Tanquero venezolano dañado y cargado de crudo crea pánico en Trinidad y Tobago

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ás de 20 meses después que un petrolero venezolano que transportaba casi 55 millones de galones de crudo fuera abandonado frente a la costa norte del país después que Estados Unidos le impuso fuertes sanciones, inspectores de las vecinas Trinidad y Tobago finalmente tendrán la oportunidad de ver por sí mismos si la carga del buque inactivo podría conducir a un gran desastre ecológico frente a la costa caribeña de Sudamérica.

Por EL NUEVO HERALD

Los ministros de Energía y Relaciones Exteriores de Trinidad y Tobago confirmaron al Miami Herald que un equipo saldrá el martes para visitar el buque flotante de almacenamiento y descarga Nabarima, que según los ambientalistas está haciendo agua y amenaza con derramar 1.3 millones de barriles de petróleo en el golfo entre ambos países.

El barco está en el Golfo de Paria, entre Venezuela y Trinidad y Tobago.

Aunque el buque opera bajo bandera venezolana, es operado por Petrosucre, una empresa conjunta entre la petrolera estatal venezolana Petróleos de Venezuela (PDVSA) y el gigante petrolero italiano Eni. Después que la administración del presidente Trump impuso fuertes sanciones a PDVSA en enero de 2019, Petrosucre detuvo la extracción de petróleo y el barco quedó frente a las costas de Venezuela con millones de barriles de crudo.

Finalmente, el barco empezó a deteriorarse. La agencia de noticias Reuters informó que una persona familiarizada con el asunto dijo que estaban reparando el barco.

Con fotos recientes que muestran que el buque está peligrosamente escorado, han ido aumentando las preocupaciones de que se hunda. Grupos ecologistas trinitarios habían presionado infructuosamente a su gobierno y al gobernante venezolano Nicolás Maduro para que hicieran algo, pero según fuente les respondieron que las sanciones estadounidenses contra Venezuela habían obstaculizado los esfuerzos.

“El objetivo presentar un informe basado en datos y observaciones científicas centradas en la seguridad y estabilidad del buque y una evaluación de cualquier riesgo potencial de daño ambiental”, dijo Amery Browne, ministro de Relaciones Exteriores de Trinidad. “Aunque reconocemos que el buque en cuestión pertenece a Venezuela y está en aguas venezolanas, el gobierno de Trinidad y Tobago ha usado constantemente todos los canales diplomáticos para presionar para esta oportunidad de inspección en nombre de las muchas personas preocupadas de nuestro país, y como parte de nuestro compromiso de hacer todo lo que esté a nuestro alcance para ayudar a salvaguardar el medioambiente marino”.

Browne y el ministro de Energía de Trinidad, Franklin Khan, dijeron que el informe del equipo de inspección guiará los próximos pasos inmediatos.

El lunes, Reuters informó que el Nabarima ya no está escorado, según un grupo de pescadores trinitarios, y PDVSA planea descargar el crudo transfiriéndolo a otro barco.

La falta de transparencia sobre la situación y lo que Trinidad y Venezuela han descrito de “arrastramiento de pies” ante la petición de una inspección han frustrado a los trinitarios.

“Nadie sabe lo que está pasando exactamente en el barco. ¿Realmente se está hundiendo? ¿Lo están reparando los venezolanos? ¿Pueden repararlo a tiempo?”, se preguntó Anthony Gonzales, ex director del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad de las Indias Occidentales en Trinidad. “Estamos esperando a ver qué sucederá con el tiempo. Mientras tanto, hay pánico en este lado porque nos preocupa que seamos los que probablemente quedemos afectados”.

La cantidad de petróleo en el Nabarima es más que lo que estaba en el Exxon Valdez cuando derramó 11 millones de galones de crudo en el Canal Prince William en Alaska el 24 de marzo de 1989, el peor derrame de petróleo en la historia de Estados Unidos hasta la explosión en la plataforma petrolera Deepwater Horizon el 20 de abril de 2010. Ese derrame liberó más de 130 millones de galones de crudo que cubrieron 1,300 millas de la costa del Golfo de México en Estados Unidos y provocó la muerte de unas 800,000 aves y 65,000 tortugas.

“¿Se imaginan la destrucción que causaría un derrame del Nabarima en la costa de ambos países?”, González dijo. “Es un área donde se pesca mucho… las labores de limpieza serían enormes y no sé si estamos equipados para manejar eso porque nunca hemos tenido ese tipo de experiencia”.

Gary Aboud, secretario del grupo ambientalista trinitario Fishermen and Friends of the Sea, dijo que al menos 50,000 pescadores trinitario que dependen del del Golfo de Paria para ganarse la vida se verían afectados si Nabarima derramara petróleo en el mar.

Aboud dijo que hasta ahora el gobierno no había mostrado ninguna urgencia en tratar de evitar lo que sería un desastre cinco veces peor que el del Exxon Valdez. Señaló que aunque el primer ministro Keith Rowley recibió a la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez en Puerto España en una visita en abril, el gobierno aparentemente no pudo obtener autorización para inspeccionar el barco.

“Ciertamente no se debería decir a Trinidad y Tobago que durante 72 días no se ha podido obtener permiso para que los expertos estudien una una catástrofe ambiental que está a punto de suceder”, dijo Aboud. “Nos sentimos traicionados y abandonados por nuestro gobierno”.

Antes de la visita programada del martes, Fishermen and Friends of the Sea había escrito varias cartas a funcionarios del gobierno de Trinidad, a los embajadores de Estados Unidos y Venezuela y al embajador de la Unión Europea en Trinidad. Mientras apelaban al embajador de Estados Unidos para relajar las sanciones contra Venezuela, el grupo pidió al embajador de la UE que interviniera directamente con Eni, la compañía italiana que tiene una participación de 26% en la empresa, y que les pidiera compartir con Trinidad lo que estaban haciendo para asegurar el barco.

Recientemente, representantes del grupo dijeron que sobrevolaron el barco y tomaron fotos del buque escorado entre 25 y 30 grados. El mismo día de la visita, Aboud dijo que el embajador venezolano Carlos Amador Pérez Silva refutó la afirmación, compartiendo fotos en la prensa trinitaria que mostraban que el barco no estaba escorado y no corría riesgo de hundirse.

“Las imágenes eran falsas. Probablemente las tomaron en algún momento antes de lo ocurrido para mostrar que el barco no estaba escorado”, dijo Aboud. “Creemos que para un embajador, esto fue reprobable y deshonesto.”

Pérez no respondió a un correo electrónico del Miami Herald para que hiciera declaraciones al respecto.

El viernes, la embajada de los Estados Unidos en Puerto España pidió tomar medidas inmediatas para prevenir cualquier posible derrame de petróleo en el Golfo de Paria. En un comunicado, la embajada dijo que le preocupaba el posible riesgo ambiental que el barco representaba para los países cercanos. La embajada también dijo que las sanciones estadounidenses impuestas a Maduro y PDVSA no tienen ninguna relación con “actividades que aborden cuestiones de seguridad, ambientales o humanitarias”.

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