75% de las reclusas comparte celda con entre 5 y 10 mujeres

Irregularidades en el suministro de agua potable, escasez de alimentos, inaccesibilidad a productos básicos de higiene personal como toallas sanitarias, insalubridad, maltratos, vejaciones y hasta abuso sexual son parte del fatídico día a día de las privadas de libertad en Venezuela.

De acuerdo al informe Mujeres privadas de la libertad: Las voces de las mujeres detrás de las rejas, presentado por el equipo del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), en Venezuela no se han generado políticas carcelarias con perspectiva de género, por lo que en consecuencia se invisibiliza y discrimina a ese sector de la población reclusa.  Precisa el informe que la mayoría de estas normativas giran en torno a las necesidades de los hombres y «no han sido atendidas ni adaptadas a las necesidades específicas de las mujeres».

Datos ofrecidos en el informe 2021 de la OVP y que fueron extraídos de encuestas realizadas a un grupo de privadas de libertad, familiares, abogados y coordinadores de dicho Observatorio en todo el territorio nacional, a inicios del año 2021 las cárceles venezolanas contaban con 37.517 personas privadas de libertad, de las cuales 2.318 son mujeres y 35.560 son hombres.  Esto viene a ser un porcentaje de  6.2% de mujeres en prisión en Venezuela, mientras que el porcentaje de hombres representa el 93.8%.

Otro de los datos destacados por el OVP es que en Venezuela, el sistema penitenciario cuenta con 17  establecimientos femeninos, de los cuales 16 de ellos son anexos de centros penitenciarios masculinos, caracterizados por la improvisación y la falta de adecuación necesaria a los estándares mínimos de reclusión.

Además, la capacidad instalada de los 17 establecimientos es de 2.154 plazas. Para el 2021, existen 2.318 privadas de libertad; en consecuencia, hay un hacinamiento del 101.3% sobre la capacidad instalada, lo que representa un riesgo moderado en materia de hacinamiento.

Es de destacar que en el informe 2020, se evidenció cómo la falta de políticas adecuadas no permiten la adecuación de mejores infraestructuras con perspectiva de género no ha permitido que se reduzca el riesgo de sufrir violencia antes, durante y después de ser privadas de la libertad; además del impacto que esto tiene para el entorno de la mujer que está presa sin tener que estarlo.

Privadas de libertad no cuentan con atención personal mínima

Más del 70% de las mujeres entrevistadas calificó las instalaciones en donde permanecen como malas e insalubres. Asimismo, más del 60% de las encuestadas también develó que tienen acceso esporádico al agua potable en detención, lo cual es un servicio básico e indispensable para la higiene personal y menstrual de la mujer.

En cuanto a los artículos de aseo personal y uniformes, es la familia quien debe proveerlos. De igual manera ocurre con las toallas sanitarias, aunque son muchas las mujeres que se ven obligadas a usar trapos durante su menstruación, los cuales improvisan con trozos de sábanas o su misma ropa.

Sobre la alimentación, las reclusas entrevistadas para el informe destacaron que comen cuando mucho dos veces al día. También son los familiares quienes les proveen los alimentos en los centros de detención policial, mientras que la comida en los recintos penitenciarios es escasa y poco balanceada.

Las privadas de libertad en Venezuela tampoco tienen derecho a la salud. Un 64.6% de las encuestadas aseguró que no ha sido atendida por personal médico desde su detención, mientras que solo un 35.4% recibió atención médica, la cual solo es gestionada en casos de emergencia.

En otro orden de ideas, en el informe también se detalla que más del 67% de las mujeres que fueron encuestadas duermen en una colchoneta sobre el piso.

Al ser consultadas, solo 18.8% de las mujeres comparte la celda con una o dos compañeras, mientras que más del 75% comparte la celda con más de 5 o 10 mujeres y 7.8% comparte la celda con más de 20 mujeres.

Este alarmante porcentaje es clara evidencia del hacinamiento, lo que acarrea consecuencias sumamente negativas que repercuten en la salud, su reinserción, desarrollo, conducta e incluso alimentación.

Mujeres solteras y de escasos recursos

Mediante el estudio también se pudo conocer que el perfil de las mujeres que están detenidas son madres solteras, responsables del cuidado de su hogar, quienes provienen de un nivel socioeconómico y educativo bajo, de contexto de pobreza y además tienen antecedentes como víctimas de violencia.

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