Especial ND | La desinformación y desorganización reinan en la jornada de vacunación en Caricuao

Llegar temprano es la pauta para quienes deseen vacunarse contra el coronavirus en el Liceo Francisco Fajardo en el sector UD-7 de la parroquia Caricuao. Citados o no por mensajes de texto, estar ahí desde la madrugada es la clave para poder obtener un número bien sea para aplicarse la vacuna rusa Sputnik-V (para mayores de 60 años)  o la china Vero Cell (para menores de 60 años).

El equipo de ND llegó a la cola a las 5:15 am del día sábado 12 de junio para constatar la información que ya había llegado a uno de los bloques del referido sector: «habrá una jornada libre sin necesidad del mensaje de texto» y también para tomar un número a un familiar de la tercera edad, a quien le tocó el número 57; mientras que a la reportera le asignaron el 249 por ser menor de 60 años. Debía hacer las dos colas. Ambos números fueron repartidos entre las 8:00 y 8:30 am.

Foto: ND

La cola no estaba tan larga antes de que saliera el Sol. Había personas que estaban haciéndoles la cola a otros familiares que, por edad o salud, no podían someterse a una exposición a estar de pie o madrugar sin tener certeza de nada. Unos decían que el día anterior no permitieron que una persona tomara el número por un familiar, que la persona a vacunarse debía estar ahí al momento de la entrega del número y así, una ola de “informaciones” de acuerdo a la experiencia de otros. Lo que sí era cierto es que la mayoría que se presentó a ese centro de vacunación, había acudido sin ser citados por mensajes de texto. «Yo no recibí el mensaje», «a mí me dijeron que iban a trabajar hoy y mañana sin mensajes de texto» y así sucesivamente era lo que se escuchaba en la cola.

No obstante, una vez que la persona encargada comenzó a repartir los números, y luego de tener un camino recorrido, comenzó a preguntarles a las personas si habían recibido la citación por mensaje de texto. Muchos decían que no. Posteriormente, intentó quitarles los números a esos ciudadanos que estaban ahí desde la madrugada. «Quien no haya recibido el mensaje de texto, me tiene que devolver el número. Me puedo meter en problemas», dijo la encargada uniformada con una franela de Misión Barrio Adentro. En vista de la reacción de las personas que la mayoría expresó que no habían sido citados, ella cedió y siguió entregando los números.

Foto: ND

El día viernes 11 las vacunas llegaron pasadas las doce del mediodía. No se sabía si para el sábado la situación iba a ser igual. Varios de los que estaban allí habían acudido el viernes, duraron una cantidad importante de horas en cola y no pudieron ser vacunados.

Félix Arellano de 75 años de edad fue uno de los primeros en llegar a la cola. Vive en el sector UD-4 de la parroquia, un poco alejado del centro de vacunación. Obtuvo el número 3. Estaba en el sitio desde las 12 de la medianoche. Aunque estaba de ánimo y con buena actitud en la cola, también estaba sin comer y sin dinero para comprar desayuno, porque tampoco se sabía con certeza si las inmunizaciones llegarían temprano.

Foto: ND

«Ni que venga Maduro te vacunamos»

Un viaje en puertas, el tiempo se acorta y a la joven Edduis Carrero no le quedó otro camino que venirse desde su ciudad natal, Barquisimeto, para intentar ser inmunizada. Se enteró de la jornada del Liceo Francisco Fajardo porque un familiar se lo hizo saber. Señaló que aunque en la capital del estado Lara hay centros de vacunación, las dosis son para las personas de la tercera edad, siempre y cuando tengan la cita por mensaje de texto o «que estén en una zona donde haya una cepa activa». Los menores de 60 años no tienen chance.

«Ni que venga Maduro te vacunamos», fue la respuesta que recibió Carrero tras ir a uno de los puntos en Barquisimeto. «Les dije que tengo un viaje. He mostrado mi pasaporte, mi boleto, les he dicho que tengo una prioridad», señaló y agregó que el viaje hacia Caracas lo hizo el viernes 11 de junio a las 8:00 pm porque no consiguió un carro que la trajera más temprano. Confiesa que durmió alrededor de media hora en el transporte y cuando llegó a Caracas, decidió irse de una vez al punto de vacunación a empezar a hacer la cola, a donde llegó a la 1:00 am.

 

Foto: ND

«¡No llegó la vacuna china, las que están es solo la Sputnik-V para los adultos mayores!»

Con ese mensaje fueron sacudidos los ciudadanos que habían madrugado para tener un número e intentar vacunarse con la dosis china Vero Cell. «No sabemos si llegará mañana», repetían.

Las personas empezaron a retirarse. Algunos con la molestia por haber perdido el tiempo, otros con la incertidumbre si regresar o no el domingo 13 y otros simplemente se fueron hacia la cola donde estaban sus familiares de la tercera edad para poder asistirlos por si hacía falta.

«Quizás mañana lleguen las vacunas, pero no sabemos ni siquiera si nos tocará trabajar», remató otra de las encargadas de la jornada de vacunación.

Esta situación hizo que la joven Carrero se retirara de lugar después de hacer un viaje de aproximadamente cuatro horas Barquisimeto-Caracas y pasar toda la madrugada «en el Fajardo», obtener el número 1 en la cola de los menores de 60 años para después ser rebotada junto al resto con que no serían vacunados porque la dosis china no llegó.

