La chica de nieve

Nueva York, 1998. La Cabalgata de Acción de Gracias. Miles de personas en las calles, sobre todo familias con hijos. Grace, embarazada, y Aaron están allí con su pequeña Kiera de tres años. En un momento dado la niña desaparece entre la multitud y se pone en marcha su búsqueda, pero si éxito.

A lo largo de los años los padres recibirán algunas cintas de vídeo que muestran a su hija en una habitación. La policía no encuentra suficientes pistas pero una joven avezada estudiante de periodismo, justiciera y cabezota, logrará pelear hasta encontrar la verdad, por muy dura que sea. Además, tiene una motivación basada en un pequeño trauma del pasado reciente que le dará fuerzas para no abandonar jamás.

Opinión:

Voy a empezar esta reseña contando algo negativo y algunas reflexiones y, sin embargo, luego os la voy a recomendar. Puede sonar extraño pero no lo es, y lo entenderéis al leerme.

En primer lugar que en todos los libros ponga «Por el autor de ‘El día que se perdió la cordura'» a mí no me dice nada porque no lo leí y cuando pregunté a alguien que la había leído me dijo que estaba bien pero que no era para tanto, así que ciertos lemas no influyen siempre necesariamente. No obstante quería leer al autor -me gusta leer autores españoles- y opinar por mí misma y leí «Todo lo que sucedió con Miranda Huff». Aunque no le diera un sobresaliente vi que se le daban bien los saltos narrativos en el tiempo creando así cierto suspense (como también hace en ésta), de modo que le di un notable y me animó a seguir leyéndole, pero me sigue mosqueando un poco que parezca que se busque a un nuevo autor estrella (aunque, ojo, lo entiendo: Carlos Ruiz Zafón ya no está [aunque sea de otro grupo editorial se busca sustituto que lo pete], Juan Gómez-Jurado se vende solito… hacen falta estrellas, las agencias literarias se lo curran y consiguen ventas en otros idiomas acrecentando la popularidad del autor, el marketing se esfuerza en conseguir esas estrellas y la leyenda crece).

¿Por qué comento todo esto? Porque Javier Castillo hace en esta novela algo por lo que yo le daría un buen capón: empieza siendo una novela tramposa (me encantan las historias retorcidas, las sorpresas, todo eso que hace que una novela pegue un vuelco brutal en un momento dado, pero las trampas me parecen un error monumental. Como editora le habría dicho «elimina eso ahora mismo»). Quien haya leído la novela sabrá qué me refiero: ese momento en el cual se pretende hacer pasar por sospechosos de algo «malo» relacionado con la pérdida de la niña a los propios padres, algo tipo Madeleine McCann y sus padres. Páginas 57 y 61. Javier Castillo NO necesita hacer trampas para enganchar, lo hace bien, eso sobraba y mucho, de hecho más bien perjudica el libro. Si lo cuento ahora es para que, a ser posible, no vuelva a cometer tal torpeza porque es lo que es. Como editora también le habría dicho que no queda muy convincente que la cría aparezca de espaldas con el pelo suelto y el autor hable de sus pechos desarrollados. A la editorial también le comentaría que hay alguna escena mal corregida donde el guion está mal colocado haciendo que la secuencia/conversación sea confusa (¿lo dice o lo piensa? Debería ser ‘lo piensa’ porque si no la descubren pero el guion lo deja como en voz alta; página 457). Detalles que estaría mejor no pasarlos por alto o que, en todo caso, se pueden subsanar para próximas ediciones.

Como veis no dejan de ser dos consejos constructivos, sin maldad ninguna porque, insisto, Javier Castillo no necesita recurrir a eso para hacer buenas novelas. Y dos apuntes personales: la portada, perfecta. El título, poco acertado. Imaginas a una chica y nieve y en realidad hablan de ruido blanco. A la editorial agradecerle que haga un libro cómodo con un buen tamaño de letra.

Y ahora al asunto: la novela en líneas generales y gustos en particular.

Positivo totalmente y resumido: la historia, la forma de narrarla, los saltos en el tiempo -qué control tiene ahí Javier Castillo, creo que ése es uno de sus fuertes-, las historias personales más allá de la trama -en este caso la de la periodista-, la otra que habla de la realidad que vive Kiera Templeton (la niña desaparecida), y, por supuesto, el personaje de Miren Triggs. Esas son muchas cosas a su favor.

Es una novela llena de saltos en el tiempo adelante y atrás desde la desaparición (incluso antes) hasta la actualidad con pistas que dan sentido a muchas cosas y nos ponen en antecedentes sobre cosas que sucedieron mientras tanto o incluso antes (en este caso la protagonista sería Miren), y entre otras cosas entendemos cómo empieza y se consolida la relación de Miren con Aaron y Grace, o de Miren con el profesor Jim Schmoer.

Aparte de Miren, de los sufridores padres Aaron y Grace Templeton, o del profesor Jim Schmoer, otros personajes son el agente del FBI Benjamin Miller, la propia Kiera y los secuestradores (de los que no daré datos para que no se sepa el por qué pasó, ni por qué dura tanto en el tiempo el secuestro, aunque he de decir que me ha fascinado la forma en que Kiera acaba siendo Mila y cómo la forma en que ha sido tratada ha modificado su estructura mental).

La parte referente al periodismo, las luchas internas por la gran noticia o el lugar preferente en el diario, el relax de ciertos medios en la investigación que se basan en repetir la información que dan otros (te recuerda a lo que pasa en twitter, uno dice algo y los medios se  hacen eco como si fuera una noticia pero nadie coteja la información)… todo eso también es muy actual, muy interesante.

Si por thriller entendemos suspense, ambas palabras serían correctas. Precisamente lo interesante de esta novela es que la protagonista es una periodista de investigación (al inicio solo estudiante) y si bien es cierto que Miren Triggs acaba con una pistola haciéndose amiga íntima de ella, el tema tiene mucho de intriga y de drama (como todas las novelas negras). Miren Triggs es un punto fuerte de «La chica de nieve». No se parece a ninguna otra -que recuerde ahora mismo- que haya leído: no es una heroína policiaca y su límite entre lo que está bien y la venganza personal tiene más de humano de lo que parece. Es muy justiciera y en un momento dado se pasa las líneas éticas (¿quién las decide?) por el forro por el bien de la humanidad. En realidad somos millones quienes pensamos como ella. La diferencia es que muchos lo pensamos y ella lo hace. He aquí un personaje femenino que me parece especial y que me ha gustado lo suficiente como para querer conocer otras historias de Miren Triggs. Es más, confieso que me hubiera gustado también leer «El día que se perdió la cordura» y  «El día que se perdió el amor».

Una investigación que se alarga en el tiempo, un caso que dura años, una persona que parece querer hacer saber a los padres que su hija no está muerta… Toda la trama, subtramas incluidas, y el misterio principal dividido en tres preguntas (¿dónde está Kiera, quién envía los vídeos y por qué?) merecen la atención: además de intrigante es amena.

Y con ese final… por dios ¿quién no va a querer leer la próxima novela de Miren Triggs?

Anika Lillo

Anika entre libros

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