Cirujana boliviana participó en novedosa operación holográfica que se transmitió en todo el mundo

La cirugía está siendo transformada por unos lentes, pero no son unos lentes cualesquiera, son los HoloLens, dispositivos que son parte de las nuevas invenciones de Microsoft. Los mismos que revolucionaron el mercado de las consolas de videojuegos son, en la actualidad, los grandes aliados de los profesionales en salud.

La doctora boliviana Amara Gantier Bazán fue una de los 15 cirujanos de 13 países (Francia, India, Emiratos Árabes Unidos, Sudáfrica, Ucrania, Alemania, Bélgica, Marruecos, Brasil, Bolivia, México, Estados Unidos y Reino Unido) elegidos para participar en el evento virtual 24 horas de Cirugía Holográfica, que se transmitió a todo el planeta el martes. En la oportunidad, los especialistas mostraron cómo esta tecnología de ‘realidad mixta’ abre una nueva era en la atención médica.

La transmisión de las 13 cirugías fue una iniciativa dirigida por el profesor Thomas Grégory, del Hospital Avicenne AP-HP (Francia). Grégory realizó la primera operación quirúrgica con realidad mixta en el mundo en 2017. El de este martes fue un evento inédito porque por primera vez se transmitieron cirugías durante 24 horas, las cuales fueron grabadas previamente.

Gantier es médica cirujana con especialidad en ortopedia y traumatología. Realizó dos posgrados en la Universidad Nacional Autónoma de México, uno de cirugía articular y el otro de artroscopia y lesiones deportivas. Las articulaciones siempre fueron de su interés. Su especialidad es el hombro y el codo. Ha realizado este tipo de cirugías en varias ocasiones, solo que en esta ocasión haciendo uso por primera vez de una herramienta extra, los HoloLens.

La cirugía, que se transmitió al mundo, la realizó en la clínica Foianini de Santa Cruz de la Sierra. Fue una operación de hombro a un deportista de 72 años, que no podía mover el brazo desde hace dos años.

 

– ¿Qué le permite el uso de los HoloLens en una cirugía de hombro?
Me permite, a través de mi voz y la retina de mis ojos, tener acceso a una computadora mediante un dispositivo touch, es decir, tengo todos los datos de información del paciente al que se hará la cirugía. Además, me permite subir toda la información del paciente y reproducirla en 3D para poder decidir cuál es la mejor opción para la operación. Con este equipo también puedo hacer una transmisión, porque lo que yo puedo ver con mis ojos lo van a ver otras personas en otras pantallas.

¿Cómo se procedió con este paciente?
Primeramente, se estudió el caso, se le explicó cuáles iban a ser las herramientas que se iban a usar. La gente está atenta a las tecnologías y sabe que si uno mejora sus herramientas pues lo resultados van a ser mejor. Fue una de las razones por las que el paciente, de 72 años, dijo que sí.

Lo que hicimos, previamente, fue utilizar una mezcla de objetos físicos, que se pueden tocar y ver, con objetos digitales, esta es la realidad mixta. Entonces, con el 3D logramos ver el tejido del paciente, así como el defecto óseo que fue operado. Si no hubiera contado con esta tecnología, no hubiera podido encontrar el defecto en la cirugía. Esto te da seguridad y te garantiza eficacia en la operación. Lo que hicimos fue poner todos los datos, procesarlos y planificarlos. Era un paciente que venía con dos cirugías fallidas, entonces, no podíamos fallar en una tercera ocasión.

-¿Qué significa para Bolivia que ya se pueda contar con esta tecnología en la medicina?
Para Bolivia, en este momento, es una realidad, porque el equipo ya es parte de nuestras herramientas. Es decir, si tú quieres hacerte una cirugía y, obviamente, amerita que utilicemos este sistema, no significa que tu cirugía va a ser más cara. Y no solo se la puede ocupar en nuestro campo, sino también en cualquier área de la medicina, incluso en otro tipo de profesiones. Esto ya no es el futuro, es el presente, casi siempre vivimos pensando en el futuro, somos de una generación que creció con la tecnología y seguimos esperando el siguiente paso. 

En este caso, esta es la tecnología que no está llevando a optimizar nuestros procedimientos y ser más precisos. No es un sueño, es una realidad. Estos lentes los vi en 2017 en Nueva Orleans y conocí al precursor de este proyecto. En esa ocasión lo veía como una realidad lejana para nuestro país, pero el Covid-19, entre las cosas buenas que ha logrado, es que estemos más conectados a través de la red. En ese sentido, el máximo provecho que le podemos sacar es el aprendizaje y que podamos compartir más el conocimiento.

– Tomando en cuenta que la pandemia obligó a reconfigurar el trabajo de la gente y la planificación de muchas actividades, ¿cómo fue el proceso previo a esta operación?
Cuando se presentó el proyecto estábamos muy motivados los profesionales de los 13 países; primero, porque íbamos a conocernos en persona en un evento fijado para el 26 de marzo en París. Era un entrenamiento para el uso del equipo con la gente de Microsoft. Fue un desafío, desde un principio. Ahora hemos visto que el paciente está muy bien, mueve los brazos, está totalmente feliz, pero no olvidamos que tuvimos un proceso de aprendizaje online. 

Eso significa que el equipo es versátil, que no necesitas ser un genio o un especialista para comprenderlo. Fue básicamente educación en línea. La pandemia fue bastante limitante en relación a que pudimos haber tenido una coordinación más frontal con la gente de Microsoft, pero quedó demostrado que no necesitas estar en Nueva York, París o San Pablo para poder usarlo. Lo podés hacer desde tu casa.

– ¿Cómo ha sido el seguimiento posterior del estado del paciente y qué significa para usted obtener resultados exitosos con una operación de este tipo?
Nosotros siempre revisamos al paciente, hacemos nuestra visita después de la cirugía, cuando ya no tiene anestesia. Y ese es un punto clave para nosotros porque es la respuesta, la primera impresión que tiene el paciente. 

Imaginate, alguien que no movía el brazo durante dos años finalmente logra hacerlo. Nosotros como médicos, aprendemos a contener emociones porque somos los que debemos dar fortaleza al otro. Y a veces, hay casos que nos sobrepasan. El señor, en este caso, se puso a llorar, claro, era algo de no creer, que, al siguiente día, la prótesis le permita tener movilidad de su brazo. Y él lo transmitió a través de sus lágrimas, fue un momento muy lindo para nosotros, además, porque logramos ver de manera temprana los resultados de un procedimiento. Hay cosas que no tienen precio. La felicidad de un paciente es una de ellas.

Por: El Deber
Fecha de publicación: 2021-02-10 03:03:32
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