Tecnología 5G y energías verdes: ¿cómo avanza Venezuela?

En Latinoamérica se han desarrollado avances tecnológicos en la telecomunicación y en la aplicación de energías renovables. Venezuela es uno de los  pocos países que ha quedado relegado de esa evolución que vive la región, pero podría reincorporarse a finales de la década si se definen políticas públicas para la inversión. En TalCual, el profesor de la UCAB José Pirrone, experto en tecnología 5G, y Luis Ángel Ramírez, ingeniero de la Universidad Simón Bolívar con especialización en energías alternativas, explican cómo podrían recuperarse —o no—  estos campos de desarrollo sustentable


En América Latina, las redes móviles de quinta generación (5G) aún se encuentran en una etapa inicial de desarrollo. En algunos países de la región todavía se está procesando la migración de clientes de servicios 3G a 4G, pero con miras en la preparación y adaptación de estructuras que permitan financiar esta nueva tecnología que permitirá no solo desarrollo de la industria de las telecomunicaciones sino también el de otros sectores.

En las naciones en donde se ha implementado esta tecnología se han hecho inversiones en infraestructura, como fibra óptica, y también alianzas para probar y desarrollar nuevas aplicaciones que permitan expandir la cobertura de esta red.

Hasta septiembre de 2021, según un informe de la Asociación Sistema Global para Comunicaciones Móviles (GSMA por sus siglas en inglés), tres países latinoamericanos habían desplegado la tecnología 5G: Perú, con cobertura en 19 distritos del área metropolitana y dos provincias; Colombia, que ha hecho pruebas pilotos con empresas privadas  y ya tiene el Plan 5G Colombia en marcha; y  Brasil, en donde las operadoras móviles Claro y Telefónica cubren 23 ciudades.

En Chile la adopción de esta red se formalizó en diciembre de 2021 y ya se está trabajando en planes que permitan que el 90% de la población tenga acceso a la red móvil 5G en un plazo máximo de dos años y con equidad territorial.

El desarrollo de esta tecnología irá de la mano con el avance de otros proyectos presentados por el gobierno de Sebastián Piñera, como el de Fibra Óptica Nacional, Fibra Óptica Austral, e impactará en el progreso de «Conectividad para la Educación 2030», un programa que busca conectar establecimientos educacionales con internet de alta velocidad.

«Todos los hospitales del país estarán conectados a esta tecnología, lo cual  mejorará la telemedicina con la optimización de exámenes y diagnósticos a distancia. 366 localidades serán beneficiadas con internet móvil de alta velocidad. El 5G permitirá que transitemos al desarrollo de ciudades inteligente y vivir en un ecosistema conectado con cada rincón», explican en un video publicado en la cuenta oficial de Twitter del gobierno chileno.

GSM estima que para 2025 la tecnología 5G represente entre el 12 y 20% de las conexiones totales en América Latina.

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En Venezuela, sin embargo, según José Pirrone, director de la escuela de Telecomunicaciones de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), ese cambio vendrá por lo menos cinco años después esa fecha, pues «la crisis económica le ha quitado a los operadores los superávit de dinero que le permitía ser de los primeros a implementar tecnología».

José Pirrone UCAB Foto de Manuel Sardá

Señaló que se están dando unos primeros pasos con la modernización de las redes de transporte en fibra óptica y la instalación de acceso a internet utilizando tecnología PON, que es de punto a multipunto.

«Los servicios de redes 5G se verán cuando se esté estabilizando la tecnología y eso será posterior al 2025; eso sí, en las ciudades con mayor población (…); en  aquellas de baja población habrá que instalar tecnologías que las incluya primeramente y a la larga aumentar su velocidad de transmisión. Eventualmente, los fabricantes de equipos descontinuarán tecnologías viejas y los operadores deberán actualizarse», explicó.

Operadores públicos como Movilnet están mejorando su infraestructura de transporte para mejorar sus servicios móviles de datos, explicó. Mientras, empresas privadas como NetUno están instalando redes ópticas pasivas, para prestar servicio de acceso a internet.

«La implementación de tecnología 5G permitirá la mejora de los servicios actuales de 3G y 4G, además de la mejora de los servicios de comercio electrónico y de educación remota, los cuales se han potenciado con la pandemia y continuarán cuando esta no sea tan crítica. Además, tradicionalmente, los usuarios venezolanos tienen buena preparación, la mejora en la conectividad estimulará emprendimientos a nivel local, nacional e internacional y esto permitirá la mejora económica de los venezolanos debido al incremento de la estructura de telecomunicaciones».

El «Informe global del impacto económico de 5G» de la multinacional Pricewaterhouse Coopers estimó que en 2022 la tecnología 5G aportará seis billones de dólares a toda la región. Esperan que gran parte del aporte se produzca por su aplicación en el sector de salud y de atención sociosanitaria, que ha ido en auge por el  crecimiento de la telemedicina durante la pandemia.

