¿Por qué los partidos tienen los dirigentes de hace 20 años?

El excandidato de la MUD en el municipio Sucre de Miranda, cuyo foco siempre es Petare, abre la discusión sobre cambios a lo interno de los partidos políticos opositores como punto de partida para una renovación de liderazgos y maneras de hacer política que logren convocar a más electores para avanzar hacia el cambio a gran escala


Andrés Schoetler, «Chola» como es conocido, no pudo concretar su aspiración electoral en el municipio Sucre. La división opositora y el despelote entre los partidos MUD y Fuerza Vecinal sobre las tarjetas y acuerdos políticos derrumbaron sus posibilidades contra José Vicente Rangel Ávalos, el alcalde que optó y ganó la reelección para su cuarto período de gobierno no consecutivo.

En las postrimerías del 21 de noviembre, el de Primero Justicia admite que el resultado marcado por la división, en Miranda y en el resto del país, era «bastante probable» pero no carga culpas a quienes se abstuvieron. «Si la gente no quiso votar es por esa desconexión que hay de la política, de la clase política, de los liderazgos, con la gente. Fue en parte nuestra responsabilidad no haber logrado conectar de mejor manera con la gente, con quienes quieren un cambio. La mayoría quiere un cambio político pero es lamentable que aún no se logre una ruta que concrete lo que todos aspiramos».

Para Andrés «Chola, los resultados de las elecciones municipales y regionales son dolorosos «pero también da esperanza que hay lugares donde nunca se le había ganado a candidatos del PSUV que esta vez sí, como la alcaldía de Zamora, en Guatire. Y así en otras zonas del país». Afirma que hay razones para mantener la esperanza, mientras llama a profundizar la crítica con interés de enmendar. «Más allá de los discursos debe haber un propósito de enmienda para corregir los errores que nos trajeron hasta donde estamos hoy».

Nacido en Maracaibo, economista egresado de la Universidad Católica Andrés Bello y con una Maestría en Gerencia Pública del IESA, Schloeter pertenece a una generación que aún se va abriendo camino en la política, una de las oleadas no inaugurales de la llamada «generación 2007». Fue concejal del municipio Sucre entre 2014 y 2018, luego de formar parte de la gestión de Carlos Ocariz en la alcaldía de esa jurisdicción. Hoy afronta una nueva realidad: hacer política luego de la derrota para que tal escenario no se repita, con la paternidad ahora en la fórmula.

 

-Hemos visto personas reclamando a dirigentes ponerse a un lado, renunciar, abrir espacios y cambiar el mensaje. ¿Cómo debe ser el liderazgo en los tiempos por venir?

-Creo que hace falta una renovación de la política, que no solo tiene que ver con las caras. También es importante permitir que existan liderazgos nuevos en los partidos políticos y en el país. Pero más que las caras, esa renovación tiene que ver con la forma en que se toman las decisiones. Parte de la división ocurrió por no lograr mecanismos democráticos para tener candidaturas unitarias. ¿Qué ha pasado en nuestros partidos que siguen teniendo los mismos dirigentes desde hace 20 años, o que las decisiones se siguen tomando mayoritariamente por hombres, que no se le ha dado un rol más protagónico a la mujer, a los jóvenes? Si damos respuestas oportunas a estas preguntas vamos a tener organizaciones políticas que representen de una mejor manera lo que quiere la gente en la calle. Ahora nos toca levantarnos, reorganizarnos y aprender de estos errores para no volverlos a cometer.

-¿Hay voluntad política para hacer todo eso?

-Yo siento que las heridas aún son muy recientes, y así no se deben tomar decisiones apresuradas. Creo que hay que reflexionar con mayor profundidad sobre lo que ocurrió. Tiendo a pensar que sí hay una disposición real. De lo contrario veremos una fractura en las organizaciones políticas. Esa disposición tiene que arrancar con el ejemplo para que esa renovación se pueda dar de abajo hacia arriba. En Primero Justicia hemos estado promoviendo desde la organización municipal la posibilidad de poner los cargos a la orden y que se convoque lo más pronto posible, a inicios del año que viene, una elección interna que permita refrescar, cambiar y hacer las mejoras que la gente demanda. Si eso lo hacemos desde PJ y ocurre en simultáneo en otras organizaciones políticas, y con esa fuerza se construye una coalición que esté por encima de cada uno de los partidos políticos, habría muchas razones para mantener la esperanza viva. Si eso no se hace, estas organizaciones políticas, y mi partido, van a ir perdiendo vigencia.

