¿Sufres De Calvicie? Este Experto Ofrece Unos Sencillos Tips Para Combatirla. – Circuito Global

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En el mundo occidental el cáncer de próstata es el tumor más frecuente en el varón y en España se diagnostican aproximadamente 34.000 nuevos casos cada año.

Se calcula que uno de cada siete hombres tendrá cáncer de próstata en su vida, pero sólo uno de cada 38 morirá por esta razón. De hecho, en 2018 hubo 33.500 casos y 5.800 muertes. “Es un tumor que tiene siete veces más incidencia que mortalidad”, significa José Carlos Martínez, especialista en Oncología Radioterápica del Hospital Doctor Negrín de Las Palmas de Gran Canaria y experto en cáncer de próstata.

Se trata de un tumor que se produce por un crecimiento atípico y descontrolado de las células que componen la glándula prostática. Su agresividad está condicionada por el grado de Gleason, que se establece en la biopsia, como explica Luis León, Jefe de Sección de Oncología Médica en el Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS): “El Gleason marca cómo de agresivo es el tumor. Un 2 es favorable y un 10 es muy agresivo, aumentando el peligro de metástasis”.

Qué es y a quién afecta?

En cualquier caso, la prevención secundaria, es decir el diagnóstico precoz, tiene un impacto sobresaliente en la supervivencia. Miguel Efrén, urólogo responsable de la Consulta de Cáncer de Próstata en el Hospital Universitario de Puerto Real de Cádiz, llama la atención sobre las consecuencias de que el cáncer se detecte en un estadío avanzado: “Si el diagnóstico es tardío, las opciones de tratamiento cambian mucho, ya no se puede hacer ni cirugía ni radioterapia, que son los tratamientos curativos, y por tanto, el pronóstico es peor”.

Las cifras de supervivencia avalan estas aseveraciones. La supervivencia a cinco años es prácticamente del 100% si el tumor está localizado y del 90% si está más avanzado pero dentro de la próstata, mientras que en las fases metastásicas disminuye al 50-60%. El sistema óseo es el principal órgano subsidiario de metástasis del cáncer de próstata, causando complicaciones importantes como compresiones medulares y fracturas.

¿Cómo obtener un diagnóstico precoz?
¿Cómo se llega a un diagnóstico precoz? El análisis del antígeno prostático específico (PSA) y el tacto rectal son dos pruebas obligadas: “Deben de hacerse las dos porque es así cuando más sensibilidad y especificidad tienen”, comenta José Carlos Martínez; “Hasta un 20% de los tumores se detectan a través de un tacto rectal”, destaca Efren, quien advierte de que el 80% de los pacientes están asintomáticos en el momento del diagnóstico: “A menudo hay una PSA positiva o un hallazgo casual”.

Como aclara León, la prueba PSA tiene un importante valor diagnóstico pero es imperfecta porque unos guarismos elevados pueden ser provocados por otras patologías, como una hiperplasia benigna o una infección de orina o próstata, incluso infecciones inflamatorias del aparato digestivo: “Por eso no hay que interpretar sus cifras como un valor absoluto sino en un contexto en el que se tengan en cuenta el tacto rectal, la historia clínica y los posibles síntomas”.

Efren define como patológico un PSA que se sitúa por encima de los 4 ng/mL, aunque si está entre 4 y 10 ng/mL, hay que evaluar el cociente y si éste es superior al 20%, es necesario realizar una biopsia. Cuando sobrepasa los 10 ng/mL, hay que biopsiar directamente.

La edad, principal factor de riesgo
¿Y cuándo hay que comenzar a estar atentos o someterse a estas pruebas? El principal factor de riesgo es la edad y también hay que fijarse en los precedentes que existen en la familia y en la raza. Por lo tanto, las recomendaciones de los expertos sitúan en torno a los 50-55 años la edad en la que comenzar ese cribado en la población general y a los 40-45 años en los hombres que tienen antecedentes familiares o son de raza negra, que tienen el doble de posibilidades que los caucásicos.

El hecho de tener un familiar que haya tenido o tenga cáncer de próstata (padre, tío, hermano) aumenta un 11,4% las probabilidades de padecer este tumor, según un estudio sueco. Efren destaca, además, que un cáncer con un patrón hereditario debuta una media de seis o siete años antes y León habla de un impacto acumulativo: “Cuantos más familiares con este problema, más riesgo”.

No esperar a los síntomas
La micción frecuente, un flujo de orina débil o entrecortado, la necesidad de hacer fuerza con el abdomen para vaciar la vejiga, de orinar muchas veces de noche, la sangre en la orina o en el semen y la disfunción eréctil son señales que pueden indicar la presencia de un cáncer de próstata.

