Testigos clave de masacre de yanomamis siguen recluidos en contra de su voluntad en hospital militar

Olnar Ortiz, coordinador nacional de pueblos indígenas de Foro Penal, denunció la tarde del domingo que Borges Sifontes, de 16 años, y su hermano Garbiel Silva -testigos clave de la masacre de indígenas yanomamis al sur de Amazonas- continúan retenidos contra su voluntad en el Hospital Militar Dr. Carlos Arvelo, en Caracas.

Los muchachos no tienen acceso a visitas, ni se les permite salir de su habitación.

Han pasado 36 días desde que ambos testigos clave del conflicto en Parima B -donde cuatro indígenas fueron asesinados por militares de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB)- fueron trasladados desde el Hospital José Gregorio Hernández de Puerto Ayacucho -capital de Amazonas- hasta Caracas sin el previo consentimiento de ambos, y sin notificar a familiares y defensa legal.

Sifontes, que recibió dos impactos de bala de alto calibre -uno en el brazo izquierdo, y otro en la pierna derecha- presenta una fractura de hombro y además, está en estado anímico. Ortiz informó que requiere una cuarta cirugía que hasta ahora no le han hecho, señala que en el hospital se burlan del muchacho y solo le administran calmantes para el dolor.

A los testigos clave los mantienen aislados a 820 kilómetros de distancia de su hogar en Parima B, toda vez que oenegés denuncian que el Estado ha intentado negociar con la comunidad indígena para ocultar lo ocurrido.

Los militares heridos también fueron trasladados fuera de Amazonas en medio de irregularidades y hasta ahora se desconoce su paradero. A más de un mes de lo sucedido en Parima B no hay ningún imputado.

Cinco fiscales del Ministerio Público están investigando el caso pero hasta ahora no hay mayores avances.

Ortiz denunció ante Naciones Unidas la masacre de Parima B durante el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas, mientras los representantes de pueblos indígenas en Venezuela -que también intervinieron en el foro- omitieron las múltiples violaciones a derechos humanos que sufren los pueblos originarios.

El 7 de abril, a través de un comunicado, Amnistía Internacional exigió al Estado venezolano que garantice la integridad física de los testigos.

Masacre impune

Cuatro indígenas, dos hombres y una mujer, fueron asesinados por militares del componente de Aviación de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) la tarde del domingo 20 de marzo en Parima B, sur del estado Amazonas. Una comunidad remota a la que solo se accede vía aérea.

Los disparos comenzaron minutos después de que los militares negaron acceso a internet a los indígenas yanomamis, estos rodearon la base de la FANB para exigir la devolución de un dispositivo de internet propiedad del capitán de la comunidad y los funcionarios procedieron a detener al segundo capitán indígena. Fue entonces cuando presuntamente el hijo del segundo capitán tomó el armamento de un militar y disparó a los funcionarios para liberar a su padre.

Los funcionarios militares comenzaron a disparar, cuatro personas murieron y otras cinco resultaron heridas, entre estas dos militares y un menor de edad indígena.

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