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la historia de abandono de un ciudadano ítalo-venezolano

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Caracas.- Un ciudadano venezolano, de 60 años de edad, con pasaporte italiano, sin familia en el país, está en situación de calle, en medio de su estado de esquizofrenia paranoide, condición que provoca delirios y paranoia.

El 16 de septiembre el director de la Clínica Santa María, ubicada en Los Chorros, y el médico tratante lo dejaron en la puerta del consulado italiano donde nadie lo recibió, debido a que la representación diplomática acumuló una deuda de 11.200 dólares.

El caraqueño, que en algún momento vivió en la avenida Miguel Ángel de Bello Monte, es huérfano de padre, su madre falleció en 2018; su hermana emigró a Italia, no tiene hijos y el familiar que quedó a cargo de él también abandonó el país.

Representación diplomática de Italia en Caracas: cónsul y vicecónsul | Foto: Andrea Garofalo

Quienes fueron en una oportunidad vecinos de Alfredo Camariero lo refugiaron y dieron abrigo tras encontrarlo vagando por la zona, pues les pareció una rareza toparse con él en esa condición. Notificaron al centro de salud lo sucedido y posteriormente llamaron al consulado y la respuesta fue que el hombre no solo es italiano, también es venezolano.

Ningún organismo del Estado venezolano le ha dado apoyo. El único organismo que se ha encargado de suministrar dinero a su tratamiento, más de 40.000 dólares, ha sido el consulado italiano, de acuerdo con la información suministrada a El Pitazo por el cónsul Nicola Occhipinti y una fuente médica que pidió no revelar su nombre.

Decisiones consulares

Él es uno de los tantos hijos de europeos nacidos en la capital del país en el año 1960, pero desde hace 30 años lidia con una condición que le impide discernir de la realidad. Depende de la atención médica y fármacos. Por un periodo de cuatro años, desde su ingreso el 10 de julio de 2018, formó parte de un reducido grupo de inmigrantes italianos y venezolanos con nacionalidad mixta que son asistidos por el programa social de Italia.

Instalaciones de la Clínica Santa María, ubicada en Los Chorros | Andrea Garofalo

La persona que acudió inicialmente al medio de comunicación para contar lo sucedido con el ítalo-venezolano fue el doctor Álvaro Villegas, director ejecutivo y uno de los fundadores de la Clínica Santa María. Relata que el sexagenario llegó a la institución que atiende a pacientes psiquiátricos luego de que su médico tratante Herbert Stegemann considerara imposible seguir asistiéndolo en su consultorio, por lo que gestionaron con una funcionaria del consulado de Italia -no menciona el nombre- y el señor Ángel Alonso, cuñado y representante del afectado, el proceso de apoyo económico.

La solicitud de ayuda económica se realizó durante el periodo de Enrico Mora como cónsul general de Italia en Caracas. En ese momento se logró -a través de una funcionaria- que el consulado pagara a la clínica la cantidad de $1.120 mensuales para cubrir los gastos de asistencia, aseo, ropa, calzado, alimentos y medicamentos del sexagenario. En 2020 terminó la gestión de Mora y con la llegada al cargo de Nicola Occhipinti, excónsul en Buenos Aires, todo cambió, según alega Villegas.

Occhipinti difiere de estas acusaciones al ser entrevistado por El Pitazo. “Una funcionaria de este consulado general, no el cónsul, se atrevió a tomar la responsabilidad de colocar al paciente en esa estructura (clínica) que no es una fundación benéfica porque genera un lucro de esas personas’’, expresa. La mencionada mujer no se encuentra en Venezuela y el cónsul actual no la conoció en persona porque todos tienen un tiempo máximo de cuatro años de gestión.

Señaló que el acuerdo de $1.210 mensuales, no los $1.120 que expresa Villegas, al que llegó la funcionaria con el centro médico no tenía fecha de culminación, el cobro podía ‘‘extenderse hasta que el paciente falleciera por causa natural o como consecuencia de la esquizofrenia que padece’’. Sabiendo la crudeza con la que se refería a lo sucedido, comparó la función de Cáritas u otra organización de Naciones Unidas que tienen recursos limitados como la estructura italiana, la cual no puede permitirse ser solo buenos, sino justos.

Hoja de admisión de Alfredo Camariero al centro de atención médica para pacientes psiquiátricos | Foto: Andrea Garofalo

‘‘Al ser justos no pueden proveer a un solo individuo un porcentaje superior de recursos porque habría una brecha con sus pares’’, ya que existen otros 2.000 ciudadanos italianos que reciben ayuda económica y sanitaria proveniente del país de la bota.

Los 10 meses de deuda ($11.200) por las atenciones que ofrecía la Clínica Santa María al ítalo-venezolano fueron reducidos a $6.000 en un acuerdo verbal entre el director ejecutivo de la residencia y el cónsul, pero no se canceló el monto.

El auxilio del país de sus padres

Por ley, los italianos residentes en el exterior que estén en estado de grave dificultad comprobable, ‘‘deben llenar una planilla para poder postularse al programa de asistencia consular. De ser aprobada se evalúa si la asistencia será económica o un subsidio extraordinario de 250 dólares por año. Eso no es una pensión, es un tributo que se otorga hasta tres veces por año dependiendo de la dificultad de la persona’’, resalta el Cónsul Occhipinti.

Hasta el momento, el sexagenario, nacido en Venezuela, es la persona que más dinero ha recibido de la asistencia social italiana, según la representación diplomática, porque los demás miembros de la comunidad perciben una suma no mayor a $500 por año.

Pruebas de la deuda y conversación con el consulado, suministradas por el doctor Álvaro Villegas | Foto: Andrea Garofalo

En el año 2018, Álvaro Villegas recuerda haber propuesto al cónsul Enrico Mora la repatriación del paciente venezolano a Italia, país en el que se encuentra su única hermana y el cuñado que lo representa en la ficha de ingreso al centro de salud.

El anterior cónsul, según Villegas, había aprobado la solicitud y sólo faltaba finiquitar el papeleo y pasajes para el médico tratante, un enfermero y el paciente. Con el cambio de representante, la solicitud quedó en el aire y Alfredo Camariero sin la posibilidad de salir del territorio.

Doctor Álvaro Villegas, director ejecutivo y uno de los fundadores de la Clínica Santa María | Foto: Andrea Garofalo

El actual cónsul, Nicola Occhipinti, sostiene que eso no es cierto. De haber sido así, para ellos habría sido más asequible que el Estado italiano se ocupara de su cuidado porque el gasto habría sido menor en un centro de atención social. Añade que intentaron en más de una ocasión contactar con la hermana del caraqueño, puesto que es su única pariente viva, hasta la fecha desconocen su paradero.

La fuente médica que pidió no revelar su nombre, presume que el paciente Camariero fue llevado a la Misión Negra Hipólita, en la avenida Universidad. El Pitazo intentó contactar a la fundación sin fines de lucro por medio del servicio telefónico 0800- Hipólita, sin obtener respuesta.

Andrea GarofaloGran Caracas

Por: El Pitazo

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