La encargada de Misión Barrio Adentro anunciaba que la dosis china no hbaía llegado. Foto: ND

«Hace falta que esté más organizado»

Odalis García fue vacunada el primer día que arrancó definitivamente la jornada de vacunación en «en el Fajardo» como también se le conoce a este centro educativo  en la parroquia. Había regresado el sábado 12 para tomar un número a un familiar. No obstante, le contó a ND que recibió un mensaje de texto el jueves 3 de junio a las 10:00 pm para que asistiera el viernes a vacunarse. Así lo hizo pero, todo fue infructuoso.

«No hubo logística, no llegaron las vacunas, nos citaron para el día lunes de esta semana. De igual forma asistí a las 5:00 am y a las 7:30 am nos indicaron que las vacunas no habían llegado al colegio. Una vez más nos retiramos, otro día perdido de trabajo, de oficio, de todo. Nos citaron para el día martes, pero finalmente en la comunidad nos dijeron que sería el día miércoles», expresó y añadió que para ese día sí «estuvieron más planificados. La jornada comenzó a las 9:30 am y en la fila de los jóvenes menores de 59 años fue más rápida que la del adulto mayor. A las 11:00 am estaba lista. Ese día llegué a las 6:00 am. Repartieron 200 números para la tercera edad y 200 para los menores de 59 años», espetó.

 

García expresó que solo sintió un leve malestar en el brazo durante al menos unas dos horas. Considera que debería haber más organización porque «no hay nadie a quién preguntar y te dé una información concreta, pero dentro de lo que cabe ha avanzado algo, por lo menos hay muchas personas que se han vacunado», dijo y expresó estar contenta porque varias personas han tenido esa oportunidad de haber sido inmunizadas.

El señor Carlos Núñez coincide con Odalis. Considera que debería haber más organización y, sobre todo, tener respeto hacia quienes madrugaron para poder estar en el sitio, porque siendo el único centro –hasta el momento-, habilitado para vacunar, varios ciudadanos no cuentan con vehículo para trasladarse. Aunque él obtuvo el número 7 y llegó a las 4:00 am, expresa que «sabemos que esto es gratuito, pero tampoco es para que nos pateen así. Mucha gente que viene de Las Adjuntas no sabe ni cómo trasladarse, no se pueden venir caminando. Deberían vacunarlos en sus casa», dijo.

Pensó que moriría con el coronavirus

Luz Márquez tiene 64 años y también vive en la parroquia. Un familiar llegó al sitio a las 6:00 am para tomar un número por ella, quien posteriormente se incorporaría. «Me dijeron que van a pasar a 50 personas primero, están preguntando que a quién le llegó el mensaje y a mí no me llegó, pero estaban vacunando a quienes no les llegó el mensaje. Yo voy a aprovechar a ver», dijo.

Márquez le contó al equipo de ND que se las vio muy mal con el coronavirus en el mes de marzo. La hospitalizaron el día 15 y estuvo alrededor de tres semanas en el Centro de Diagnóstico Integral del sector UD6 en Caricuao. «Estuve una semana en la casa sin saber que tenía el coronavirus, de broma no me morí porque soy diabética, gracias a Dios estoy aquí.

Comentó que vio «morir a mucha gente» y que eso la llenó de angustia. «Es horrible estar en un hospital y que no esté tu familia al lado. Se pasa mal. Además de ello, comentó que la atención que recibió por parte del personal de salud «fue excelente», aunque todos los insumos deben correr por parte de los pacientes y/o familiares.

Foto: ND

Empezaron a pasar

Un movimiento alborotó la cola de los adultos mayores. Había que tener los números en manos y cédula porque serían anotados en una lista y en ese estricto orden comenzarían a sentarlos en una acera de al frente donde habían habilitado un gran lote de sillas para que la espera no fuese tan tortuosa. Sin embargo, podrían organizar esos asientos en la misma acera donde está el liceo porque hay personas mayores con bastones, dificultades para caminar y subir aceras o escaleras y al no haber rampas o caminos de fácil acceso, les hace un poco más engorroso el camino.

«Sin correo electrónico o número de teléfono, no serán vacunados»

Expresó alto un funcionario de la Guardia Nacional Bolivariana. Lo repitió en unas tres ocasiones. Hecho que generó angustia en algunos de los presentes porque no manejan correos electrónicos. Les dijeron que si no tenían, podían pedir el de sus familiares, pero tener un email y número era fundamental para otro registro que debían hacer dentro del liceo.

El señor José Ramos le pidió el favor a la reportera de ND que le prestara su teléfono para llamar a su hija y pedirle el correo porque él no sabía. Y así se hizo: la llamada, mensaje de texto y al final empezó el segundo lote de personas que debían ingresar para ser vacunados. El señor Ramos logró pasar.

Una vez dentro del centro educativo, las personas deben bajar una serie de escaleras para poder recibir la vacuna en el área donde funciona el auditorio. Aunque hay personal para la asistencia interna, ni la estructura ni la logística ofrecen las facilidades para las personas con movilidad reducida.

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