La Audiencia corrige al juez del caso Dina y devuelve a Iglesias la condición de víctima

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Varapalo para el juez del caso Dina, Manuel García Castellón. La Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha estimado los recursos de apelación de Pablo Iglesias y de Dina Bousselham contra la decisión del magistrado de retirar la condición de perjudicado al líder de Podemos, aceptando así que vuelva a presentarse como víctima en la pieza. El tribunal corrige a García Castellón al entender que se mantienen los elementos por los que se sustentó la personación del vicepresidente en un primer momento, para lo que apunta a que la publicación en prensa de información que procedía del dispositivo le causó un «quebranto» y que el razonamiento en el que se apoyó el magistrado para apartarle del caso son «meras hipótesis«.

A comienzos de 2019, las pesquisas ponían el foco en el robo del móvil a Bousselham, en cómo su contenido acabó en manos del comisario José Manuel Villarejo y en que diversos medios de comunicación publicaran parte de su contenido, pero el pasado mayo, el juez dio inicio a una nueva fase: retiró la condición de perjudicado al líder de Podemos y comenzó a investigar si, tras recuperar la tarjeta del móvil en enero de 2016, había manejado datos personales de su exasesora y había destruido la micro-SD antes de devolvérsela. Como adelantó El Confidencial, García-Castellón se preparaba entonces para remitir el procedimiento al Supremo por la posible comisión de dos delitos por parte de Iglesias: revelación de secretos y daños informáticos.

La Sala de lo Penal, sin embargo, ha dado ahora marcha atrás al acordar que el vicepresidente segundo pueda volver como perjudicado. Los magistrados Alfonso GuevaraCarlos Fraile y María Teresa García argumentan para ello que su condición de víctima “no pudo basarse sino en la aceptación como verosímil con arreglo a lo actuado hasta esa fecha, del hecho de que la publicación [en prensa] de los archivos inicialmente almacenados en el teléfono de la señora Bouselham tuviese como fuente a la organización del señor Villarejo». A la vista de que esta tesis se mantiene, consideran que la obtención de forma «delictiva» y posterior difusión de la información que contenía el móvil buscó «causar un quebranto al señor Iglesias”.

Más allá de las sospechas en torno al papel que pudo jugar el líder de Podemos tras recuperar la tarjeta del móvil, García Castellón le retiró la condición de perjudicado porque la propia Bousselham había reconocido en sede judicial que, antes de que le robaran el móvil, envió a «terceros» pantallazos de algunas de las conversaciones que acabaron publicándose en prensa. Pese a ello, la Sala de lo Penal considera que no hay pruebas que sustenten que los hechos se han producido conforme a alguna de estas alternativas señaladas por el instructor, «por lo que nos encontramos ante meras hipótesis que no desvirtúan la ya referida conexión del recurrente Iglesias con el objeto del proceso».

Iglesias contradice al instructor

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Para rechazar que el vicepresidente mantuviera la condición de perjudicado, la postura del magistrado se resumía en tres argumentos que él mismo recogía en uno de sus autos: «Pablo Iglesias Turrión tuvo en su poder la tarjeta de Dina Bousselham antes de que se crearan los archivos hallados en poder de José Manuel Villarejo Pérez». «Pablo Iglesias Turrión ocultó a Dina Bousselham la posesión de la tarjeta de memoria«. «Pablo Iglesias Turrión devolvió dañada a Dina Bousselham su tarjeta de memoria». Apoyándose en estas tres ideas, García Castellón le apartó de la causa y comenzó a investigar si había incurrido en delitos, pero Iglesias y Bousselham contradicen los tres argumentos en sus recursos.

«Se sostiene por el magistrado instructor que Iglesias Turrión tuvo en su poder la tarjeta de Bousselham antes de que se crearan los archivos hallados en poder de José Manuel Villarejo Pérez, pero se obvia que se trata de copias realizadas en fechas previas a la utilización periodística de los archivos, y que, en cualquier caso, provienen de una fuente de diciembre de 2015, anterior a la entrega de la tarjeta a Iglesias», sostienen sobre el primero. «No se ha acreditado, ni siquiera indiciariamente, que Iglesias ocultase la posesión de la tarjeta a Bousselham, ya que, tardase más o menos tiempo, la entregó voluntariamente, sin requerimiento alguno», afirman sobre el segundo. «No está acreditado que Iglesias devolviese dañada la tarjeta a Bousselham. Esta ha referido que la tarjeta no funcionaba y no tuvo acceso completo a ella e, incluso, que tras haber accedido inicialmente, posteriormente no le funcionó, pero no que se la entregasen destruida ni dañada«, argumentan sobre el tercero.

Con ambas posturas sobre la mesa, la Sala de lo Penal incide en que se trata de cuestiones que van más allá de la investigación en torno a Villarejo, por lo que no tienen cabida en la presente pieza. «En tales hipótesis alternativas, al haberse presuntamente cometido los hechos fuera de la organización criminal investigada y por personas ajenas a esta, las eventuales infracciones correspondientes carecerían de la conexidad requerida para el enjuiciamiento conjunto«, sostiene el tribunal, apuntando a continuación a que deberían ser «investigadas en otro procedimiento distinto por el órgano judicial que ostente la competencia para ello«, es decir, el Tribunal Supremo. En otras palabras: no tiene sentido investigar a Iglesias en la pieza Dina porque la misma se centra en Villarejo y en el supuesto papel que jugó tanto en el robo del móvil como en la posterior publicación de su contenido.

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