Improbable que vacuna contra COVID esté lista en noviembre

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La suspensión de un extenso estudio sobre una vacuna contra el COVID-19 debido a una enfermedad en un solo participante demuestra que no se harán “concesiones” de seguridad en la carrera por desarrollarla, le dijo el miércoles el director de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus iniciales en inglés) al Congreso.

AstraZeneca ha puesto en pausa los estudios de su posible vacuna en Estados Unidos y otros países mientras investiga si la enfermedad que contrajo un voluntario británico se trató de un efecto secundario o una coincidencia.

“Esto debería ser tranquilizador”, dijo el director de los NIH, el doctor Francis Collins, ante una comisión del Senado. “Cuando decimos que primero nos vamos a enfocar en la seguridad y que no haremos concesiones, esta es la primera prueba de cómo se está llevando eso a la práctica”.

Los científicos han estado apresurándose a desarrollar una vacuna contra el coronavirus desde que comenzó el brote, y Estados Unidos ha iniciado los mayores estudios a nivel mundial: la fase final de pruebas de las tres candidatas principales, y tres ensayos adicionales próximos en los que se reclutará a 30.000 sujetos en cada uno.

A los expertos en salud pública les preocupa que el presidente Donald Trump presione a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus iniciales en inglés) para que apruebe una vacuna antes de que quede demostrada su seguridad y efectividad, una inquietud que también expresaron varios senadores el miércoles.

“Cuando se trata de una vacuna contra el COVID-19, no podemos permitir que el presidente Trump repita su alarmante patrón de poner la política por delante de la ciencia y la salud pública”, dijo la senadora Patty Murray, la demócrata de mayor rango en el panel.

Estados Unidos ha invertido miles de millones de dólares en las labores para desarrollar rápidamente varias vacunas contra el COVID-19. Pero los temores del público de que una vacuna sea insegura o ineficaz podrían resultar catastróficos, afectando seriamente los esfuerzos por vacunar a millones de estadounidenses.

Collins dijo que el público necesita comprender el proceso previo a anunciar que cualquier vacuna está lista para su uso generalizado, uno que, por diseño, mantiene a fabricantes y políticos sin conocer la conclusión hasta que no se tenga evidencia concluyente.

Aproximadamente 150 infecciones de COVID-19 en un estudio de 30.00 personas deberían ser suficientes para indicar si la posible vacuna realmente funciona, y el conteo queda en manos de un grupo independiente de expertos, y no de la FDA.

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