‘Segunda Marquetalia’ pagó a la GNB para que hicieran el trabajo sucio en Apure

Las disidencias de las Farc-EP se desligaron este viernes del conflicto armado que se registró desde el pasado 21 de marzo en zonas fronterizas de Apure y que duró más de 15 días, y acusaron a la llamada ‘Segunda Marquetalia’, dirigidas por alias Iván Márquez y Jesús Santrich, de ser responsables de esos hechos.

A través de un documento que llegó a la redacción de ND, las Farc-EP dice: «Queremos clarificar que estos señores (La Segunda Marquetalia) financian a unos pocos oficiales del gobierno venezolano para que hagan el trabajo sucio, que facilite sus intereses, sus apetitos personales».

Y agregan: «De una forma desleal y traicionera se orquestó las operaciones que desde el 21 de marzo se despliegan contra el Frente Décimo, dejando evidencias claras de los acuerdos entre el ejército colombiano y los paramilitares, denominados Sinaloa o Comandos Frontera, que desarrollan operaciones contra la población civil desplazando y asesinando líderes sociales y campesinos, pero que ahora se denominan Segunda Marquetalia».A continuación el comunicado íntegro:

Comunicado de las Disidencias de las FARC-EP

El Secretariado del Estado Mayor Central de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP) saluda a los Estados Mayores de Frente, comandos de columna y compañía, además a las estructuras urbanas y rurales del Partido Comunista Clandestino Colombiano, las Milicias Bolivarianas y Populares, Movimiento Bolivariano y demás unidades existentes.

Honrando el legado de nuestro inolvidable comandante en jefe Manuel Marulanda Vélez, quien siempre leal a los principios revolucionarios, fue el gran maestro conductor y estratega del ejército del pueblo, luchador incansable por los humildes y los desposeídos, los que no tienen más que su fuerza de trabajo para venderla por un mísero salario. Consecuente guerrero antiimperialista, latinoamericano y representante del pensamiento bolivariano, dejando abiertas las brechas para que este glorioso ejército revolucionario cabalgara con sus banderas ondeantes en la concreción de sus sueños y propósitos, truncados por segunda vez por santanderistas y traidores.

De nuestra parte, como continuadores de su legado, tenemos bien definido nuestro papel y nuestro carácter en el marco de la lucha de clases y el antiimperialismo, lo que define de manera tajante quién es nuestro enemigo: el imperialismo norteamericano, su política expansionista y la oligarquía fascista colombiana, que por décadas ha gobernado con la modalidad del terror, del miedo, del genocidio, las masacres y las más descaradas corrupción de prebendas y gabelas. Una oligarquía traqueta y mafiosa que día a día hunde más a Colombia en la miseria y la desesperanza. Por estas razones, siempre hemos buscado lazos de unidad y buen entendimiento en las relaciones con los pueblos fronterizos. Jamás nuestras armas y nuestras fuerzas se empuñan contra cualquier país vecino. Hemos históricamente sido respetuosos de esa orden y continuaremos siéndolo.

Lamentamos profundamente los hechos presentados en los últimos días en las áreas de frontera con nuestro país hermano de Venezuela y condenamos la alianza que generó esta confrontación. En obediencia a intereses ajenos al carácter revolucionario, esta alianza entre los sectores que se hacen llamar Segunda Marquetalia, quienes fueron los negociadores y firmantes de los acuerdos que entregaron el proceso revolucionario de las FARC-EP en un acto de rendición y sometimiento, ahora pretenden autoproclamarse en verdaderos revolucionarios cuando sus actos hacia quienes quedamos en resistencia armada no ha sido otra que la calumnia, el engaño y la traición.

