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Migrantes despiertan la añoranza con su queso venezolano

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Por: Andrea V. González G.

Caracas. Si hay un complemento esencial en la gastronomía criolla es el queso al estilo venezolano. Para los fundadores de Cheeseemo (@cheeseemo) y Casupo Foods (@casupofoods), la elaboración de productos lácteos se convirtió un punto de encuentro con venezolanos alrededor del mundo. Según estos emprendedores, el sabor distintivo del queso es capaz de revivir el recuerdo de un país que añoran.

Cheeseemo: “Queseros de apartamento”

Luis Mejía y Geraldine Alvarado son creadores de Cheeseemo, un negocio de productos lácteos artesanales ubicado en Tampa, Florida, Estados Unidos; para ellos, el queso es un elemento que transporta al venezolano a sus recuerdos y sabores de la infancia. “Es el queso que está en tu memoria y esa es la receta que yo quiero replicar”, afirmó Luis Mejía, en una entrevista para El Pitazo.

Cheeseemo nació durante la pandemia por COVID-19. “Había mucho tiempo libre, digamos mucho encierro y yo me interesé por el tema de los quesos venezolanos, porque aquí no se consigue buen queso”, cuenta Luis. En principio, la idea no era crear una marca, sino disfrutar de platillos tradicionales venezolanos guardados en su memoria y que no tenían oportunidad de saborear tras haber migrado.

En medio de la incertidumbre, Mejía comenzó a investigar y a buscar recetas hasta dar con tutoriales en YouTube. “Comencé como lo hace todo el mundo y conseguí una comunidad de queseros llamada Quesenses Venezolanos”, afirma. Tras varias pruebas y ratos de degustación entre amigos y familiares, la pareja decidió iniciar el negocio. “Este nombre llegó entre la esencia del venezolano, muy mandibuleando como diríamos en Caracas… es muy Cheeseemo”, dice Geraldine Alvarado.

Mientras Luis invierte tiempo en la preparación, Geraldine se encarga de la imagen y las redes sociales. Ambos emprendedores se definen “queseros de apartamento”, entre sus responsabilidades laborales destinan un día a la semana para dedicarse a realizar los productos. Las técnicas que utilizan son contemporáneas, pues el espacio que emplean es la cocina de su hogar. Hasta el momento cuentan con cinco recetas distintas, entre ellas: queso blanco duro, queso tequeñero y queso concha roja.

“La primera vez que lo probé, después de muchas pruebas (…) lo picamos, lo probamos y o sea… yo casi lloro. Alvarado comenta que para sus clientes fue una grata sorpresa consumir un tipo de queso que se pudiera rayar, pues a diferencia del que venden en supermercados, su producto tiene mayor consistencia aunada al sabor que lo define. “Son detalles que te hacen realmente entender lo que puedes extrañar estando afuera”, asegura la venezolana.

Raíces en Venezuela

“Mi situación migratoria con Estados Unidos es como la de, yo diría, la mayoría de los venezolanos que está aquí y es que una vez que entras, salir es muy complicado”, afirma Geraldine, quien trabajó en el área publicitaria en Caracas. Me involucré activamente en las protestas desde el 2012, 2014 y sobre todo las del 2017… y en el 2017 sí tuve que salir de Venezuela”. Actualmente, se desempeña como barista para la cadena de cafeterías estadounidense, Starbucks.

Luis laboró como arquitecto en Caracas, mientras daba clases en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela (UCV). “Yo siempre me enfoco en la parte bonita, positiva que tiene (…) pero la realidad es que bueno, la cosa estaba cada vez más difícil, nosotros teníamos empleados en la oficina de proyectos, que todos los años se iban uno tras otro”. Luego de cinco años fuera y varios trabajos que le ayudaron a establecerse, Mejía trabaja para una oficina de proyectos en espera de su licencia como arquitecto.

