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Especial ND | De pelo enmarañado a ojos iluminados: El refugio que da esperanza a perros abandonados en El Valle

La crisis venezolana nos impacta a todos, y no solo nos referimos a humanos. El que se supone es el mejor amigo del hombre sigue siendo abandonado en Caracas. Perros caseros son dejados en las calles o amarrados en rejas, a merced, a veces, de un refugio que se apiade de ellos. “Es un acto criminal”, sugieren algunos.

El jueves de la semana pasada, al mediodía, nos dirigimos hacia el Refugio Canino El Valle, al sur de la ciudad. Es un lugar pequeño, pero acogedor, dedicado a la atención de canes en situación de abandono. Es manejado por una pareja de amantes y defensores de los animales.

La bienvenida fue asombrosa. 12 perros ladrando, casi en perfecta sincronía, clamaban caricias. Quizás pensarían que serían adoptados, tras haber sido dejados por sus antiguos dueños. Así lo constatamos:

Tuvimos que saludarlos a todos. Uno a uno fue acariciado y mimado. Lo merecían. Uno que otro estaba serio y preferimos mantener distancia. Es lógico: están estresados, tristes, obstinados, pero, dentro de todo, confiados.

Cuentan, afortunadamente, con todo: sitios donde dormir, juguetes, comida, aseo, atención y, claro, mucho amor. La cantidad total de perros que cuidan en el refugio son 29, pero algunos están en otros lugares, precisamente, por el pequeño tamaño del recinto.

Cristina Rincón, directora del refugio, habló con ND. Ella se encarga del lugar desde el 2015 luego de que le fuera delegada la responsabilidad por parte de la primera fundadora.

Para ella, ha habido incremento en la cantidad de perros que son dejados, debido a la pandemia del covid-19.

“Cuando empezó la pandemia fue el momento en el que tuvimos más trabajo a nivel de perros abandonados. En una semana llegaba 7 u 8 perros, y no los rescatábamos nosotros de la calle, sino que nos dejaban amarrados en la reja. También ha aumentado el número de perros que nos los dejan en las tardes, cuando ya no estamos acá”.

Lo triste – alerta – es que son perros de casa, por el estado en el que llegan. Por ejemplo, con las uñas largas, una característica que no es propia de uno callejero, que por su caminar, suele limarlas.

“Es diferente ver un perro que está abandonado dentro de un casa a uno que está abandonado en la calle. Se nota que son perros de casa, que tienen mucho miedo al contacto humano, que tienen el pelo enmarañado, lleno de heces, orina, que estaban en condiciones deplorables”.

“El que abandona a un animal es mala gente”

También conversamos con Cristina Camiloni, presidenta de la Asociación Pro-Defensa de los Animales (Aproa). Ella sugiere que no ha habido aumento en el abandono de animales, aunque reconoce que ese flagelo responde a que los dueños se van del país y no tuvieron tiempo de hacer lo necesario para llevarse a sus mascotas.

El abandono de los animales es algo penado en Venezuela. Así lo establece la Ley para la Protección para la Fauna Doméstica Libre y en Cautiverio en su artículo 32.

“Es criminal”, argumenta Camiloni. “El que abandona a un animal es mala gente. El animal, cuando uno lo tiene, sobre todo desde chiquito, no se sabe defender solo en la calle porque siempre le han dado comida, techo, agua, afecto”, alertó.

Afirma que “siempre ha existido el abandono animal”, y que, por tanto, hay que “intensificar la educación en cuanto a la adopción”. “Un animal es para toda la vida. No es un capricho de momento ni un juguete para un niño”, indicó.

“Yo le he dicho a la gente: quien bota a un perro viejito cuando sea viejo los hijos lo van a botar también porque eso es lo que vieron, lo que le enseñaron sus padres . Lo van a dejar en cualquier asilo. Cuídese de dar un buen ejemplo a sus hijos. Hay que educar y las adopciones que sean a gente responsable que entienda que no es un juguete de momento”, dijo Camiloni.

Donativos y otras actividades para sobrevivir

En el refugio El Valle sobreviven por donativos de personas, que les ayudan con alimentos empaquetados o proteínas para los perros. Esto, además de que hacen campañas vía Instagram para conseguir insumos.

Y, además, apelan a los emprendimientos y otras actividades con las cuales pueden generar dinero, que usan para atender a la manada de canes a su cuidado.

Al igual que sucede con otras organizaciones e iniciativas, acá no reciben ayuda del Estado controlado por Nicolás Maduro ni tampoco por empresas grandes.

Si bien existe Misión Nevado, una iniciativa gubernamental para la atención y cuidado de las mascotas, Crsitina Rincón (la directora del Refugio) señala que solamente los rigen a través de la ley, “pero no recibimos ayuda de alimentos o aportes económicos”.

“Son un ente a donde podemos ir cuando hay caso de maltrato animal o algún problema legal”, reconoció.

Pero también ha habido adopción

De acuerdo con Rincón, aunque ha habido abandono también ha habido una importante adopción de perros en ese refugio. Lo único, dice, es que hay que tener sabiduría para entregarle un animal a alguien.

De hecho, comenta que en ese lugar, para adoptar a un perro hay que pagar ciertas cosas, como la vacunación o la esterilización, pues allí se da constancia de que son animales sanos.

Con el dinero, comentó, además de atender a los otros miembros de la manada también se abocan a los perros que, por sus condiciones, se quedarán en el refugio hasta que perecen.

“Esos perros se quedan por siempre con nosotros, pero alguien tiene que ayudarlos, entonces, con las adopciones nosotros podemos vacunar a esos perros, esterilizarlos, pagarles tratamientos médicos y darles calidad de vida”, asintió.

Coincidió con Camiloni, de Aproa, en que ha habido una creciente adopción aun con el abandono de animales. Afirma que ahora mismo hay mucha gente protectora, formadas en grupos y asociaciones, ofreciendo refugios y ayuda a las mascotas dejadas en la calle.

“Hay muchísimos grupos que se ocupan de eso. Ha cambiado radicalmente la protección animal en todos los sentidos, ya sea de pueblo, clase media, clase alta”, comentó. “La gente ha tomado conciencia y sobre todo hacia los perros que están en primera fila. Los gatos también”, asintió.

La satisfacción de ayudar

Consultamos a Cristina Rincón sobre su motivación para seguir en el refugio y ayudar a los perros necesitados. Fue enfática: la satisfacción de ayudar.

“La satisfacción de ver un animal cómo llega en unas condiciones muy tristes: es como si tuviesen el alma rota. Y a la semana, comienzan a confiar en ti, los ojos se le iluminan. Es una satisfacción que muy poco tenemos la maravilla de experimentar y creo que eso es lo que hace que lo hagamos todos los días”, indicó.

El abandono se mantiene. Ya sea abuelos (como lo registramos en ND) o animales, como ahora. Es un flagelo que pone en tela de juicio la humanidad de algunas personas, y que es generado, para detrimento de los más necesitados, por la profunda crisis de nuestro país.

@jherreraprensa.

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