Expertos advierten que la flexibilización no significa el fin de la pandemia

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Especialistas consideran que en medio de la pandemia hay estados del país donde apenas se está viendo la primera oleada de casos positivos, mientras que en ciudades como Caracas ya está pasando 


El domingo 18 de octubre, Nicolás Maduro aseguró que la curva de contagios de la pandemia por covid-19 «se ha aplanado, descendiendo de manera sostenida y significativa», por lo que anunció que gracias a esto se procedía al desconfinamiento de nuevos sectores económicos, incluidos el turismo y la recreación.

Esta última medida que incluye visitas a hoteles, restaurantes, parques, playas y hasta las licorerías podría traducirse en un desconfinamiento parcial porque la exposición tendrá como limitación una semana de por medio (7×7); una situación que podría apuntar a una nueva oleada de casos positivos de covid-19.

El mandatario anunció que estas serían las primeras medidas que se tomarán en el país de cara a lo que consideró «navidades felices» a pesar de loe embates del virus, e instó a otros sectores a irse preparando para volver a laborar.

Al respecto, la médico infectólogo María Eugenia Landaeta aseguró que el desconfinamiento «es un proceso necesario», pues a su juicio el país no puede continuar paralizado; sin embargo, alertó que esto debe hacerse tomando ciertas previsiones, con la intención de evitar un alarmante repunte, sobre todo porque  considera que en medio de esta pandemia hay estados del país donde apenas se está viendo la primera oleada de casos positivos mientras que en ciudades como Caracas «ya está pasando la primera ola».

Una segunda oleada pudiese traer consigo más casos

La doctora Landaeta explicó que pensar en una segunda oleada no es nada descabellado, máxime pensando en lo ocurrido en países como España, Italia o Alemania, donde vemos que la segunda ola de contagios con el virus del SARS-CoV-2 ha causado más impacto y ha golpeado más fuerte a los deteriorados sistemas de salud.

Por lo menos en el caso de la región, Costa Rica era para principios de abril un ejemplo en el manejo de la pandemia; pero las cosas cambiaron drásticamente en la segunda mitad de mayo, cuando casi se duplicó el número de nuevos casos, lo que llevó al ministro de Salud de ese país, Daniel Salas, ha decir que habían comenzado la llamada «segunda ola» de contagios, la cual llegó en la tercera fase de reapertura de la vida social y comercial.

El médico Luis Villalobos, especialista en salud pública, dijo para entonces a la BBC Mundo, que lo ocurrido en este país se debe a un «brote explosivo» en la región norte del país, donde aseguró que vivía una «población pobre, que es víctima social de la falta de oportunidades de trabajo en su país y recurre a la movilidad autorizada o no regularizada».

Lo antes expuesto sustenta la creencia de que «en Venezuela vamos a tener una segunda ola en cualquier momento. Los casos pueden estar bajando en algunas regiones, en otras están subiendo», de acuerdo a los datos del vicepresidente de la sociedad venezolano de infectología, el médico Manuel Figuera, quien alegó que esto se evidencia con los nuevos casos registrados en los estados Carabobo, Táchira, Yaracuy y Falcón, que comienzan a presentar su primer pico de contagio.

Además, alertó que es «difícil determinar que los casos en el país están bajando, cuando seguimos teniendo un par de laboratorios con una capacidad limitada para hacer pruebas», esto haciendo referencia a la centralización de laboratorios para realizar pruebas PCR en la capital del país y la opacidad del Estado por mantener ocultos los resultados.

También usó como referencia lo ocurrido en Europa con una segunda ola de la pandemia, «que tiene incluso muchísimos más casos de los que tenían inicialmente en la primera ola de marzo, abril y mayo».

Figuera subrayó que si en países con sistemas sanitarios «mucho mejores que el nuestro, con una población que no tiene los niveles de pobreza e informalidad de la venezolana, con niveles de educación superiores a los nuestros, pese a ello cuando dieron apertura a ciertas actividades laborales, escolares, recreativas y de distintos tipos, el covid-19 aumentó de forma notoria, eso es lo que lamentablemente se espera que ocurra en Venezuela».

El diario Financial Times en su registro «Covid-19: la crisis global en datos», sugiere que «los gobiernos comenzaron a aliviar las restricciones sobre la pandemia con la esperanza de que la vida normal pudiera reanudarse con el virus en remisión. Pero el optimismo inicial dio paso a la alarma porque, en un país tras otro, el aumento de la socialización fue seguido por un repunte de los casos. La segunda ola de otoño ha sido mucho más silenciosa que los picos imponentes de la primavera, pero el repunte de los casos, no obstante, se está alimentado de las admisiones hospitalarias y las muertes».

Acabar con la burocracia

La médico infectólogo María Eugenia Landaeta dijo estar consciente que las condiciones de vida en Venezuela son muy diferentes al resto de países en la región, por lo que cuestionó que el confinamiento desde el inicio incluyera sectores de los que simplemente dependen la vida, salud e integridad de los venezolanos, como el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime).

Es por esto que semanas como la del 19 de octubre, cuando se anunció que después de casi ocho meses volverían a trabajar las oficinas del Saime en horario restringido y solo por tres días de la semana, los ciudadanos se volcaron a las calles en búsqueda de su documento de identidad.

Para la especialista, esto significó un foco de contagio que podría generar cuantiosos casos de covid-19, y es que a su juicio, pese a que el uso del tapabocas sigue siendo obligatorio, la acumulación de grandes masas es idóneo para la propagación de estas y otras enfermedades.

Landaeta considera necesario que se dé paso a la digitalización de este y otros procesos porque además de evitar engorrosos trámites evitan la aglomeración de personas en los espacios públicos.

Esto es avalado por su colega y vicepresidente de la SVI, Manuel Figuera, quien aclaró que se hace urgente darles apertura a ciertos espacios, sin embargo, también optó por alternativas como la digitalización para procesos burocráticos que se traducen en altos riesgos de contagio.

«Hay que dar apertura de un modo razonable y estratégico, considerando los problemas individuales, en general, y las necesidades de estas aperturas», subrayó, y agregó que es necesario que el país aprenda a «escuchar a los expertos».

«Venezuela debe aprender, primero a escuchar a los expertos, hace tiempo que la Academia de Ciencia Naturales, Físicas y Matemáticas, estaba dando proyecciones sobre la pandemia, y lo que se hizo (desde el Estado) fue desestimar las proyecciones iniciales, hasta agredieron de algún modo, se sintió esa agresión de punto de vista político a unas proyecciones matemáticas que finalmente lograron cumplirse teniendo más de mil casos para las fechas de agosto. Realmente la Academia ha pronosticado tener muchísimos más casos a finales de año, y como íbamos, uno pensaba que no se cumplirían esas estimaciones, pero con las aperturas, puede ocurrir», dijo Figuera, advirtiendo la posibilidad de que el país llegue al menos a cuatro mil casos diarios.

Recordó que esta nueva enfermedad que ha paralizado al mundo es totalmente nueva, y que hay muchas cosas que aún se desconocen, por lo que considera que las mejoras en el país dependen únicamente del ejemplo que se tome de otros países, quienes van un poco más adelantados en todo lo que al virus concierne. 



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talcualdigital

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