#España | Continúa la maldición del siglo XX

En 1991, con el colapso de la URSS, muchos creímos que un régimen, tan
criminal como el de los nazis, por fin llevaba camino de desaparecer de la faz de la tierra. Por desgracia subestimamos las semillas que todavía germinaban en pequeños países, dominados por élites tiránicas que, amparándose en una supuesta revolución del «pueblo», aprovechaban su posición para seguir con la dictadura del «proletariado».

Pero la sola existencia de estos pequeños núcleos comunistas, como Cuba, Venezuela o Corea del Norte (excluyo China porque, a pesar de seguir siendo una dictadura, de facto ha dejado de ser marxista, para instalarse en un sistema autocrático basado en un capitalismo salvaje), están lejos de explicar el avance actual de un sistema que, si algo ha demostrado, es su inoperancia en la economía, su maldad en lo político con más de 120 millones de muertos y su discriminación en lo social, estableciéndose un sistema de castas, donde las élites populistas corruptas se enriquecen a costa de la miseria y hambruna de la mayoría de la población.

Efectivamente, para entender el imparable avance de la extrema izquierda, hay que retrotraerse a lo que fue el marxismo cultural del 68 fomentado por la Escuela de Frankfurt, que fue el embrión de la frenética actividad que inició la propia KGB en todo Occidente en los 80 (se calcula que el 85 % del esfuerzo presupuestario y de personal iba dirigido a este objetivo) y que sigue teniendo una gran repercusión en nuestros días: La subversión ideológica o guerra psicológica lo que significa, básicamente, la pérdida de la percepción de la realidad de los habitantes de los países libres, mediante el gran plan que urdieron con el fin de llevarnos a un gran lavado de cerebro. ¿Cómo se viene materializando esta estrategia?-

Antes de aclarar este importante punto, tengo que matizar que esto no hubiera sido posible sin la renuncia de la mayor parte de la derecha, a defender el modo de vida y las raíces sobre las que se levanta la civilización más avanzada de nuestro planeta asumiendo, incluso, algunos de los postulados de la izquierda, ante el canguelo de ser denostados por los medios de comunicación, dominados casi desde el inicio por frentes liberticidas.

La implantación: Conocedores de que la táctica a utilizar por la KGB y sus
acólitos lo era a largo plazo, comenzaron por sumergirse en las aulas donde se preparaban a los educadores de la siguiente generación occidental, implantando términos que asumieron como propios de izquierda, obviando todo lo que había demostrado ser el comunismo, pero que a estas alturas no serían bien vistas por el ciudadano común. Así, términos como «progresista», «pacifista», «antinucleares», «estado del bienestar», «gestión pública», «democracia del pueblo», «feminismo» «igualdad», etc., los convierten en los mantras de la izquierda, en contraposición con otros términos como «capitalismo» o «neoliberalismo» como señal de identidad de la derecha, achacando a estas las causas de la pobreza y desigualdad.

Ahora, intentemos obviar las trampas semánticas y centrémonos en los más de 30 países donde el comunismo ha sido o es el régimen gobernante y hagámonos una simple pregunta: ¿hacia dónde se dirigen o dirigían los flujos migratorios?, la respuesta es bien conocida, siempre hacia fuera, es decir, prácticamente todo el que puede escapar de estas políticas lo hacen o hacían a países «capitalistas».
Entonces, conocido esto, ¿cómo es posible que simples palabras, sin fondo alguno o propaganda sin más, empuje cada vez a más personas y países a tropezar en la misma piedra?. Tratemos de dar una respuesta.

La mentira: Algo innato en los que tienen vocación de tiranos, solo hay que ver las entrevistas previas a su mandato, de personajes como Hugo Chávez, Fidel Castro, Gabriel Boric o el mismo Pedro Sánchez que, antes de alcanzar el poder, se muestran hipócritamente moderados.

Negación plausible: Si se le pregunta a un declarado comunista por las
desgracias que este tipo de gobierno ha traído al mundo, simplemente negará que en esos países se hubiera instalado alguna vez el marxismo verdadero y que, sin embargo, «ellos» si conseguirán instaurarlo.

Envidia: En la naturaleza del ser humano anida la animosidad con respecto al que triunfa. Por ello una política «igualitaria» tiene un gran éxito inicial, quitar a los ricos para «repartirlo» entre los pobres es una garantía de «éxito» político, obviando que la jerarquía marxista es la más clasista que se conoce, por muy «camarada» que se llamen entre ellos.

Distorsión política: Tomar por «asalto» todos los niveles de la educación y los medios de comunicación, te permiten tergiversar la realidad, transmitiendo a tus seguidores o a la sociedad en general una engañosa utopía.

Desvío de responsabilidad: Siempre es necesario tener un «enemigo» a quien colgar la culpa y con el que justificar sus tropelías.

Y lo más importante, ¿está España preparada para frenar la deriva autoritaria hacia la extrema izquierda de este gobierno?

José A. Castillejo Pareja.

Por: Ok Diario
Autor: José A. Castillejo Pareja
Fecha de publicación: 2022-01-20 05:38:20
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