El mercado de Conejeros es el rostro perfecto de la crisis en el turismo y del comercio en Margarita

La situación económica actual asoló tanto la zona gastronómica como la de mercancía seca de ese reconocido mercado municipal de Conejeros. 95 % de los puestos de mercancía está cerrado definitivamente. Los grandes bodegones han ido despareciendo también.

Porlamar. El mercado municipal de Conejeros es el mejor rostro para describir la crisis del turismo y del comercio en la isla de Margarita. Ambos, junto con la pesca, son las principales actividades económicas de Nueva Esparta.

De cara a la temporada de Semana Santa, los pocos comerciantes que mantienen activos sus locales esperan que durante el asueto religioso puedan ver algún movimiento por el mercado, aunque les parezca muy cuesta arriba.

“Turista que se respete compra en el mercado de Conejeros” y “Quien no visitó la Virgen del Valle ni el mercado de Conejeros, no vino a Margarita”, eran los dichos más arraigados entre quienes se ganan la vida en los locales de ese recinto municipal.

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Cerca del 95 % de los locales se encuentran cerrados en Conejeros.  Foto: Dexcy Guédez.

El mercado municipal de Conejeros fue inaugurado hace casi cuatro décadas, pero su crisis se ha agudizado en los últimos cinco años.

Comerciantes del lugar denunciaron que presenta fallas en la infraestructura, en los servicios, y la inseguridad campea, así como muchos problemas sociales más, entre ellos, una supuesta explotación sexual de menores de edad, situación que no ha podido ser confirmada por las autoridades de la región.

Área de mercancía seca a punto de desaparecer

María Amaro, comerciante de mercancía seca desde hace 36 años, aseguró que de los 960 puestos que integran esa área, si acaso unos 50 están abiertos, lo que representa poco más de 5 % del total de los establecimientos que llegaron a competir en precios y variedad con las grandes tiendas de las avenidas Santiago Mariño y 4 de Mayo, al igual que las de los bulevares Gómez y Guevara, del casco central de Porlamar.

La crisis dejó a Margarita sin sus importaciones para el Puerto Libre y eso nos agarró a nosotros”, dijo la comerciante, que no ve una salida a la situación en el corto o mediano plazo.

Los locatarios que ocupan los pocos puestos que están abiertos aseguran que las ventas están muy bajas, por lo que temen correr la misma suerte de los que han bajado definitivamente sus santamarías en el mercado turístico de Margarita.

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María Amaro dijo que solo 50  puestos de mercancía seca están abiertos. Foto: Dexcy Guédez.

Ana Cecilia Meza llega caminando hasta su local comercial luego de pagar pasaje en autobús de la ruta que la deja más cerca, para ahorrar gastos en el traslado diario desde Valle Verde, a varios kilómetros de su lugar de trabajo.

En todo el mes de marzo solamente vendí siete dólares y he gastado más de eso en pasajes. Espero poder vender algo en Semana Santa para poder pagarle el canon a la Alcaldía del municipio García y no se me siga acumulando la deuda”, dijo.

Los locatarios denuncian que les incrementaron en 300 % la mensualidad en los locales y, aunque agradecen a las autoridades del mercado que les hayan exonerado los años pendientes por la pandemia, consideran imposible de pagar entre 10 y 12 dólares mensuales sin levantar las ventas.

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Ana Cecilia Meza se queja porque en todo marzo solo vendió siete dólares. Foto: Dexcy Guédez.

Zona gastronómica deprimida

La situación no es nada diferente en el área gastronómica del mercado municipal de Conejeros.

De los 24 locales para restaurantes, vendedores de empanadas, arepas y jugos, escasamente seis abren a diario, otros lo hacen solamente en temporadas vacacionales para evitar pérdidas mayores.

Lourdes Malaver, vendedora de las famosas empanadas del mercado, confirmó que, para dar chance a otros de vender, se turnan para abrir los puestos.