Queremos clarificar que estos señores financian a unos pocos oficiales del gobierno venezolano para que hagan el trabajo sucio, que facilite sus intereses, sus apetitos personales. De una forma desleal y traicionera se orquestó las operaciones que desde el 21 de marzo se despliegan contra el Frente Décimo, dejando evidencias claras de los acuerdos entre el ejército colombiano y los paramilitares, denominados Sinaloa o Comandos Frontera, que desarrollan operaciones contra la población civil desplazando y asesinando líderes sociales y campesinos, pero que ahora se denominan Segunda Marquetalia.

Somos consecuentes cuando ratificamos que jamás nuestras armas serán empuñadas contra ningún pueblo hermano y tenemos la certeza de que este pueblo bolivariano jamás estará en nuestra contra. Son nuestros hermanos en la lucha por la unidad latinoamericana y de la Gran Colombia. Pero ante las violaciones de derechos humanos, del Derecho Internacional Humanitario, como las ejecuciones extrajudiciales, los falsos positivos, las violaciones de mujeres como trofeos de guerra, los bombardeos indiscriminados, las capturas con carácter extorsivo, el saqueo y desplazamiento forzado, y la estigmatización, porque quienes dicen defender al pueblo, pero le hacen el trabajo al enemigo.

No podemos guardar silencio ni permitir que el pueblo indefenso sea masacrado. No fuimos nosotros los que iniciamos estas agresiones. Conocíamos las maquiavélicas intenciones, pero jamás pensamos que iban a actuar de manera tan descarada. Por lo tanto, apelamos al derecho de la legítima defensa a garantizar al pueblo su tranquilidad, demostrando que nuestras armas están al servicio del pueblo y su defensa, venga de donde venga la represión.

Es necesario que se evalúe y se cree una comisión de alto nivel que ejerza la investigación de los hechos, para lo cual estamos dispuestos a ofrecer plenas garantías para el ejercicio de su labor, y que permita definir responsabilidades por los delitos cometidos contra la población indefensa. Del mismo modo, estamos dispuestos a esclarecer nuestra responsabilidad y aportar las pruebas que permitan demostrar la alianza de los autores intelectuales de estos hechos, que enlutan a familias humildes de militares y campesinos de la República Bolivariana.

Las FARC-EP ratificamos que ante los actos de traición y sometimiento a los que iban encaminados los acuerdos de paz en La Habana, nosotros decidimos honrar a nuestro camarada Manuel Marulanda Vélez, Jacobo Arenas, a miles de hombres y mujeres que ofrendaron sus vidas por el pueblo y su dignificación. En la lucha contra el imperialismo y la oligarquía colombiana, no hemos cambiado ni una coma ni una tilde de nuestros principios, de nuestras conferencias ni de nuestros estatutos. Y continuaremos en la lucha insurreccional por la Gran Colombia y la segunda y definitiva independencia ante el imperialismo norteamericano.

Somos los que durante estos 57 años de lucha plantamos las banderas de la dignidad, de los sueños de libertad. Continuaremos firmes con nuestro compromiso histórico y el legado revolucionario.

Pueblo hermano de Venezuela, bolivarianos, chavistas, los que resisten la embestida del imperialismo. Somos un soldado más contra los apetitos del imperio y la oligarquía colombiana. Extendemos nuestras manos, ofrendamos nuestras vidas si fuese necesario por defender la soberanía y su autodeterminación. No serán nuestros enemigos y no asumimos que lo somos. Porque no importa dónde se nace o dónde se muere, sino dónde se lucha.

Esperamos que nuestros caminos puedan encontrarse en la justa lucha bolivariana y latinoamericana de independencia y autodeterminación.

Contra el imperialismo, por la patria.
Contra la oligarquía, por el pueblo.
Somos FARC-Ejército del Pueblo.

¡Viva el libertador Simón Bolívar!
¡Viva Manuel Marulanda Vélez!
¡Vivan nuestros mártires!

Estado Mayor Central
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP)

Montañas de Colombia

Por: Noticiero Digital
Autor: Anaisa Rodríguez
Fecha de publicación: 2021-04-23 12:55:21
Fuente

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