No obstante, hay varias acotaciones que hacer. La primera es que algunos de estos síntomas pueden tener su origen en otras enfermedades, como la hiperplasia y la infección de orina. La segunda es que puede ser tarde esperar a que aparezcan estos signos para ir al médico. Miguel Efren y José Carlos Martínez avisan de que los síntomas suelen aparecer en etapas avanzadas. “Hay que ir a buscarlo antes para poder ofrecer un tratamiento curativo”, insiste Martínez. Ante el primer síntoma, no hay que demorar la consulta con el médico de familia, que tiene un papel esencial en el diagnóstico. Pero si no hay síntomas, con más de 50-55 años o antes si hay antecedentes en la familia o el hombre es negro, se debe plantear la posibilidad de hacer el cribado.

Alimentos que pueden ayudar

En cuanto a la prevención primaria, no hay datos seguros ni suficientemente clarificadores pues las causas tienen que ver fundamentalmente con la edad. Existen estudios que indican que sobre todo el licopeno del tomate puede prevenir la aparición de este tumor, lo que implica que es favorable en todas sus formas, crudo, en salsa y hasta en pizza, ya que el licopeno soporta el calor. También las semillas de calabaza, el aceite de oliva virgen extra, el zumo de granada, los frutos rojos, la soja y los flavonoides del té verde y el té rojo.

Sin embargo, Efrén saca a colación una publicación realizada en la revista de la Asociación Americana de Urología que apuntó factores dietéticos negativos, como el alcohol y los alimentos fritos. Asimismo, asegura que está demostrado que el consumo de tabaco se asocia con mayor riesgo de muerte si la persona padece cáncer de próstata.

Incontinencia y disfunción eréctil, efectos adversos del tratamiento
“Tenemos tratamientos curativos pero hay unos efectos secundarios asociados, que cada vez son menores pero existen. El paciente debe escuchar la opinión de los especialistas y decidir”, asevera el oncólogo Luis León. Es cierto que la supervivencia es prácticamente total si el diagnóstico es precoz, pero también que pueden aparecer dos efectos adversos con impacto en la calidad de vida: la incontinencia y la disfunción eréctil.

La prostatectomía radical, que se puede hacer por vía laparoscópica, cirugía abierta o robótica, y la radioterapia, que puede ser externa o braquiterapia (se coloca la fuente radioactiva dentro del tumor), son los dos procedimientos curativos que se pueden utilizar y tienen una eficacia equivalente. Dependiendo de las series y de la terapia que recibe el paciente, los datos sobre incontinencia oscilan entre el 10% y el 50%, y los relativos a impotencia entre el 20 y el 80%. Pese a todo, estas secuelas pueden tener soluciones terapéuticas. Así, el urólogo Miguel Efrén señala que, a partir de los dos años, se puede recuperar la potencia sexual.

Los especialistas añaden que el cáncer de próstata metastásico tampoco es fulminante: “Se puede controlar y vivir muchos años haciendo una vida relativamente normal”, afirma León. El tratamiento se basa en la hormonoterapia y en los últimos años han aparecido algunos avances, como nuevos antiandrógenos que pueden aumentar la supervivencia entre cuatro y cinco años.

La experiencia del paciente: “Doy gracias a que se cogió pronto, mi consejo es no dejar pasar tiempo”
Marcos Martínez Cortés tiene 56 años y cuando el médico le comunicó que sufría un cáncer de próstata tenía 55. No cuenta con antecedentes familiares y consultó con su médico porque tenía algunos problemas urinarios. En su caso la prueba del PSA fue determinante pues un valor elevado le condujo al urólogo y después a una primera biopsia que salió negativa; como la PSA seguía en guarismos altos, se sometió a una resonancia magnética y a una biopsia dirigida. El resultado fue un tumor de Gleason 6, que se reveló como 7 cuando fue examinado por Anatomía Patológica.

Marcos se operó hace un mes, en plena pandemia por la Covid-19, lo que provocó que pasara por este trance sin sus seres queridos cerca. “Opté por la cirugía por la edad y porque así tengo en la recámara la radioterapia”, explica. Según el urólogo Miguel Efrén, la cirugía después de la radioterapia es muy compleja.

“Doy gracias a que se cogió pronto y me pudieron hacer un tratamiento curativo, mi consejo es no dejar pasar tiempo y, en cuanto haya algún síntoma, acudir a un profesional”, enfatiza. Su trabajo durante una década en el Grupo Español de Pacientes con Cáncer le permitió acaudalar conocimiento pero no evitó que se quedara en shock cuando recibió la noticia de que tenía la enfermedad: “Aunque es de buen pronóstico, la supervivencia es muy alta y tenía herramientas por mi trabajo, me costó asumirlo”.

Después, su cerebro asimiló la situación y se preparó para las secuelas del tratamiento: “Todavía estoy con algún problema de incontinencia, me dijeron que será temporal, pero vamos a afrontar cada cosa en su momento. Lo primero es la supervivencia, lo segundo la calidad de vida y lo tercero la función sexual”. De todos modos, no tiene miedo a una posible disfunción eréctil: “Lo pienso fríamente y no voy a dejar de ser un hombre, hay mucha maneras de disfrutar de la sexualidad”.

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