Los dioses juegan a los dados Por: Braulio Jatar

Tú crees en un Dios que juega a los dados

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Extractos del libro: «El secreto de los dioses del cielo» por Braulio Jatar Alonso

Para los antiguos griegos,el caos es concebido como un abismo sin fondo, el espacio abierto sumido en la oscuridad donde andaban revueltos todos los elementos. Para aquella Gracia, el desorden anárquico contenía el principio de todas las cosas (…) todo estaba en constante movimiento con inevitables choques, los elementos congelados contra los abrasadores, los húmedos contra los secos, los blandos contra los duros y los pesados contra los ligeros. “El caos era nada y algo, materia y antimateria al mismo tiempo”.

Para los antiguos griegos, el principio de todo era Caos, un insondable vacío rodeado de sombras. Del “vacío primordial” surge Gea (la Tierra), junto con Nix (la noche), Éter (espacio infinito), Eros (el amor), Tártaro (abismo) y otros entes divinos.

Muchos piensan, adivinan y se equivocan cuando creen que el antiguo Egipto, o la vieja Grecia, o aquella Roma, estaban plagados de hechiceros, ignorantes y primitivos. No parecen entender que las tres religiones más influyentes se originaron en esas épocas. ¿Cómo se explica que en el mundo de las computadoras, fibra óptica e internet, la población mundial sigue confiando en Dioses? Los filósofos de la antigua Grecia, siguen siendo los más conocidos dos mil años después. Creer que sus dioses dejaron de existir, es concluir que las ideas de Sócrates, Platón y Aristóteles murieron con ellos.

Los antiguos griegos no eran ignorantes, eran científicos avanzados para su tiempo. La Biblia dice: “La Tierra era un caos total, las tinieblas cubrían el abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas. La tierra no tenía forma y estaba vacía, y la oscuridad cubría las aguas profundas; y el Espíritu de Dios se movía en el aire sobre la superficie de las aguas”.

Por su parte, muchos siglos después los  científicos explicando el “Big Bang” dicen que antes de este evento todo era la nada. Stephen Hawking afirmó que “el universo era una singularidad, un momento en el que todas las leyes de la física dejarían de aplicar”.

En una de la mucha correspondencia que intercambiaron Einstein y Max Born, uno de los padres de la física cuántica, el primero afirmaba: «Tú crees en un Dios que juega a los dados y yo creo en la ordenación total y en las leyes de un mundo que existe objetivamente”. Born le respondió: “Deja de decirle a Dios que hacer con sus dados”.

¿Cuál es la causa y cuál el efecto? ¿Qué vino primero, el huevo o la gallina? 

Sabes, qué esta famosa paradoja fue propuesta por pensadores en la antigua Grecia ¡Los antiguos de tu Grecia¡ En la física cuántica, el huevo y la gallina son los primeros, ya  que los eventos pueden suceder sin un orden establecido. La incertidumbre universal, con leyes cuánticas como la de la superposición, el entrelazamiento, la dualidad que permite ser partícula y onda a la vez y en donde no existe un orden casual definido, es la realidad que enfrentamos.

Albert Einstein estaba indignado.

Era diciembre de 1926 y la física o mécanica cuántica estaba dando sus primeros pasos como la ciencia que explica el mundo de las partículas más pequeñas, el cual es invisible a los ojos.

«La mecánica cuántica resulta imponente», escribió el físico alemán a su colega Max Born. «Pero una voz interior me dice que, así y todo, no es verdadera».

Y agregó: «La teoría ofrece mucho pero no nos acerca al secreto del Viejo. En cualquier caso, estoy convencido de que él no juega a los dados«.

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Editor Reporte Confidencial / Abogado 18342 / Comunicador SNTP 8248 / Locutor 17210 / Profesor Inteligencias / Escritor / 7 libros amzn.to/2G3W6ja

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