos.

En 2009, Larsen adquirió junto a su madre una casa en un centro de esquí suizo, ubicada en el complejo de lujo Domaine Rochegrise, en los Alpes. La propiedad -que era mucho más discreta y cómoda que la de Madrid- se convirtió en su refugio -y en el del rey- durante los tres años siguientes.

El romance podría haber permanecido en la clandestinidad de no ser por el viaje a Botswana en 2012, donde el rey se fracturó la cadera. En ese entonces, Corinna trabajaba en la agencia Boss Sporting, que organizaba viajes de caza de lujo para clientes de alto nivel.

Acompañado por el empresario sirio Mohamed Eyad Kayali, Philip Adkins, Larsen y su hijo Alexander, Juan Carlos mató de siete tiros a un elefante de más de 50 años y cinco mil kilos. El momento quedó inmortalizado en una foto que más tarde dio la vuelta al mundo, y no solo salió a la luz su viaje secreto con Corinna, sino que también quedó ante la opinión pública como un rey que disfrutaba matando animales.

“Lo siento mucho. Me he equivocado. No volverá a ocurrir”, se disculpó el monarca. Sin embargo, el episodio desencadenó una serie de críticas que terminaron en la abdicación en junio de 2014 y el fin de su “amistad” con Larsen.

“Fue una relación basada en la ambición de ella -tanto por dinero como por estatus- y en la debilidad del propio don Juan Carlos. Concluyó cuando no se pudo contener la ambición desmesurada de ella, que anhelaba ocupar un lugar que, sin duda alguna, era imposible para ella”, dice Mateos.

Última advertencia

Entre las empresas de Corinna Larsen destaca su papel como directora general de Boss & Co. Gunmakers, una prestigiosa armería fundada en 2000. La ciudadana alemana también posee un conglomerado de organizaciones aglutinadas en la marca Apollonia Associates, a través de la cual asesora a diversos clientes en transacciones internacionales.

Según ha señalado la misma Corinna, su tiempo se divide en partes iguales entre la filantropía y sus actividades empresariales. De hecho, no todo era amor, viajes y lujo en la relación con Juan Carlos. También había millonarios negocios de por medio, que ahora el rey emérito deberá explicar ante la justicia suiza y española.

Ambos habrían sido beneficiarios de comisiones entregadas por la monarquía de Arabia Saudita, estimadas en más de $us  100 millones. De ese monto, Corinna habría recibido 65 millones de euros por “gratitud y amor”, en sus palabras.

Sin embargo, la empresaria alemana ha intentado desligarse del caso, denunciando una campaña de siete años en su contra. En 2019 envió una carta a la Casa Real española en la que explicaba que, dos años después de recibir el dinero, Juan Carlos le había pedido que se lo devolviera. Ella habría dicho que no, por temor a que la acusaran de delitos financieros, pero el monarca se habría enojado y le dijo que le había robado. “Corinna es la que se ha quedado con el dinero y el rey Juan Carlos tuvo que soportar que creyeran a los partidos, más dos chantajistas procesados, que al icono global de la democracia española”, señala Raúl del Pozo, periodista cercano a Juan Carlos que habló con el exmonarca el viernes pasado.

Corinna deberá comparecer ante la justicia suiza el 8 de septiembre y volvió a contestar con una carta en la que aseguraba que dejaría constancia de todo lo que sabía ante la prensa y la justicia.  (La Tercera)



con información de : el deber

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