-¿Cuál debe ser el perfil de esos liderazgos y cuál debe ser su mensaje?

-En primer lugar, personas que hagan más y hablen menos. Hay mucha desconfianza, y hay que recuperarla con el ejemplo. La mejor manera de convencer a alguien es haciendo, siendo ejemplo de lo que quieres. El país demanda caras nuevas, personas que no encuentren en la política su sustento de vida sino que se dediquen a esto por el bien común, y sé que esto suena cliché pero me he encontrado mucho cansancio de la gente con respecto a los políticos de siempre y sus mismas formas de hacer política. El mundo ha cambiado y esas maneras del pasado no están vigentes, y más en Venezuela donde hay tantas restricciones porque no vivimos en una democracia, y tenemos que plantearnos hacer política de otra manera. La gente necesita liderazgos renovadores, con personas formadas, honestas. Estoy convencido que la gente está, los liderazgos existen, pero ahora toca construir eso de abajo hacia arriba.

-¿Hay una necesidad de cambio generacional del liderazgo también?

-Creo que sí, y hay que abrir paso también a liderazgos emergentes. Pero no lo reduciría a un tema de la edad. El liderazgo emergente no tiene edad. Sí me emociona mucho ver que en la mayoría de las planchas a concejales a nivel nacional, y la mayoría que salieron electos, son muy jóvenes, alrededor de los 30 y pico de años.

-Los análisis postelectorales dicen que las personas se desconectaron de la política, ¿cuando los abordaban en campaña qué les exigía la gente, qué escuchaban?

-En la calle la mayoría de las personas lo que nos decían era «yo quiero que me resuelvan mis problemas del día a día», «estoy cansado del problema del agua», el tema del transporte público, el gas, los cortes eléctricos. Problemas que tienen una responsabilidad nacional y algunos de acción directa del alcalde, como los huecos de las calles. Hay un cansancio de la gente que no quiere seguir esperando por el gobierno. En Terrazas del Ávila los vecinos se cansaron de esperar por Corpoelec y entre ellos mismos recuperaron el alumbrado público. Eso también pasa en Los Bloques de la Lira, en La Dolorita, con organización de un joven de 22 años. La gente sabe que con esta gente que está en el poder tocará esperar soluciones durante toda la vida. Por eso creo que desde el poder hay que fomentar alianzas entre el sector privado, público y la comunidad organizada. No podemos esperar que el Estado lo resuelva todo, aunque sea el deber ser, sino en paralelo impulsar alianzas y propuestas creativas para resolver problemas.

-¿Y cómo repolitizar a una sociedad para que se pueda concretar esa aspiración de que se entienda que la superación de los problemas cotidianos pasa por la recuperación política de espacios de poder?

-Fue un error no haber participado más en estas elecciones, y estas elecciones me confirmaron mucho más eso. Después de haber sido concejal en el municipio Sucre en 2018, luego de que decidimos en 2017 no participar en elecciones, yo me mantuve conectado y haciendo proyectos sociales. Estuve estos años dedicado a eso con proyectos de alimentación, con miles de beneficiarios. Se hizo un trabajo, pero eso no permitió lograr repolitizar a la gente, que se entienda la importancia de la participación política en la toma de decisiones. Esta elección nos dio la oportunidad de empezar a construir esa reconexión con la gente. Fue difícil volver a tener un padrón electoral en el municipio Sucre, de unas dos mil personas. Muchos se habían ido del país, otros ya no querían hacerlo, no estaban entusiasmados. Ese esfuerzo de construir un equipo político que tenga presencia, que luche, que denuncie, que busque soluciones a los problemas del día a día muestra un avance. Ahora nos toca continuar construyendo en la ruta que se recuperó.

-¿Cómo superar condiciones que se han hecho estructurales de ventajismo oficial, dominación comunicacional y control social?

-Una lectura que no he escuchado mucho luego de las elecciones es que los militantes del PSUV tampoco son lo que eran antes. El partido de gobierno tampoco tiene hoy la fuerza que tenía hace unos años. Incluso esa violencia política que se sentía a las afueras de los centros electorales no se sintió en esta oportunidad. Estoy convencido de que estamos en condiciones adversas y de desventaja, al mismo tiempo veo resultados como en Barinas o Cojedes que dan una idea de que a pesar de la desventaja, arbitrariedades e injusticias, hay una gran mayoría de venezolanos que quieren un cambio pero hay que organizarlos. El reto que tenemos es lograr mayor participación, motivación y organización.

-Lo de construir una «nueva mayoría» y organizar a la gente se viene diciendo hace años. ¿Estamos más cerca o aún falta mucho desierto para llegar por fin a esa organización?

