Celia Villalobos, la abuela «gamer» que se ha pasado de la política a los videojuegos

El medio de comunicación ABC indicó que con una publicación en sus redes sociales Celia Villalobos anunciaba el pasado lunes que se hacía ‘gamer’ profesional, creando su propio equipo de eSports, ‘ Screen Wolves’, del que será la capitana y, con el que prometía revolucionar el mundo de los videojuegos. La noticia tuvo un gran impacto, todo lo que hace la exministra aún lo tiene a sus 72 años y retirada por completo de la política. Unas horas más tarde se descubría que detrás de esta iniciativa se escondía una campaña de concienciación realizada por Multiópticas sobre el impacto que tiene en la vista la cantidad de horas que pasamos jugando con las pantallas. Y qué mejor musa que Villalobos. A ella no se le olvidará nunca cuando en febrero de 2015 siendo vicepresidenta primera del Congreso de los Diputados, fue pillada jugando a Candy Crush en su Ipad en mitad del Debate del estado de la Nación. «Aquello me afectó muchísimo. Yo he sido muy sincera, de hecho estuve a punto de decir que no a esta campaña. Yo lo pasé muy mal. Yo llevaba muchos años en política, me he construido un nombre y de repente cometo un error estúpido y me hunden en la miseria. Y probablemente me hundo yo más, soy la que me siento tan mal que me va arrastrando eso toda la vida», explica en conversación con ABC. Necesitaba sacarse esa espinita y la respuesta de los ‘gamers’ fue tan brutal que no pudo negarse. «Esto no es vender ningún producto se trata de concienciar sobre un problema real. Al principio pensé otra vez el Candy Crush, el Gran Wyoming… pero dije y por qué no si estoy en otra fase de mi vida. La manera de conectar con los jóvenes y darme cuenta que los ‘gamers’ son gente sanota, me ha hecho muy feliz y me ha permitido darme cuenta que lo que me pasó no era tan grave y hay otras cosas mucho más importantes en la vida», aclara Villalobos.

Apoyo familiar

No tiene reparos a la hora de reconocer que dedica más de hora y media al día a jugar con el móvil. Según el estudio elaborado por Multiópticas un 45% de los mayores de 70 años lo hacen. «Tengo al menos diez juegos, de los que seis tienen que ver con el desarrollo mental, para mantener la mente viva. Después tengo juegos de mis nietos. He pasado de la fase de la mayor de 13 años que ya no tiene juegos en el móvil de la abuela, mi nieta Alba y mi nieto Marcos y ahora mi nieto que tiene 4 años y tengo un montón de juegos de él». Pregunta obligatoria si aún sigue enganchada al Candy Crush. «No, lo borré pero no por rabia sino porque me aburría ya».

Su filosofía «‘vivir para vivir’ que diría Aute». No le afectan las críticas, ni siquiera de sus excompañeras de partido «si son amigas critican poco y si no lo son pues que critiquen», zanja. Sus tres hijos y sobre todo su marido, Pedro Arriola, de 73 años, exasesor político del PP y hombre de confianza de Aznar y Rajoy, son su mejor apoyo. Al politólogo lleva unida media vida y a pesar de las polémicas que salpicaron a su mujer siempre se ha mantenido a su lado. «Nunca se ha metido en las decisiones profesionales que yo he tomado. Salvo si yo le he pedido consejo y él me lo ha dado. Los dos hemos sido muy inteligentes y hemos respetado lo que cada uno ha querido hacer. El éxito de convivir tantos años, entre otras cosas, ha sido que yo he estado bastante tiempo en Málaga». Desde su silla profesional de ‘gamer’ de la que dice «es la leche, ojalá el sillón del Ministerio hubiera sido así. Era una mierda y me provocaba unas lumbalgias», busca equipo para ponerse a jugar de forma profesional. Un nuevo reto que le permite descubrir cosas, al igual que le ocurrió en la última edición de ‘MasterChef Celebrity’ donde quedó finalista. «Me ha ayudado a dar el paso, cuando llevas 40 años haciendo lo mismo en la política, buscarte una vida nueva es difícil, es un vértigo y a mí en ese sentido el concurso de cocina me puso en órbita». Con su trayectoria Villalobos hubiera podido pedir al partido un retiro dorado o algún puesto vitalicio «a mi no me gusta eso, yo los retiros espirituales». Y tampoco está pendiente de la actualidad política «he desconectado totalmente. El otro día estaba comiendo con unos compañeros y no sabía de qué coño estaban hablando. Sigo teniendo grandes amigos de cuando estaba en política y lo han seguido siendo fuera y ya está. Voto cuando toca y se acabó». Piensa que la política es más desagradecida con las mujeres «esto es un mundo de hombres y si encima las mujeres caemos en las trampas que nos ponen para matarnos entre nosotras. Pues más aún».

Por eso ahora quiere hacer todo lo que le de vida. Lleva lentillas porque es miope y cuando se las quita usa gafas de las que venden en la farmacia. Cuando todo el mundo se echa la siesta ella se pone a jugar con el móvil. Y contagia tanta vitalidad, que está esperando a que el teléfono suene y Jesús Calleja la invité a una expedición «me encantaría una aventura así».

Fuente: ABC.

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