¿Qué es la vejiga hiperactiva y cómo tratarla?, por Ricardo Soto-Rosa 

Por el Dr. Ricardo Soto-Rosa 

Al llegar al estacionamiento de las residencias Cotopery, la tía Carmencita rápidamente aparco su Malibú, se bajó dando un portazo y con paso apurado, se dirigió hacia la entrada del edificio donde se encontró con la señora del quinto B, siempre muy conversadora e imprudente.

Ella trato de esquivarla pero le fue imposible, comenzó con su atropellada conversación arboriforme y para colmo, del chorro roto de los Martínez, que desde hace tiempo está bañando la fachada de las residencias.

La tía Carmencita abrió el broche de su cartera mientras buscaba a toda prisa las llaves del apartamento, pensó con horror si las había dejado en el carro, pero al menear la cartera escuchó el tintineo característico que la orientó hasta uno de los bolsillos laterales, donde finalmente las encontró y con mucha determinación las dispuso en posición de apertura.

El ascensor parecía ir más lento que nunca, hasta que finalmente llegó al piso 11. La tía Carmencita se bajó a toda prisa, pero entre la cercanía de la entrada y percibir el frío de la reja con su mano, aquel deseo de micción inminente se le incrementó a la máxima potencia.

En la medida que pasaba los pestillos de los varios cerrojos fue percibiendo el vergonzoso escape de pequeños y calientes chorritos de orina, hasta que una vez en la sala de su casa, su vejiga venció toda resistencia, convirtiéndose en un abundante caudal que le empapó aquellos pantalones que ya se encontraban a mitad de camino.

La tía Carmencita estaba desconsolada, ya era la tercera vez en una semana que vivía una experiencia similar. Desde unos meses atrás comenzó con unas crisis de urgencia para orinar que la sorprendían en los momentos más inoportunos, en especial cuando estaba con clientes, viéndose obligada a ausentarse hacia el baño más cercano.

La tía Carmencita se había practicado varios exámenes de orina que todos salían negativos para infección lo que le extrañaba y no les conseguía explicación a sus molestias.

Muchas noches se habían tornado de continuos despertares para orinar lo que le afectaba el debido descanso, hasta tomó pastillas para dormir que tampoco le dieron resultado.

La tía Carmencita consultó al dispensario de las monjitas donde un médico de la vieja guardia le diagnosticó “trastornos miccionales” y la refirió a un urólogo quien al realizar los estudios llegó al diagnóstico de vejiga hiperactiva.

Se define como vejiga hiperactiva a un conjunto de signos y síntomas caracterizados por urgencia para orinar acompañada o no de incontinencia, además del aumento en la frecuencia miccional con poco volumen lo que se denomina polaquiuria, así como despertarse durante la noche a orinar en varias oportunidades lo que se denomina nicturia.

La vejiga hiperactiva puede padecerla tanto hombres como mujeres y sus causas muy variadas, entre las que tenemos procesos obstructivos del tracto de salida vesical, trastornos neurológicos, afectación de las fibras musculares de la vejiga por distintas entidades o de las fibras nerviosas.

Detrás de una vejiga hiperactiva podemos encontrar desde patologías muy complejas como el mal de Parkinson, sensibilidad a determinados alimentos, así como también el caso llamado idiopático cuando no se le encuentra su origen.

El tratamiento de la vejiga hiperactiva suele ser muy efectivo con algunos medicamentos, igualmente se recomienda dietas bajas en café, alcohol, bebidas carbonatadas, picantes entre otras, así como programar la micción y en algunos casos ejercicios especiales o rehabilitación del piso pélvico.

La tía Carmencita fue estudiada con varios equipos muy sofisticados donde se registró la presencia de contracciones involuntarias en la fase de llenado vesical, es decir que la vejiga de la tía Carmencita no se quedaba relajada mientras se llenaba, sino que por el contrario comenzaba a experimentar contracciones que son propias de la fase de vaciado, es decir que ocurre durante la micción.

Las presencias de estas contracciones involuntarias son las causantes de la desesperada urgencia para orinar que afecta a los pacientes que la padecen.

Después de descartar diversas enfermedades, la tía Carmencita fue sometida a un tratamiento médico con unas pastillas que le resecaban algo la boca pero que lograron erradicar los espantosos episodios de urgencia que estaban socavando la seguridad y tranquilad de nuestra protagonista de hoy.

Para conocer más de este y otros temas visita mis redes sociales @Drsotorosa.

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Por: Caraota Digital
Autor: Caraota Digital
Fecha de publicación: 2022-01-20 10:09:38
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