Entrevista Juan Guaidó: «Haríamos una vaquita para pagarle el pasaje a Maduro para que se vaya a Cuba»


PERFIL ARGENTINA Jorge Fontevecchia .- El presidente encargado, elegido por la Asamblea Nacional de Venezuela, plantea la necesidad de un plan de salvación para su país. Un acuerdo que concluya con elecciones libres y justas y defienda los derechos humanos. Explica el rol que podría tener Argentina en las negociaciones y marca el matiz entre las posiciones de Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Dice que las democracias deberían estar atentas a las “señales de alerta” que anuncian la inminencia del autoritarismo.

En qué consiste el plan de salvación de Venezuela? 

—La situación es muy preocupante por la crisis humanitaria, la situación de los refugiados, el hambre y la falta de vacunación. Hablamos de un acuerdo de salvación nacional. Urge por la emergencia humanitaria. Hay más de 6 millones  de refugiados y migrantes. Hoy necesitamos el Programa Mundial de Alimentación en Venezuela, el World Food Programme para atender la hambruna desatada en nuestro país. Proponemos reunir todo el esfuerzo de años, la construcción de mayoría, la movilización, la presión interna, las luchas reivindicativas en Venezuela por un salario digno. Hoy el salario mínimo en Venezuela es de apenas tres dólares al mes, pero también se reivindica vivir con dignidad y respeto a los derechos humanos. A eso se suma la presión internacional, las sanciones a violadores de derechos humanos y corruptos, orientar a una solución al conflicto que nos lleve a elecciones libres y un cronograma de elecciones que permita elegir un nuevo presidente para reinstitucionalizar el país. Que permita hacer justicia en ese juicio que se está llevando a la Corte Penal Internacional para las víctimas de las violaciones de derechos humanos, configuradas como delito de lesa humanidad. Sabemos que hay que pasar por un proceso de negociación. Sabemos el escepticismo natural que tenemos y que debemos tener por estar enfrentando a una dictadura. Hoy el gran factor diferenciador respecto de procesos anteriores es el respaldo de la comunidad internacional, la claridad en señalar a Nicolás Maduro como violador de derechos humanos. Y la certeza de solucionar este conflicto terrible.

—Planteaste una modificación del calendario electoral que formalmente debería elegir presidente en 2024 y unificarlo con las elecciones locales este año y, a cambio de eso, que se le produzca un levantamiento progresivo de las sanciones en la medida de que el gobierno de Maduro cumpla.

—El punto central es solucionar el conflicto. A los venezolanos nos deben una elección presidencial. Maduro la robó en 2018. Por eso el mundo lo considera un dictador. El mundo entero y sesenta países me consideran presidente encargado, según el artículo 233 de nuestra Constitución. El punto central de este acuerdo es la aceleración de las elecciones presidenciales que solucionen el conflicto. Elecciones que generen confianza en el país, en el sistema de justicia, por ejemplo, en el árbitro electoral. Así, los países aliados tendrían la disposición del levantamiento progresivo de sanciones a violadores de derechos humanos y corruptos que generen garantías al régimen o a quienes sostienen a Nicolás Maduro aún. No es amnistiable la violación de derechos humanos. Son delitos que no prescriben. Solamente la Justicia puede atender lo que tiene que ver con las garantías. Pero hablamos de garantías. Y esto implica a nuestros aliados. Porque al final del día Maduro no solamente es una amenaza para Venezuela. Es una amenaza a la seguridad del continente. Ampara a terroristas, financia directa e indirectamente el narcotráfico desde Venezuela. Recientemente asesinaron o mataron o dieron de baja al guerrillero Jesús Santrich. Hoy el régimen de Maduro aún no lo informó, y es precisamente porque lo protegen en Venezuela. Por eso son tan importantes las garantías de nuestros aliados.

“A los venezolanos nos deben una elección presidencial; Maduro la robó en 2018.”

—¿Se puede llegar a un acuerdo con el gobierno de Nicolás Maduro?

—Un elemento es la presión de la comunidad internacional sobre Maduro y su régimen. Somos mayoría en Venezuela los que queremos un cambio. Es clave verbalizar el objetivo de elecciones libres y justas, que tiene que ver incluso con la justicia internacional. Hacíamos referencia a la Corte Penal Internacional. La unificación de los factores democráticos en Venezuela exigiendo precisamente una solución a través de elecciones libres y el descontento, la falta de respaldo popular que tiene Maduro ahora son parte de las herramientas. Un factor clave sigue siendo la comunidad internacional. Es importante no relativizar lo que pasa en Venezuela. No normalizar una dictadura, sino señalarla como lo que es para aproximar precisamente soluciones. Somos escépticos porque sabemos lo que enfrentamos, pero también estamos conscientes de las herramientas que reunimos, las capacidades construidas, el ejercicio de la mayoría de la presión internacional, la denuncia clara en la comunidad, el liderazgo interno en Venezuela, para llevar no solamente una negociación. Maduro quiere otra negociación. No es suficiente. Venezuela no necesita otra negociación fallida, necesita una solución al conflicto y producir un acuerdo de salvación nacional. El entorno de Maduro y el régimen, incluso las fuerzas armadas, están debilitados y desgastados, producto de la mayoría de la exigencia democrática. Hoy ellos tienen muy claro que no hay ningún tipo de solución o protección, incluso con Maduro. Aun ellos buscan un diferencia para recuperar este país.

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