Chef Juan Jose Hassan G: BIENMESABE DE COCO. DULCERIA DEL TIEMPO DE LA COLONIA

REPORTE CONFIDENCIAL- Que cocinero o pastelero Venezolano puede describir mejor el mágico sabor del bien me sabe que elaborándolo ya que nos traslada hacia el tiempo de la colonia donde nacía Venezuela , El postre ofrece esa delicada sensación de dulce , texturas y sabores , . Es además muy versátil ya que se puede servir frío o caliente. Realizarlo es contener el aliento imaginando los tiempos de la Caracas de techos rojos o de las casas de barro y techos de Mangle del oriente Venezolano . Siglos de tradición , Cuando un extranjero prueba el bien me sabe su expresión de éxtasis se hace presente muchos dicen que es el alma de la negra Contemplación que produce un conjugo de amor que hace que interprete el comensal sin palabras lo que significa ser Venezolano . Venezuela tiene con que . Chef Juan José Hassan

Ninguna mujer en toda Caracas preparaba el bienmesabe como la negra Contemplación. Se decía que el suyo tenía cualidades casi mágicas. Que quien lo comía sentía que sus calamidades entraban en reposos y serenidades.

Su secreto no estaba en la receta, sino más bien en las horas. Lo preparaba en la madrugada, antes del cantar de los gallos, cuando los cocuyos eran los únicos despiertos, por estar dedicados al arte de amar.

Así, en el silencio de la noche, Contemplación se iba a la cocina, y a la luz de velas, y sin emitir sonido alguno, preparaba su dulce. Su bienmesabe era medicina para el alma. Tomaba tres cocos grandes, los partía y les sacaba la pulpa. Esto lo ponía en un cazo y le añadía dos tazas agua caliente. Con un mazo iba triturando la carne blanca. Entonces, lo pasaba por un paño, para extraerle la leche al coco. Le agregaba entonces dieciocho amarillos y un puntico de sal.
Luego, en una olla, juntaba tres tazas y media de azúcar con una taza de agua, y lo llevaba al fuego, fuerte, muy fuerte, sin revolver, hasta lograr un almíbar a punto de hilo. Luego retiraba la olla, del fuego, y le agregaba la mezcla de carne de coco y huevos, y lo batía hasta lograr una crema. Esto lo llevaba de nuevo al fuego, y lo iba revolviendo lentamente, muy lentamente, hasta llegar al hervor. Entonces lo retiraba de la candela y lo dejaba enfriar un poco. Tomaba entonces un bizcocho que siempre tenía en la alacena, y lo picaba en rebanadas finas. En una dulcera de cristal, colocaba las rebanadas y las bañaba con medio vaso de jerez dulce. A seguir, una capa de la crema. Y luego una generosa capa de un merengue preparado con tres claras de huevo, media taza de azúcar y una pizca de canela, batido todo esto a punto de nieve.

Para antes que cantara el gallo, Contemplación tenía listo el bienmesabe, que colocaba a buen resguardo en un lugar fresco, alejado de la tentación de las hormigas y de otros antojadizos. O mejor dicho, Contemplación preparaba cada madrugada tres bienmesabes: uno para llevar al Convento de San Jacinto, otro para dejar en la Plaza frente al portón de la Catedral para los mendigos, y un tercero para la merienda de la casa, de Doña Carlota y visitantes, si hubiere alguno, y para el servicio. El mismo bienmesabe, sin diferencias. Doña Carlota era muy estricta en dos cosas: en que todos somos igualmente hijos de Dios, y en aquello del compartir
Extracto de “La Mantuana”, de Soledad Morillo – http://soledadmorillo.blogspot.com/

INGREDIENTES:

Biscochuelo:

7 huevos
250 grs. de harina todo uso
300 grs. de azúcar granulada
1 cucharita de polvo de hornear o leudante

  • esencia de vainilla
    Crema
    3 cocos grandes (*)
    3 tazas de agua caliente
    18 yemas de huevo
    1 puntito de sal
    3 ½ tazas de azúcar
    ½ vaso de jerez dulce
    Merengue
    3 claras de huevo
    ½ taza de azúcar
  • Canela al gusto
    (*) Puede ser sustituido por leche de coco en lata
    PREPARACIÓN:

Biscochuelo:

Batir la claras a punto nieve, agregarle el azúcar en forma de lluvia, seguir batiendo hasta que se diluya totalmente, luego proceder a agregarle las yemas y la esencia de vainilla.
Aparte cernir la harina con el polvo de hornear o leudeante e ir incorporando a la mezcla anterior de a pocos en forma envolvente, no batir.
El molde debe estar engrasado y enharinado, colocando papel manteca o papel grasa en la base.
Horno precalentado por 15 minutos. Hornear a fuego lento por 20 minutos.
Crema:
Parta los cocos y sáqueles la pulpa (). Póngala en una licuadora y añada 2 tazas de agua caliente, triture bien y exprima la mezcla a través de un paño no muy tupido para extraer la leche del coco, cuele, añada las yemas de huevo, sal y reserve. () o simplemente mida dos tazas de leche de coco de lata -esta recomendación es para quienes viven en sitios donde el coco es difícil conseguir- Les digo que casi no se nota la diferencia.

Aparte ponga en una olla el azúcar con una taza de agua y cocine a fuego fuerte sin revolver, formando un almíbar a punto de hilo. Apague el fuego y añada la mezcla de leche de coco y huevos, bata enérgicamente hasta formar la crema
coloque en el fuego nuevamente, lentamente, revolviendo hasta que rompa el hervor. Retire y deje enfriar un poco.

Armado:

Corte el biscochuelo en rebanadas finas y dispóngalos en una dulcera, rocíe con el vino dulce, coloque una capa de crema, luego otra de biscochuelo y vino, así hasta terminar con una capa de crema.

Prepare el merengue, batiendo las claras a punto de nieve, y agregándole el azúcar, colóquelo sobre la crema haciendo ligeros picos, esparza canela al gusto. Si lo desea puede agregar un chorrito de leche condesada (al gusto).

Sirva bien frío.

Nada como lo nuestro toda una delicia Si se puede Chef Juan Jose Hassan

Por: Reporte Confidencial

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