#España | Derrick Rose o el amor incondicional de un entrenador

La NBA suele ser una competición donde la lealtad se encuentra en peligro de extinción. Cada vez son menos los jugadores que juegan para un único equipo durante toda su carrera y qué decir sobre los jugadores que trabajan siempre para un mismo entrenador. Derrick Rose, recientemente traspasado a los Knicks, puede sentirse orgulloso de pertenecer a ese último grupo de elegidos, aunque su carrera no ha alcanzado las cotas estelar que prometió en 2011 cuando se convirtió en el MVP de la NBA más joven de la historia con 22 años y seis meses.

Aquellos Chicago Bulls estaban entrenados por el meticuloso Tom Thibodeau, un técnico de la vieja escuela al que le gusta el orden y la defensa por encima de todas las cosas. Pese a que Rose no sea precisamente un ejemplo de esas cualidades en la cancha, el actual preparador de los New York Knicks ha vuelto a reclutarle para su proyecto siendo esta la tercera ocasión en la que se encuentran en la NBA tras compartir pizarra en los Bulls, Timberwolves y ahora la franquicia de la Gran Manzana.

Curiosamente estos son los tres equipos que Thibodeau ha dirigido en la NBA a lo largo de su carrera profesional. El técnico guarda una fidelidad tremenda a la que fuese su estrella y siempre que ha podido ha pujado por él cuando pocos o ninguno creían en sus cualidades. Eso fue lo que ocurrió el 8 de marzo de 2018, después de que Rose se planteara hasta la retirada al no poder recuperar el nivel físico con el que deslumbró a la mejor liga del mundo.

El base había sido criticado severamente después de que Cleveland Cavaliers fuese arrollado por los Golden State Warriors en las finales de 2017. Stephen Curry le hizo un traje y ni el mismísimo LeBron James creía en él autorizando su salida en un traspaso que le mandó a Utah Jazz la temporada siguiente. El equipo mormón le despidió y estuvo como agente libre casi un mes.

Cuando Rose atisbaba su retiro apareció Thibodeau contra el criterio de la franquicia de Minnesota Timberwolves para ficharle. Las dudas iniciales se convirtieron, poco a poco, en confianza hacia un jugador que al inicio de la siguiente campaña, el 1 de noviembre de 2018, rompía cualquier pronóstico firmando un partido de 50 puntos precisamente ante el equipo que le había mandado al paro, los Utah Jazz.

El base, tras esa actuación, acaparó focos y portadas dejando de lado unos fantasmas que nunca dejaron de acompañarle. Thibodeau, sin embargo, tuvo un desencuentro con la directiva y éstos, sorprendentemente, le despidieron pese a que Minnesota vivía uno de los mejores momentos deportivos de la franquicia.

Esta temporada, los Knicks dieron al veterano técnico –de 63 años– la oportunidad de darle la vuelta a la desastrosa trayectoria del equipo. Con los neoyorquinos en puestos de play-offs por primera vez en un lustro, a Thibodeau le han dejado mover ficha y lo primero que ha hecho ha sido traerse a su talismán, un Derrick Rose que penaba en los colistas Detroit Pistons. Puede que no estén ni cerca de pelear por el título, pero en la Gran Manzana van a disfrutar y de lo lindo con uno de los matrimonios más exitosos de la historia de la NBA.

Por: Ok Diario
Autor: Francisco Rabadán
Fecha de publicación: 2021-02-07 14:59:15
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