Tren del Tuy inicia flexibilización general con retraso y sin militares

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Caracas.- “Recuerde que el uso del tapabocas es obligatorio en todas las áreas del sistema”. La frase repetida como mantra hasta seis veces cada 15 minutos es casi la única medida preventiva contra el COVID-19 que continúa en el Sistema Ferroviario Central Ezequiel Zamora. El tren, que conecta a Caracas con las poblaciones de la subregión de Valles del Tuy, en el estado Miranda, amaneció sin restricciones para el uso del servicio.

Desde el 15 de marzo, el también llamado tramo Caracas – Tuy Medio se había convertido en una extensión de una unidad militar. Funcionarios de la Guardia Nacional (GN) controlaban todo lo relacionado con el acceso de usuarios. Solo podían entrar, después de hacer colas de hasta dos horas, quienes cumplieran con ciertos requisitos, previa revisión de los uniformados. Fueron más de siete meses de una férrea vigilancia marcial. Aunque con poco retraso, a diferencia de este lunes, día en el que la afluencia aumentó.

“Yo trabajo en el sector alimentos y viajo por lo menos cuatro veces por semana. En marzo todo estaba más limpio. Se hacían las colas porque había dos filtros para entrar. Uno para entrar a la estación y otro para pasar a los andenes. Ya volvió la normalidad, porque hasta los retrasos se están repitiendo más seguidos”, contó a El Pitazo Yonder Domínguez, residente de Nueva Cúa.

El operativo tenía la finalidad de hacer cumplir con la orden presidencial que limitó la movilidad urbana a trabajadores de unos cuantos sectores, exentos mediante salvoconducto. El Instituto de Ferrocarriles del Estado (IFE), organismo encargado de la administración del ferrocarril, cedió a la GN la seguridad y la supervisión del ingreso. Los pocos trabajadores, entrenados para la operatividad técnica del sistema, es escaso para el complejo despliegue en un sistema de alta demanda.

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Un respiro

La mañana de este lunes, 30 de noviembre, las cuatro estaciones que conforman el trayecto ferrocarrilero, amanecieron libres, como pocas veces en estos largos meses. Pues, ni siquiera en las semanas de flexibilización se eliminó del todo el papel de los militares. Así lo describieron pasajeros, quienes eran parte de los cientos de excluidos del sistema. Por el auge de construcciones de soluciones habitacionales de la Misión Vivienda, muchos de los actuales habitantes de la zona tienen su familia y trabajo en Caracas.

“Al fin nos dejan entrar. Ir a Caracas era casi imposible para los que no tenemos salvoconducto o no trabajamos en los sectores que dejaban pasar. Los autobuses empezaron a cobrar un 1 dólar hasta Caracas durante la pandemia. 2 dólares diarios y 10 dólares semanales. No había chance. Eso se prestaba a mafias. El que podía pagar o tenía un contacto pasaba. El ferrocarril no solo es una opción para ir Caracas, es la única que se da abasto. Es un respiro que ya se pueda entrar sin tanto problema”, contó Delia Manrique, residente de Ocumare del Tuy.

Pese a que la pandemia no ha sido controlada, en el Tren del Tuy solo es requisito para ingresar la mascarilla. Debido a la insuficiencia de operarios, solo en la estación La Rinconada, en el suroeste de Caracas, revisan que se cumpla el requerimiento, única forma de prevención del contagio del virus de fácil propagación.

La desinfección que también se hacía de manera estricta también dejó de efectuarse. Durante una visita de un equipo de El Pitazo se corroboró el estado de suciedad de los vagones. La basura en el piso delata que no se realiza el mantenimiento rutinario.

Jesús Barreto A.Gran Caracas

Jesús Barreto A.Gran Caracas

el pitazo

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