¿Qué pasó el 21N? Estudio de ingenería electoral Por Ing. Javier Martucci

¿Qué pasó el 21N?

Ing. Javier Martucci

Tomaremos una serie de datos referente a los resultados y evolución histórica de resultados en relación al evento del 21N y las tendencias que se han venido mostrando para determinar algunos comportamientos que suponen la nueva realidad electoral en Venezuela.

Empecemos con la participación; se observa como paulatinamente ha caído desde el 2015, donde participaron 73,76%. Lo más resaltante es que desde 2017, no se ha logrado un evento en el cual participe más del 50% de la población.

Se ve que luego de lo ocurrido con la convocatoria del Referendum Revocatorio en 2016 (donde sistemática el CNE no permitió que se hiciera) y el producto de acciones políticas arbitrarias, los eventos electorales fueron perdiendo fuerza y la participación se perdió por parte de la población. Se consolidó una realidad en donde para el grueso de la población, se vota pero no se elige, y el voto no representa una solución política real a los problemas del país.

Entre 2018 y 2020, donde un sector político decidió no participar, los números apenas alcanzan el 40% de participación, incluso en eventos nacionales que siempre fueron determinantes como la elección de la AN y la Presidencia.

Esta falta de participación sucede con un aumento del registro electoral, el cual no se ha actualizado en relación a la enorme diáspora que hoy no cuenta con mecanismos para participar. Hoy más de 6 millones de personas que se encuentran en el extranjero y la gran mayoría aún aparece inscrita en algún centro en el país.

Varios factores políticos han expresado que esto se debe a que no existen condiciones para la realización de unas elecciones libres, justas y verificables, que más allá de las condiciones de campaña y el proceso de votación, cuenta con un sistema político que respete y garantice los resultados. Empezamos con decir que en este contexto hoy hay una realidad geográfica que inhabilita de votar a más del 20% de la población inscrita en el RE.

Esta condición es parte de un diseño relevante, porque ayuda a mostrar como el PSUV logra una elección donde su diseño busca:

  1. Diluir los votos de la oposición
  2. Generar una minoría que se impone circunstancialmente a través de un diseño que no genere condiciones para ser una elección real.

El 21N la alianza del PSUV alcanzó un poco más de 4 millones de votos, casi el doble que la UNIDAD, pero en relación al registro electoral de 21,283,590 personas habilitadas para votar, supone que lograron que menos del 20% del país votara por ellos.

Esta realidad no es nueva. Si analizamos desde las últimas elecciones donde participó Hugo Chávez, el chavismo ha perdido a más de la mitad de su electorado. El difunto Presidente Chávez logró que casi el 45% de las personas habilitadas para votar, lo hicieran por él, mientras que el 21N, lo hicieron un poco más del 17%.

Este esquema fomenta que la participación se vea mermada como objetivo, mas allá de la caída de votos del chavismo, para que su base estructural, logre ser una mayoría electoral.

Ante la imposibilidad que elección tras elección demuestra el chavismo donde cada vez se le hace más complicado el movilizar a sus electores, a pesar de toda su maquinaria, es necesario que vote menos población para que sus votos, puedan darles el triunfo. Sería muy difícil para ellos ganar si el electorado puede votar plenamente dentro y fuera del país.

Pero también sería un error decir que simplemente, donde no se participa, se fortalece el Régimen. Este esquema es más estructural, y tiene que ver con el lugar en el que se encuentra ese electorado. Es un diseño más complejo.

El chavismo sabe, que desde 2018, ha perdido muchos más electores en ciertos lugares que en otro. Esto se debe a una característica estructural de su forma de buscar votos (o comprarlos).

La estructura chavista requiere de recursos, CLAPS, bombonas y otras cosas, que suponen que hay que decidir en donde se invierten. Hay que decidir a que estados mandar 1.000 bombonas de gas para aplicar control social, y ellos han decidido centrarse en hacerlo en el corredor electoral.

Estas estructuras tiene factores de eficiencia y de dinámicas internas que afectan. El chavismo en Cojedes, desde 2018 viene perdiendo a 1 de cada 2 personas que votaron por Maduro, y en Barinas a 2 de cada 5, en estos lugares saber leer esto, garantiza victorias como las obtenidas.

Incluso podemos ver que es en los centros pequeños es dónde más electorado ha perdido el Chavismo. Hoy, en la economía del voto, es más importante mantenerse en el corredor electoral, que en los lugares donde antes tradicionalmente arrasaban, como el eje llaner

Si comparamos la participación vs los porcentajes que obtiene el Chavismo, en el corredor electoral hay una búsqueda de no fomentar participación, para imponer dicha minoría. 4 de 5 estados donde menos se participa, son del corredor, y el Oficialismo obtiene un alto porcentaje.

Hay lugares que se vieron afectados por la desmovilización del chavismo, y otros lugares dónde la no participación del voto opositor marcó la tendencia. Sería un error decir, que la no participación es la falta de acompañamiento a la oposición y no un diseño estratégico.

Al graficar, en lugares donde se alcanzan altos porcentajes del chavismo, lo que tenemos es que no hay una tendencia que diga que la falta de participación los beneficia. Al contrario, ellos fomentan alta participación, pero haciendo que el electorado opositor sea el que no participe.

Esto lo que muestra que el chavismo sabe dónde desmovilizar, y donde necesita que sus estructuras respondan.

Por eso nunca se verá en Delta Amacuro, donde el control estructural es de ellos, que se desincentive al voto, ya que controlan la movilidad y necesidad del electorado.

En la distribución nacional, vemos como ese voto chavista, que representa menos que 1 de cada 5 electores habilitados para votar, efectivamente en ese contexto los lleva a ser la minoría más grande, porque incluso así, no alcanzan el 51% de los votos.

Ocurre, que en los lugares que llamamos el corredor electoral (donde más votos hay) es donde existe un sector diferente a la UNIDAD, fortalecido. Esto específicamente en dónde tradicionalmente la oposición consiguió amplias victorias en 2015 (Dto. Capital, Miranda, Aragua, Vargas, Táchira y en menor medida en Carabobo).

Incluso si comparamos, donde los factores ajenos a la unidad alcanzaron votos representativos, en 6 de esos 10 estados es donde el chavismo no logra que más del 20% de los electores voten por ellos.

El escenario es que el chavismo jamás había obtenido tan pocos votos en cantidad y proporción (4millones y menos del 20% del electorado) pero sigue teniendo un escenario que le permita que en su peor rendimiento se lleva la mayoría de los espacios y conseguir su objetivo, ser la minoría más grande.

La condición de la elección, marca el resultado por encima del rendimiento electoral, y deja además de condiciones electorales adversas, un diseño de condiciones políticas que atomicen la oposición a que no se alcancen 2 cosas claves para poder triunfar. UNIDAD Y PARTICIPACIÓN

A todo esto, se suman las realidades ya conocidas donde no se respeta al electorado con el voto asistido, violencia electoral, condicionamiento y compra de votos con control social y el caso que ocurrió en Barinas en donde factores externos no permiten que se respete el resultado

La exigencia de condiciones es una realidad que alcanza a más que grupos políticos, sino al grueso del electorado que hoy desea participar, en una elección que no se vea afectada o intervenida por acciones arbitrarias, y que además garantice que se respete el resultado.

Javier Martucci

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