-Hemos tenido momentos en que hemos estado muy bien organizados. Por ejemplo, en el año 2015. El problema, y debemos aprender para no cometer el mismo error, es que decimos que hay que organizar pero también estamos siempre buscando un atajo. Pasó en 2015 cuando logramos la mayoría y nos embriagamos con ese triunfo, no supimos administrar la victoria y el primer discurso que le dimos al país fue que en seis meses saldríamos de Nicolás Maduro. Ese atajo nos llevó a retroceder. Lo mismo nos pasó con Juan Guaidó después, que logró ser el gran líder que unió al país, pero los atajos y errores hicieron que ese liderazgo tan importante retrocediera. Nos toca organizarnos. No estamos en un momento bueno, pero estas elecciones van a servir para avanzar en esa dirección con una ruta política que pueda cambiar el país en verdad sin pensar en el inmediatismo.

-Hay políticos que hacen trabajo comunitario, como el que hacía con Alimenta la Solidaridad Petare. ¿Es ese el camino para los dirigentes políticos: tener acción social sin cargo y luego transformarlo en activismo político?

-Cuando tomé la decisión de aspirar a la Alcaldía tuve que renunciar a esta iniciativa porque ese es un proyecto humanitario y social que vincularlo con lo político puede estar en riesgo. Yo procuré no visitar ningún comedor o a las personas que trabajan allí para proteger el proyecto. Ahora, creo que hoy en día es imposible pensar en una persona que se dedique a la política que no trabaje por la gente. Cuando yo empecé esa iniciativa ya yo era político, pero no me podía quedar cruzado de brazos ante la mayor crisis social de este país. Ahora que renuncié al proyecto no puedo regresar, porque yo quiero trabajar por el cambio político del país. Hay que hacer política, repolitizar, construir organización sólida, y esas son las tareas que me ocuparán en los días y meses por venir.

-¿Cuál debe ser el camino político por venir?

-Una primera etapa debe ser la renovación de las organizaciones partidistas. En segundo lugar, eso tiene que ir acompañado de una reorganización de la plataforma unitaria. Habrá que ver cuál es esa gran coalición que una a quienes queremos un cambio en el país y cuáles son las formas para eso. Lo tercero es tomar una decisión con respecto al referéndum revocatorio. Tengo mis dudas de si debemos irnos por ese camino, si es viable y si vamos a tener la fuerza de tener un buen resultado, porque la mayoría quiere que salga Maduro del poder pero qué va a pasar después está complicado ver cómo sería una elección presidencial con todas las fisuras que tenemos. Quizás se puede ir por otra ruta, que es más larga pero quizás más certera, que es la elección presidencial de 2024 para la que tocaría hacer todo lo anterior pero también a elegir quién sería la persona que le tocaría liderar ese proceso de cara a 2024.

-¿Qué hacer con figuras que en la diatriba política han participado, por ejemplo, de la intervención judicial de partidos políticos?

-Esa pregunta mucha gente se la está haciendo ahorita. A mi me enseñaron desde pequeño que el fin no puede justificar los medios. Si bien hoy uno entendería que aliarte con tal o cual persona pudiera ayudarte a tener un buen resultado, siento que si estamos luchando por un cambio político que nos puede llevar a la democracia y salir del desastre, ahí no vale todo. No te puedes aliar con el responsable de la situación que estamos viviendo. Es complejo. Yo hoy no tengo una respuesta concreta para esta pregunta porque no es tan sencillo, como tampoco lo es decir quién sí y quién no. La mejor manera de resolver estos problemas sería a través de procesos democráticos y que sea la gente la que decida.

-¿Qué viene ahora para Andrés Schloeter? Cuando dejó la concejalía en 2018 se dedicó al trabajo social y ahora fue candidato contra un alcalde al que no se le ha hecho mayor oposición en cuatro años.

-Nuestro principal error, al menos en lo que yo tengo responsabilidad, fue no haber hecho más oposición. José Vicente Rangel ha sido muy mal alcalde, además regalado porque no participamos en 2017 y esta vez la división en Miranda caló aguas abajo y salió electo alcalde porque no se logró construir una alternativa unitaria. Hoy una de mis principales tareas es hacer oposición a esa gestión que ha sido muy mala. También me corresponde mantenerse acompañando a los vecinos, buscando soluciones a los problemas del día a día y debo dedicarme a impulsar esa renovación de la política de abajo hacia arriba.



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Por: Tal Cual Digital
Fecha de publicación: 2021-12-02 05:59:18
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