“Ver personas venezolanas que prueban, que se trasladan automáticamente es una satisfacción maravillosa”, afirma Mejía. A su vez remarca que  promover la cultura gastronómica venezolana y los valores es una etapa fundamental en todo el proceso. “Es conectar con esos sabores que ya no están aquí y que ya no existen”.

Por su parte, Geraldine destaca el arraigo, que define: “Entender de dónde vienes y agradecer el legado que te dio el país del que viniste”. Para los venezolanos fundadores de Cheeseemo, el queso se convirtió en el vínculo que conecta las tradiciones del pasado con el presente. “Muchos de nosotros pensamos que va a ser muy difícil regresar, pero al final el país son los afectos y lo demás es geografía”, asevera Alvarado.

Casupo Foods: innovar y preservar el sabor criollo

“Esto de la elaboración es un tema muy sencillo. Mi abuelita, que en paz descanse, era andina y ella hacía sus quesitos y quizás por ahí me venga la vena”, cuenta Tania Cao. La valenciana es fundadora de Casupo Foods (@casupofoods), un negocio de quesos venezolanos a base de probióticos, ubicado en Londres, Reino Unido. “Esto fue primero un escape, luego me di cuenta de que me gustó, luego me di cuenta de que es un arte y algo alquímico», asegura.

“Estábamos en ese momento de total incertidumbre, no importa donde estuviésemos”, relata la venezolana. En búsqueda de actividades que hacer durante el confinamiento, Tania decidió hacer tequeños y tras una búsqueda exhaustiva, Cao dio con un negocio de quesos; sin embargo, no resultó como esperaba. Ese fue el punto de partida que la impulsó a realizar su propio producto. “Gracias a Dios, porque todo lo que está pasando ahorita ocurre por eso. Si yo hubiese podido hacer los tequeños, no estaría haciendo esto”.  

Una tradición sin fronteras

“Es como un hilo conductor, el sabor de los quesos venezolanos no se parece a ninguno”, comenta Tania. En su casa, en horas de la madrugada, preparó sus utensilios y ambientó el espacio con música de Reynaldo Armas. “Cuando yo hice ese queso y lo probé, lloré (…) entonces fue cuando me di cuenta de que yo quería que las demás personas probarán eso y sintieran lo que yo sentí”, relata la venezolana.

“Llega un momento en que te hace falta ese tipo de conexión y bueno me conseguí con esa cantidad de venezolanos regados por el mundo con la misma inquietud”, cuenta Tania. El grupo de WhatsApp, Quesenses Venezolanos se convirtió en una comunidad de aprendices capaces de replicar recetas tradicionales y en ocasiones cuenta con ayuda de maestros queseros en Venezuela, que realizan clases magistrales por videollamada.

Empezar de cero

El nombre de Casupo Foods hace honor al Cerro Casupo, ubicado en Valencia, Carabobo. “Es un cerro como para Caracas es el Ávila. (…) Nuestro Casupo tiene el mismo cariño para los valencianos”, comenta Cao. Respaldada por Casupo, para ella la elaboración de quesos fuera de Venezuela es un “privilegio (…) Cuando la gente me dice que lo que yo hago es capaz de llevarle esa memoria gustativa a tal sitio, a tal lugar con su familia… yo te juro que a mí eso me paga”, afirma.

“Al salir de Venezuela y empezar de cero en un sitio, tú te reseteas. (…) Nadie sabe quién eres, ni qué hiciste, ni cuál es tu background”, resalta Tania. Hace 12 años salió del país en busca de un nuevo comienzo y desde hace cinco vive en Londres. “Londres es maravilloso, aquí no vienes a una cultura británica, aquí están todas las culturas juntas”, asegura. Uno de los factores que impulsó su permanencia en la nación fue la cantidad de oportunidades de crecimiento profesional para sus hijos. Según Tania, emprender en otro país es dejar a un lado el miedo y atreverse a asumir retos. Además de cubrir la necesidad alimenticia en su región, la valenciana remarca que el éxito de su marca radica en la conexión que se crea.

Redacción El PitazoVista_2

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