Cuando el virus de la polio sacudió al mundo

La pesadilla tardaría décadas en casi desaparecer, gracias a la investigación y el hallazgo de dos vacunas: La primera, inyectable, fue la del norteamericano Jonas Salk, se dio a conocer en 1955  y se fabricó a partir del virus inactivados de la polio.

La segunda, del polaco-norteamericano Albert Sabin, más barata y fácil de administrar que la anterior, por vía oral, llegó a España en 1963, en una campaña piloto en León y Lugo.

(En 1967 se inaugurarían las instalaciones del Centro Nacional de Virología e Inmunología en Majadahonda, origen del actual Instituto de Salud Carlos III, con Pérez Gallardo, Luis Valenciano y Rafael Nájera a su cabeza).

Pero la vacuna de Sabin al contener poliovirus atenuados, que se excretan por heces, contaminan el agua y pueden dar lugar a una nueva propagación de esta dolencia que afecta, en los casos más graves, al sistema nervioso (médula espinal) y da lugar a una parálisis permanente o provoca la muerte.

Los datos reflejan que hubo más de 300.000 afectados en España y las primeras estadísticas registran 2.000 niños muertos y más de 12.000 parálisis entre 1956 y 1963.

“Lo que disparó la investigación fue un brote de 1952 en EEUU, con 60.000 casos, 20.000 parálisis y más de 3.000 muertes”.

Así lo explica a EFEsalud el académico Jorge Alvar Ezquerra, doctor en medicina, diplomado en Medicina Tropical por el Instituto Bernhard Nocht de Hamburgo, y que fue científico visitante de la Universidad de Cambridge del Reino Unido y jefe del programa de Control de Leishmaniasis de la Organización Mundial de la Salud (OMS) .

De acuerdo con este miembro de la Real Academia Nacional de Medicina, en 1988 se declaraba en España su erradicación.

Ese mismo año la OMS lanzó una campaña de erradicación en el mundo, donde todavía quedaban 165 países endémicos, con un total de 350.000 casos.

A día de hoy se registran casos en Afganistán y Pakistán.

En plena pandemia de la COVID, la OMS anunció la erradicación en África de la hoy llamada polio salvaje o natural, es decir la no procedente de las excreciones asociadas a la vacuna.

Pero dadas las circunstancias del momento la noticia apenas tuvo el lugar que merecía en los medios.

El virus de la polio en adultos

Aunque es una enfermedad infantil, también puede afectar a los adultos y en este caso se muestra más agresiva y letal.

Recuerda Alvar que el presidente de los EEUU Franklin Delano Roosevelt fue uno de los afectados adultos. También la padeció la pintora mexicana Frida Kahlo, quien se infectó de niña.

No obstante, puntualiza, la inmensa mayoría de la población ha sido prácticamente asintomática, en torno a un 95 por ciento.

“En todo caso han podido padecer cuadros de fiebre, cefalea, diarrea o cansancio”.

Síndrome Postpolio

Apunta el académico Alvar la existencia del síndrome Postpolio, que la OMS no llegó a reconocer hasta 2010.

Algunos de lo que padecieron la polio, pasados los años, vuelven a tener  síntomas de fatiga, cansancio y debilidad muscular, acompañado de un componente psicológico importante ante la “sombra” de lo que padecieron treinta o cuarenta años atrás tras contraer el virus.

Con menor frecuencia, se describen otros síntomas como atrofia muscular, dificultad para respirar y deglutir,  trastornos del sueño o intolerancia al frío.

¿Se podrá erradicar del todo?

Alvar muestra cierto optimismo, piensa que podría lograrse, y de ser  así se convertiría en la segunda dolencia infecciosa humana que se erradica del planeta.

El tipo 1 salvaje, explica, “sólo queda activo en Afganistán y Pakistán (156 casos en 2019)”.

El tipo 2 salvaje se consideró erradicado en 1999 y el tipo 3 salvaje se ha declarado erradicado en 2020″

También es verdad, añade, que hay una parte “para no ser optimista porque se han producido unos 900 casos de polio en 2020 asociados a la vacuna”.

Las vacunas inactivadas (inyectadas) que son las que se aplican en los países donde se eliminó la circulación hace años (Europa, Norteamérica..) contienen los 3 tipos.

En países con riesgo, en algunos casos, se emplea la vacuna con el tipo 1 monovalente, otras veces la trivalente. La OMS aconsejó hace varios años la retirada del tipo 2.

“Si el virus vacunal circula durante 12-18 meses porque no hay contención con campañas sistemáticas de vacunación, entonces puede recuperar la virulencia, con todas las consecuencias clínicas”.

Los tipos 1 y 3 también pueden producir brotes asociados a la cepa vacunal oral en poblaciones con bajas coberturas aunque son menos frecuentes y ese es el miedo por el colapso actual de las vacunaciones debido a la pandemia de la COVID.

Pero lo mejor, concluye, es que a pesar de todo esto, en los últimos diez años se han administrado 10.000 millones de vacunas que han prevenido 6.5 millones de parálisis flácidas que hubieran creado un enorme sufrimiento e incapacidad.

Un último dato, la OMS ha aprobado una vacuna tipo 2 oral manipulada genéticamente incapaz de propagarse, y ya se ha empezado a utilizar en Indonesia.

La viruela, la única erradicada

La primera y única enfermedad infecciosa que ha sido erradicada es la viruela.

En la lista para ocupar el segundo puesto podría estar la dranculosis (Gusano de Guinea).

Se trata de  una enfermedad parasitaria invalidante, y en 2019 sólo se notificaron 54 casos humanos: Angola (1 caso), el Chad (48 casos), Sudán del Sur (4 casos) y Camerún (1 caso y probablemente importado del Chad).

El paludismo, la fiebre amarilla, la hepatitis, la filarasis, fiebre hemorrágica, fiebre tifoidea o la enfermedad meningocócica, son otras dolencias que aún amenazan la salud y la vida de las personas en el planeta.

Todas ellas se suman a la COVID, provocada por el coronavirus SARS-CoV-2.

800Noticias

Por: Reporte Confidencial

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