Guardias del personal de la salud en Mérida se convirtieron en sufrimiento: “nos estamos muriendo de hambre”

Los trabajadores del sector salud siguen siendo desatendidos por el Estado venezolano, ellos han recurrido a las protestas para llamar la atención, pero los responsables no les resuelven los problemas.

En Mérida sufren porque no disponen de transporte y deben caminar por más de 4 horas, el salario no les alcanza para pasajes y mucho menos tienen para alimentarse, quienes tienen vehículo no tienen acceso a gasolina, pero además aguantan hambre durante las guardias.

La situación de los camilleros, camareros y enfermeros es dramática en el Instituto Autónomo Hospital Universitario de Los Andes (Iahula), igual que en los demás centros de salud de la región andina, ellos aseguran que se mantienen laborando por amor a los pacientes, pero eso equivale a un constante sacrificio.

Maila Perdomo es camarera del Iahula, vive en San Juan, municipio Sucre, zona ubicada a unos 25 kilómetros de la capital merideña, “venimos de lejos y no ganamos nada, pero venimos a mantener limpio el hospital para que esté bonito”.

Señala que el pasaje es de 1.400.000 bolívares y debe pagar dos traslados por día, mientras que su salario es de 7.000.000, “diario son 2.800.000 bolívares, vengo porque amo a esos pacientes, por vocación, prefiero estar aquí para ver las necesidades de las personas y ayudarles y creo que podemos ir cambiando poco a poco este país, pero necesitamos apoyo”.

Son incontables los trabajadores de la red hospitalaria y ambulatoria que caminan durante horas para ir a trabajar, otros “piden la cola”, razón por la cual las guardias se han convertido en sacrificios, como el caso de la señora María Dugarte, “yo tengo que salir de mi casa a las 4:00 a.m. para poder lograr una colita por ahí, bajar a La Variante arriesgando mi vida y me roben por cumplir una responsabilidad que es una labor social, porque no tenemos sueldo, no alcanza ni para dos harinas”, lamenta.

Dugarte vive lejos del centro centinela, señala sentir miedo de enfermarse porque lo que gana por su trabajo de camarera no le alcanza para comprar medicinas, además rechaza que no les venden gasolina, “yo tengo una motico y nos echan ocho litros cada dos meses”, una cantidad que le alcanza para tres traslados.

Vacunas ya

Yelitza Sánchez, del sindicato de hospitales y clínicas, hizo un llamado a la administración de Nicolás Maduro para que vacunen contra la COVID-19 a los trabajadores de la red ambulatoria quienes no han sido tomados en cuenta.

“Ni el personal de enfermería, ni obrero, ni administrativo hemos sido vacunados contra este virus que está acechando a los merideños”, alertó.

“Hoy quiero expresar ante los merideños que queremos vacunas masivas para todo el personal, estamos expuestos a este virus, cada día mueren más compañeros y el virus no es combatido como es debido”, apunta.

Por último, consideran que es triste que un trabajador que le ha dedicado años al trabajo, en la actualidad no pueda comprar calzado, vestimenta, ir de vacaciones, comer en un restaurante, tener acceso a la salud, una alimentación balanceada y todo lo necesario para los seres humanos, pues el régimen los ha castigado y los condenó a aguantar hambre.

Por: Caraota Digital
Autor: Jade Delgado
Fecha de publicación: 2021-05-25 15:06:03
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