Localizan a uno de los fugitivos más buscados de EEUU 50 años después

Ted Corner era un empleado de banca de 20 años de edad que estaba obsesionado con la película ‘The Thomas Crown Affair’ (1969), en la que Steve Mcqueen encarnaba a un ladrón cometía el robo perfecto. La vio decenas de veces y fue su inspiración para robar, ese mismo año, en la sucursal del Society National Bank de Cleveland (Estados Unidos) en la que trabajaba. No era un ladrón experimentado ni mucho menos, pero planeó el golpe con tal minuciosidad que no lo han localizado hasta 52 años después, pocos días después de haber fallecido.

Antes de eso, se jactaba con conocidos de lo fácil que sería robar en su banco y, de hecho, lo fue. Una tarde de viernes de 1969 se quedó el último en la oficina y no tuvo mucha dificultad en sacar, en bolsas de papel marrón, 215.000 dólares, que hoy equivaldrían a 1,7 millones de dólares (1,5 millones de euros). Salió por la puerta, sin llamar la atención. Cuando sus compañeros se dieron cuenta de que faltaba el dinero, Corner ya había desaparecido para siempre.

Desde ese instante pasó a ser uno de los fugitivos más buscados de todo Estados Unidos que incluso protagonizó varios programas de televisión, pero nadie lo encontró. Cambió su nombre por el de Thomas Randele y se trasladó a Boston, donde se casó y tuvo una hija. No volvió a delinquir. No lo necesitaba; tenía dinero más que de sobra para vivir de manera holgada y a eso es a lo que se dedicó: a vivir tranquilamente y sin pretensiones, trabajando en lo que de verdad le apasionaba, como profesional del golf y como vendedor de coches de lujo.

Pero todos esos datos no se han sabido hasta cinco décadas después. El pasado mes de mayo un obituario de un periódico llamaba la atención de los agentes que llevaban el caso y abrieron una nueva vía de investigación. Comenzaron a cotejar documentación de Ted Corner con la de la persona que aparecía en el obituario, un tal Thomas Randele que había fallecido en el mes de mayo de este año a causa de un cáncer de pulmón. Una vez analizada toda la información de la que disponían, no había lugar a dudas: Randele era Corner.

Habían pasado 52 largos años en los que el exempleado de banco pudo llevar la vida que quiso con total normalidad. Fue Peter Elliott, investigador de Cleveland que había heredado el caso de su padre (también policía), quien dio con él. Aunque Corner había cumplido su propósito de vida y ya nada se podía hacer para que rindiera cuentas ante la justicia, Elliott respiró tranquilo: “Mi padre, hasta el día de su muerte, en 2020, nunca dejó de buscar a Conrad”, dice el investigador en unas declaraciones recogidas por la BBC. “Espero que mi padre esté descansando en paz ahora, sabiendo que su investigación y su Servicio de Alguaciles de Estados Unidos pusieron fin a este misterio de décadas”.

Con información de OtroDiario

Por: Reporte Confidencial

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