Especial ND | Crisis de gasolina colapsa nuevamente el país, a un año del esquema de distribución y suministro

La escasez de gasolina continúa en todo el territorio nacional. Este martes 1 de junio se cumple un año de que Nicolás Maduro pusiera en marcha un plan de distribución y suministro de combustible bajo dos tarifas: una “subsidiada” y otra “internacional”.

En una alocución nacional el 30 de mayo de 2020, Maduro anunció la llegada de gasolina iraní y con ello la implementación de un nuevo esquema de precios que entrarían en vigencia el lunes 1 de junio de 2020: la subsidiada costaría 5.000 bolívares por litro (con cupos mensuales de hasta 120 litros para los carros particulares y 60 litros para las motocicletas), mientras que la “internacional” tendría un costo de 0,5 dólares por litro pagaderos en divisas en efectivo o en petro y este combustible estaría disponible en las 1.368 estaciones de servicio en todo el país.

En ese entonces expresó que se generaría una revalorización del combustible y tomarían unos 90 días para regularlo y «retomar el proyecto para que a través del carné de la patria se haga el subsidio directo de la gasolina», así como también el sistema de transporte público y el de carga tendría combustible al 100% subsidiado durante 90 días, mientras se adecuarían -a través de unas mesas de trabajo- a un ajuste de tarifas y fletes para los usuarios y transporte de bienes.

Esto ocurrió durante los primeros meses y las colas en las estaciones de servicio disminuyeron, sobre todo para las regiones Distrito Capital, Miranda y Carabobo. El escenario de caos y escasez se mantuvo en el resto de los estados del país.

De acuerdo a un reportaje publicado por Tal Cual, el año que tiene la venta de combustible bajo este plan, sobre todo el subsidiado, disminuyó un 96% por la devaluación del bolívar. «Pasó de $0,025 a $0,001. Esto quiere decir que se regresó a la situación de antes del incremento. Prácticamente se está regalando otra vez la gasolina», reseñó el portal.

«Por otro lado, la devaluación de la moneda nacional hizo que la cantidad que debe desembolsar un conductor en una estación de servicio «internacional» si va a pagar en bolívares sea mayor que un año atrás. El precio del litro de combustible en estas bombas, que está fijado en $0,50, subió de 97.961 a 1.551.122 bolívares, en promedio, un incremento de 1.483%», subrayó el medio.

Al principio el Ejecutivo garantizó que este esquema sería temporal, que podría ser levantado «si el suministro se estabiliza antes». Sin embargo, esto no ocurrió. En octubre la situación se volvió a agudizar hasta que llegaron otros tanqueros procedentes de Irán, en esta ocasión con menos cantidad de barriles que en mayo. Mientras esto sucedía, las principales refinerías del país se debatían entre fallas y reactivaciones para poder producir el mínimo de los hidrocarburos necesarios para su uso interno y externo.

Caracas opera solo con 700 unidades de transporte

El director del Comité de Usuarios del Transporte Público (CUTP), Luis Alberto Salazar, expresó en exclusiva para ND que la actual situación con respecto al combustible es «grave» e indicó que solamente en la ciudad de Caracas están habilitadas siete bombas de gasolina, las cuales solo tienen permitido suministrar combustible a 100 autobuses por cada estación de servicio, es decir, un total de 700 unidades diarias. Salazar señala que solamente la ciudad de Caracas requiere unas 5.000 unidades para poder movilizar a la ciudadanía. Considera que esto ha generado un daño colateral no solamente por el llenado en sí, sino también por las largas horas que deben permanecer los conductores en las bombas y por el impacto que esto genera en el alza del pasaje tanto en las rutas urbanas como en las suburbanas. «El plan de digitalización del pasaje que estábamos comenzando, prácticamente se lo comió la hiperinflación», expresó.

A su juicio, las colas en las estaciones de servicio son incontrolables. Salazar señala que una unidad de transporte solamente puede estar dos días operativos y otros dos días en cola para poder surtir. «La merma es sustancial en todo el corredor vial», añadió.

En ese sentido, detalló que varios autobuses se han dado a la tarea de conseguir gasolina a 3 o 4 dólares por litro, acción que ha generado un impacto en el bolsillo de los pasajeros, pues solamente en las unidades que laboran en el municipio Baruta, el pasaje pasó de 900.000 a 1.450.000 bolívares. El líder gremial señaló que existe una tarjeta de recarga, la cual tiene un costo de 6.000.000 de bolívares pero que no termina siendo rentable para los usuarios quienes al final negocian otro método de pago con el chofer.

Salazar señala que el esquema establecido por el Ejecutivo solo ha generado un descenso en la movilidad de las personas y que además aumenta el riesgo de contagio de coronavirus en las diferentes unidades ya que al no haber la suficiente cantidad operativas, las que están  trabajan copando la capacidad del transporte. «No se cumple el distanciamiento, ninguna unidad cuenta con algún químico para generar alguna sensación de que estamos más o menos contrarrestando al covid-19. La situación se agrava», asegura.

Hablan los usuarios

Por su parte, José Jiménez, habitante de Guarenas, estado Miranda, califica esta crisis como un «desastre», y tiene alrededor de dos semanas que no se ha abastecido de combustible, en este caso, de la subsidiada porque las colas «han sido brutales». Confiesa que se ha ido temprano para ver si cuenta con suerte pero en las estaciones de servicio otorgan un número por carro y cuando le colocan un cono a uno de los vehículos significa que ese es el último carro que podrá llenar su tanque.

Jiménez también intentó llenar su tanque en una de las bombas que tienen tarifa “internacional”. Pensó que pagar cinco dólares de acuerdo a la tasa de cambio oficial, pero no se lo permitieron porque debía ser con divisas americanas. «Iba a pagar con mi tarjeta. Esta medida es excluyente porque no todo el mundo tiene para pagar con dólares en efectivo, entonces te tienes que fuñir», exclamó e indicó que intentará el próximo viernes a ver «si tengo suerte».

El escenario no es diferente para Jesús Quintero, quien vive en la ciudad Mérida, narró que en esa región andina de las 60 estaciones de servicio, solo habilitan entre 15 y 18 diarias para poder surtir y «los cisternas no llegan con regularidad, todo es cuestión de suerte, porque pueden tardarse entre 15 y 22 días, sobre todo hacia las bombas que operan en la periferia del municipio Libertador, capital del estado Mérida», dijo.

Quintero señaló que uno de los sectores más afectados es el agropecuario, porque a los productores no les surten combustible y deben «ingeniárselas para poder bajar las cosechas a la ciudad desde donde se observan largas colas en las estaciones dolarizadas, porque desde hace un mes aproximadamente solo surten a las bombas dolarizadas», puntualizó.

Por: Noticiero Digital
Autor: Lenys Martínez
Fecha de publicación: 2021-06-01 14:25:20
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