¿Por qué deberías tener un oxímetro en casa en tiempos de Covid-19?

El oxímetro es un dispositivo sencillo y fácil de usar, incluso en casa, que mide el porcentaje de saturación de oxígeno en la sangre. Puede que alguna vez te lo hayan puesto a ti o a tus hijos pequeños en el centro de salud ante la aparición de dificultad respiratoria por algún proceso infeccioso. Tiene forma de pinza y se coloca en el dedo.

«Aunque la gasometría es la prueba más precisa, el oxímetro da una medida de aproximación muy buena que nos aporta información rápida, fácil y barata», explica a ABC Salud el doctor Germán Peces Barba, vicepresidente neumólogo de Separ (Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica).

En personas enfermas con insuficiencia crónica los niveles pueden estar bajos y conviven con ello sin alarmarse, pero en sujetos sanos, con un proceso infeccioso respiratorio como el Covid, cuando el oxímetro marca una saturación por debajo de 94% «hay que pensar que algo está pasando y puede ser neumonía», apunta el especialista. Mientras que una saturación de 95% indicaría que podemos estar tranquilos porque, aunque el paciente tuviera neumonía, «es poco importante y no va a entrar en un circuito de cuidados hospitalarios».El principal síntoma de la hipoxia (falta de oxígeno) es la fatiga o dificultad para respirar. En algunos pacientes con neumonía, también por Covid, no se manifiesta de forma tan patente. Se trata de la hipoxia silenciosa, en la que el oxímetro es clave porque hace el papel de chivato. «Puedes tener niveles peligrosos y no eres consciente de que te falta aire. Esto ocurre cuando la lesión de la neumonía no afecta a la elasticidad del pulmón. El paciente puede tener saturación de oxígeno incluso de 90, que es una insuficiencia respiratoria importante, y no ser consciente», explica el doctor Peces Barba.Aunque el experto considera recomendable tener este dispositivo en casa, también advierte de la importancia de saber utilizarlo para que la lectura sea fiable. «Tiene que estar bien colocado en el dedo y que la uña no tenga esmalte. Miden el oxígeno a través del pulso, si está muy apretado o mal colocado dará disparates. Lo ideal es estar en reposo varios minutos previos, la mano donde hemos puesto el oxímetro apoyada en el pecho y permanecer sentado o tumbado durante la medición», señala el neumólogo.

A la hora de adquirir uno, al doctor Peces Barba recomienda los de toda la vida frente a las aplicaciones que ofrecen los relojes inteligentes. El oxímetro cuenta con un emisor y receptor de rayos de luz que pasan a través de la sangre del dedo para medir los niveles de oxígeno. Los relojes inteligentes, sin embargo, tienen emisor de luz pero no receptor al otro lado.

«No atraviesan la parte que analiza y pueden dar errores», advierte. En su opinión, cuando hay enfermedad y se trata de decidir si hay que ir o no al hospital es mejor usar el tradicional. El reloj inteligente, apunta, puede ser útil para deportistas que quieran monitorear su frecuencia de pulso y en los que el oxígeno desciende muy poco o nada.

 ABC

Por: Reporte Confidencial

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