Gobierno de EEUU responsabilizará a causantes de disturbios en Capitolio sea cual sea «su estatus»

El 6 de enero de 2021, miles de simpatizantes del entonces presidente Donald Trump tomaron por asalto el Capitolio, donde se certificaba la victoria del demócrata Joe Biden en las elecciones presidenciales en Estados Unidos

El Gobierno de Estados Unidos tiene la intención de perseguir a los participantes en el asalto al Capitolio de Washington del 6 de enero de 2021, independientemente de su estatus, afirmó este miércoles el secretario de Justicia, Merrick Garland.

«El Departamento de Justicia sigue comprometido con que todos los atacantes del 6 de enero rindan cuentas, cualquiera que sea su estatus, tanto si estuvieron presentes ese día como si fueron responsables penalmente del asalto a nuestra democracia», dijo Garland, según fragmentos de un discurso, mencionó AFP.
Glosario del asalto al CapitolioEl 6 de enero de 2021, miles de simpatizantes del entonces presidente Donald Trump tomaron por asalto el Capitolio, donde se certificaba la victoria del demócrata Joe Biden en las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Los demócratas denunciaron una «insurrección» e «intento de golpe de Estado» pero para el magnate republicano era una «manifestación sin armas» de «patriotas» contra unas elecciones «robadas».

Estas son algunas de las expresiones usadas por cada campo para calificar lo sucedido.

«Gran mentira» y «Detén el robo»
«Detén el robo» («Stop the Steal») es el lema de los partidarios de Trump en la manifestación del 6 de enero. Denunciaban un fraude masivo que habría permitido a Biden derrotar al presidente republicano el 3 de noviembre.

Los demócratas califican de «gran mentira» estos fraudes, denunciados por Trump pero que nunca han sido probados. Pero esta mentira sigue viva. Según las encuestas, dos tercios de los republicanos creen que Biden no es el ganador legítimo de los comicios.

El 6 de enero, los legisladores estaban reunidos en el Congreso para certificar los resultados electorales, tras decenas de recursos judiciales desestimados por los tribunales y nuevos recuentos de votos en estados clave que confirmaron la victoria de Biden.

En la Casa Blanca, Trump arengó a sus filas afirmando que las elecciones fueron «amañadas» y presionando al vicepresidente Mike Pence para que bloqueara el proceso en el Congreso, lo cual se negó a hacer alegando que su papel era estrictamente protocolario.

Insurrección
El presidente electo Biden denunció rápidamente la «insurrección» en el Capitolio, una expresión que luego utilizaron los principales medios de comunicación para describir el día.

«Nuestra democracia vive una agresión sin precedentes», dijo, y llamó a Trump a pedir «el fin de este asedio».

Más tarde el republicano fue blanco de un proceso de destitución – el segundo de su mandato – por «incitación a la insurrección» y a la «violencia contra el gobierno» estadounidense.

El expresidente republicano evitó la destitución durante una votación en el Senado.

Más de 700 personas fueron detenidas por actos violentos o por haber entrado ilegalmente en un edificio público, pero ninguna por el delito de «insurrección».

Golpe de Estado
En el libro Peligro, Bob Woodward y Robert Costa revelan algunos planes de la Casa Blanca y de los asesores del presidente para mantener a Trump en el poder y la creación de una «célula de crisis» en el hotel de lujo Willard en los días anteriores al 6 de enero.

Para el abogado Laurence Tribe y los congresistas demócratas, estas maniobras formaron parte de un intento de golpe de Estado constitucional.

Una de ellas consistía en que Trump presionara personalmente a las autoridades del crucial estado de Georgia para que revirtieran el resultado de las elecciones a su favor.

El abogado conservador John Eastman redactó un memorando de seis puntos en el que esbozó un plan que habría hecho que Pence recusara a suficientes electores de Biden durante la certificación de los resultados para darle la victoria de Trump.

«Este plan parece un golpe de Estado», afirmó el congresista republicano anti-Trump Adam Kinzinger, quien forma parte del comité de investigación parlamentario del 6 de enero.

«Abrazos»
Después del 6 de enero, los simpatizantes de Trump defendieron un discurso paralelo sobre el asalto al Congreso, que dejó cinco muertos y en el que 140 policías resultaron heridos.

Trump afirmó recientemente que fue una «manifestación sin ningún arma» y aseguró que la «insurrección se produjo el 3 de noviembre», en las elecciones.

En marzo declaró a Fox News que sus partidarios no representaban «ninguna amenaza».

«Entraron, no debieron haberlo hecho, y abrazaron y besaron a policías», dijo, y aseguró que la policía hizo «gestos de bienvenida» hacia los manifestantes.

Otros republicanos han tratado de minimizar la violencia.

El parlamentario por Georgia Andrew Clyde comparó el asalto con «una visita turística normal», a pesar de que en fotografías de ese día se le ve ayudando a la policía a cerrar las puertas de la Cámara de Representantes.

AFP

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