A veces tenemos buenas ventas en un fin de semana, pero otras nos vamos sin vender para sacar los gastos”, lamentó.

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.De 24 puestos en el área gastronómica solo seis están activos.  Foto: Dexcy Guédez.

Explicó que para hacer más atractivas las ventas apelan a los llamados “combos” que en estos momentos ofrecen tres empanadas por un dólar.

Sin embargo, adelantó que, a partir de la aplicación del Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras, los precios de los ingredientes para preparar las empanadas y las arepas, los se elevaron considerablemente.

“Un paquete de harina pasó de menos de un dólar hasta un dólar y medio. El aceite casi llega a cuatro dólares el litro y ni hablar de la carne, el pollo, pescado y queso”, detalló.

Como consecuencia de esos aumentos, deberán reconsiderar los combos de las empanadas, por lo que prevé que para Semana Santa, en vez de tres, sean dos por un dólar.

La empanadera Inés Salazar nombró las especiales, como las de camarones, que son casi imposibles de preparar porque el comensal se queja de los precios.

Imagínese en cuánto vamos a vender una empanada si el kilo de camarones pasa los 12 dólares y se pierde mucho al quitarles las conchas”, manifestó.

Ana Polanco, vendedora de jugos de frutas, expresó optimismo frente a la llegada de Semana Santa y espera vender bastante.

Aunque dijo confiar en mejoras para ese mercado con la nueva administración, reclamó mayor seguridad, así como atención a la salubridad.

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Comerciantes esperan tener una buena temporada en esta Semana Santa. Foto: Dexcy Guédez.

Igualmente, exigió control en el lugar ya que hay una considerable cantidad de perros y niños en situación de calle que merodean entre los espacios dispuestos para comer.

Los grandes ya no están

Con el auge del mercado municipal de Conejeros surgieron los grandes bodegones en las adyacencias de ese sitio. Los empresarios de Nueva Esparta vieron en eso una gran oportunidad para vender sus mercancías, sobre todo licores y delicatesen.

Hoy la realidad es otra, ya que al mismo ritmo que fue decayendo el mercado municipal fueron desapareciendo esos establecimientos. El queso de bola, un Toblerone o hasta un chicle “de a metro” solían ser regalos comunes llevados por quienes dejaban la isla. Pero los grandes distribuidores de esos productos, que se ubicaban en una zona frente al mercado, cerraron.

Apenas queda uno que otro, limitado a la venta de licores nacionales y unos pocos de whisky que ya no suponen competencia para el resto del territorio nacional.

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Solo quedan algunos bodegones abiertos que venden licores nacionales y ya no representan competencia. Foto: Dexcy Guédez.

Junto al área de gastronomía y mercancía seca los grandes bodegones aledaños llegaron a integrar un gran centro turístico y comercial tan atractivo para los visitantes como para los residentes.

En estos tiempos de depresión económica la acera frente al mercado de Conejeros luce desolada, muestra de que la crisis nacional dejó efectos devastadores en el área comercial de los licores y delicatesen.

Ya no vale la pena comprar whisky en Margarita porque en Caracas, por ejemplo, de donde yo vengo cuesta menos en el centro comercial San Ignacio, que en los bodegones de la isla”, señaló Pablo Herrera, visitante desde la ciudad capital.

Detalló que la misma marca de escocés que compró en Margarita en 19 dólares, la consiguió en Caracas por un dólar menos.

Tampoco a Ana Isabel Vásquez le parecieron atractivos los precios en las tiendas que aún quedan activas en el casco comercial de Porlamar.

“Yo siempre venía a los bulevares Gómez y Guevara a buscar mercancía buena y barata. Ahora en Valencia las consigo incluso más económicas y hay más variedad de marcas”, apuntó.

Los grandes anuncios publicitarios que adornaban y hacían más atractiva esa área, hoy son solo un monumento a la desidia.

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