Resultados de estudios del juego del dictador, dilema del prisionero y la inteligencia espiritual Por Braulio Jatar

El juego del dictador es uno de los experimentos más sencillos empleados por los economistas experimentales y la psicología social para estudiar cómo determinadas condiciones influyen en la motivación humana a la hora de realizar un reparto, generalmente de dinero, con otros participantes.

En este juego participan al menos dos jugadores: el dictador (llamado también proponente o repartidor) y el receptor. El primero debe decidir cómo reparte una cantidad de dinero y el segundo desempeña un papel completamente pasivo, ya que recibe lo que el dictador decide, que puede ser nada.

Así, se predice que el “dictador” adopta decisiones más egoístas cuando se debe compartir con individuos que no forman parte del mismo grupo (exogrupo) y cuando éstos no conocen la cantidad total a repartir (condición privada)-

Por su parte, el dilema del prisionero es un problema de la teoría de juegos. El dilema del prisionero analiza los incentivos que tienen dos sospechosos de un crimen para delatar a su compañero o proclamar su inocencia. ... En la mayoría de sus versiones es un juego simétrico. Es decir, los castigos de cada prisionero son las mismos.

En un estudio realizado un par de investigadores chilenos ; obtuvo resultados que confirmaron los realizados por sus pares norteamericanos, no tan solo en la generosidad en el juego del dictador, sino en las opciones que denotan confianza cooperadora en el dilema del prisionero.

Los participantes provenían de ambientes católicos, pero su adscripción dependió de sus  respuestas: 124 sujetos fueron catalogados como religiosos y 100 como no religiosos.

Al recibir impregnación religiosa inadvertida mientras resolvían test verbales, aumentaron las donaciones: se pasó de un 25 a un 35 % de los 10.000 pesos a repartir en el juego del dictador. Los egoístas, que no ofrecieron ni un solo «peso», cayeron del 18 al 6 % y los generosos, que regalaron la mitad del fondo, treparon del 17 al 28 %.

En el dilema del prisionero, los que se decantaron por confiar en desconocidos se acercaron al 50 %, y cuando no hubo impregnación religiosa cayeron al 25 %. Es patente, por tanto, que al situar a los individuos en un contexto inadvertido, aunque repleto de nociones religiosas, aumenta la cooperación a despecho, incluso, de la carencia de creencias. Las conductas egoístas y oportunistas pueden ser atenuadas, por consiguiente, mediante el contacto pasivo con nociones que evocan la presencia de agentes sobrenaturales, quizá debido al miedo o la aprensión que puedan inducir.  

Conclusión: Tanto en el dilema del prisionero, como en el juego del dictador, mas allá de los incentivos personales y el tipo de entorno para la toma de decisiones, se hace evidente en ambos casos, la existencia de  un elemento inadvertido propio de la  inteligencia espiritual o la omnipresencia del “super yo”, cuando el dictador o el prisionero no siempre opta  por lo mejor para él como ser físico, sino por el contrario como entidad de transcendencia espiritual y decide a favor del otro, por encima de su propio beneficio de forma exclusiva.  

Braulio Jatar

Fuente consultadas

(Adolf Tobeña – Neurología de la maldad: Mentes predadoras y perversas (Spanish Edition)

El Juego del dictador: La disposición a compartir en función de la pertenencia y del contexto de decisión Pablo Gracia, Mª Antonia García Baena, Raquel Belda Ripoll y Andrea Cuadrado Buitrago,

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Editor Reporte Confidencial / Abogado 18342 / Comunicador SNTP 8248 / Locutor 17210 / Profesor Inteligencias / Escritor / 7 libros amzn.to/2G3W6ja

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