«La atención remota será una de las áreas sanitarias en las que el 5G puede permitir un mayor ahorro de costes y mejores resultados para la salud. El 5G puede ayudar a reducir la duración de las estancias hospitalarias —mejorando la comunicación entre médicos y pacientes de forma continua y en tiempo real, tanto dentro como fuera de los hospitales—; optimizar las interacciones entre médico y paciente —a través de plataformas de salud móvil que permitan un intercambio más rápido y preciso de información médica—; transportar equipos médicos y tratamientos con drones —entregando o recogiendo medicamentos, sangre, vacunas o analíticas—; y mejorar la experiencia y eficacia de la telemedicina, gracias a interacciones en tiempo real médico-paciente».

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Venezuela no genera ni 1% de energías verdes

Por su posición geográfica, Venezuela es un país privilegiado para el aprovechamiento de las energías eólicas y solares. Sin embargo, no todos los estados son elegibles para aplicarlas.

Porque las velocidades del viento son mayores en entidades costeras como Zulia, Falcón, Miranda, Vargas, Aragua, Sucre y Nueva Esparta, son las más adecuadas para emplazamientos de la energía cinética del viento. Mientras, en los estados andinos, por estar más cerca del trópico y tener una alta tasa de radiación solar, es más factible el desarrollo de módulos fotovoltáicos.

Si ese es el escenario, y en medio de apagones por fallas del sistema eléctrico nacional, ¿por qué aún no se desarrollan las energías renovables de forma masiva en Venezuela? Sencillo: «Hace falta la voluntad del Estado para realizar la transición», asegura el profesor de la Universidad Simón Bolívar Luis Ángel Ramírez, quien tiene un doctorado en energías alternativas.

Para lograrlo considera que es necesaria una inversión en transferencia tecnológica con países que puedan considerarse punteros en este campo, Dinamarca y Estados Unidos, por ejemplo.

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Señaló que el gobierno venezolano ha desarrollado vínculos estrechos con el de la India para la compra de aerogeneradores, «pero no ha terminado de consolidarse», como muchos de los proyectos de parques eólicos de La Guajira y Paraguaná, incluso el de Nueva Esparta, que hoy estarían surtiendo electricidad a una gran proporción del país de no haberse perdido más de 700 millones de dólares en ello.

«En Latinoamérica existen posibilidades con Argentina, en el caso de la eólica, y con Brasil. China también, que es un mercado muy metido en esto. Mucho de lo que se realiza es que se hace compra de estos equipos. Mucha de las instalaciones que se hacen en Venezuela se traen de allá, por un tema de costo, de volúmenes y de disponibilidad de equipos», señaló.

Está en debate preliminar en la Asamblea Nacional chavista un proyecto de Ley Orgánica de Energías Renovables no Convencionales con el que se pretende promover el desarrollo de fuentes alternas a través de su integración al sistema eléctrico. Su discusión empezó en 2021, pero hasta el momento la Comisión Permanente de Energía y Petróleo no ha dado respuesta sobre tal propuesta.

En Venezuela, por ley, según explicó el profesor Ramírez, la instalación y despacho de energía le competen al Estado. Eso significa que para poder desarrollar  emplazamientos verdes de forma regular mediante inversión privada, se requiere una apertura de la ley, en donde se establezca un porcentaje de participación vinculado con las empresas.

Sí depende del Estado dar luz verde para que estos problemas legislativos no impidan la transición hacia el uso de energías limpias, pero eso no lo es todo.

En otros países existe un costo significativo de energía que se le vende a los Estados para que ellos despachen. Pero «el precio del watt es un obstáculo importante en el caso de Venezuela (…) No es atractivo ni rentable para organizaciones de afuera que quieran invertir en eso». El último precio que se conoció del watt, que data de la gestión de Jesse Chacón, para cuando era ministro de Energía Eléctrica, era de 0.02 dólares.

Ello ha hecho que el territorio venezolano no sea tierra fértil para desarrollar este negocio verde. De allí que ni siquiera haya un 1% de generación fotovoltáica o eólica en el país, pese a que unas pocas empresas privadas nacionales se han dado la tarea de ofrecer paneles solares y otro tipo de energías alternativas.

Techo verde de la Universidad Católica Andrés Bello, sede Caracas. Tiene 30 módulos fotovoltaicos y un aerogenerador. El proyecto ecológico completo costó 30.000 dólares y ayudará a la reducción de CO2 y de la temperatura.

Entonces, ¿cuánto tiempo se necesita para encaminar al país hacia el uso de energía solar y eólica? En realidad, muy poco. Solo hace falta disposición y dinero.

Para desarrollar parques de energía solar se requieren al menos seis meses, tanto para el estudio de factibilidad como para la instalación de paneles. Para los proyectos sobre energía eólica sí se necesitan al menos 12 meses para poder hacer la importación de equipos y la instalación.

«Hablo de parques con 100 módulos, en el caso de la energía fotovoltaica y de 12 generadores que serían como 12 megawatts, en el caso de la eólica. Sería más o menos un año, mientras se piensa en qué tanto afecta la matriz energética nacional», comentó.



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Por: Tal Cual Digital
Fecha de publicación: 2022-01-23 06:00:58
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