La batalla por el agua potable Por Luis Longart Guerra

Mucha razón tenía el periodista Salvador Ernández cuando en 1941 lanzó su consigna de “Agua o Rebeldía” en su artículo para el semanario “Zona Libre”.

¿Cómo se puede hacer vivir y hacer turismo en estas Islas con los problemas de agua que tienen Margarita y Coche?

Los turistas que nos visitan lo hacen porque aquí tenemos un clima privilegiado, hermosas playas, una oferta gastronómica inigualable, y fundamentalmente, un pueblo noble, generoso y hospitalario que siempre los ha recibido con los brazos abiertos.

Pero, estas Islas y su gente también han sido objeto de severos maltratos. Agresión a su ambiente natural, talando y deforestando indiscriminadamente, construcción de edificaciones en la franja costera, se otorgan permisos de habitabilidad sin contar con los servicios requeridos, y lo peor, algunos vienen a maltratar a nuestra gente que trabaja en sus establecimientos mercantiles y ello merece no sólo la defensa de nuestros trabajadores por su dirigencia sindical sino también la acción firme y decidida de las autoridades en esa materia.

La situación del suministro de agua potable se ha tornado insostenible. Los ciclos de agua casi llegan a 2 meses. Esto no puede ser. Las explicaciones de Hidrocaribe no satisfacen a los neoespartanos.

Pero, los camiones van y vienen de los parales de agua y el cobro es en dólares. Y ahora con la excusa del aumento del gasoil, aumentaron el costo del agua que reparten esos camiones. Y usted pasa por la avenida que colinda con Achípano y Palguarime y observa decenas de camiones estacionados para cargar agua y luego vender en dólares.

¿Quién controla eso? ¿Quiénes son los dueños de esos camiones?

También Hidrocaribe debe dar una explicación racional de esa situación, que aparece como una caja negra en medio de la crisis del agua en Margarita y Coche.

Se habla de tres soluciones a este agudo y viejo problema, a saber, una nueva tubería submarina, las plantas desalinizadoras y que siga la vieja política de los remiendos, sellando las fugas submarinas y en tierra firme que tiene ese sistema y haciendo las inversiones en el mantenimiento de la misma.

Según los expertos, una nueva tubería submarina luce como la solución más viable. Ahora, lo cierto es que no se han realizado las inversiones ni el mantenimiento debido a ese sistema que suministra agua a las Islas de Margarita y Coche desde Turumiquire y Clavellinos.

Estos regímenes, ineptos y corruptos, llamados pomposamente como Socialismo del siglo XXI, han resultado un monumental fracaso en estas Islas y lo que está a la vista no necesita anteojos, reza el dicho popular.

El sistema de Puerto Libre, ya no es, ni la sombra del floreciente y próspero de su pujante comienzo. Vaya usted a las Avenidas 4 de Mayo, General en Jefe Santiago Mariño, bulevares Guevara y Gómez y la Calle Igualdad y vera que están desoladas y tristes, fantasmales, parecen la escena de las películas de los pueblos del viejo oeste norteamericano.

De 40 a 50 vuelos diarios que venían y salían del aeropuerto regional, hoy apenas pueden llegar a 10 vuelos diarios juntando a todas las líneas aéreas.

Desde la empresa privada, hoteleros, posaderos, dueños de restaurantes y otros establecimientos hacen notables y loables esfuerzos por mantener viva la llama turística en estas Islas en medio de la crisis del suministro de agua potable y el pésimo servicio de salud pública y otros.

Mientras tanto, la sociedad civil sigue haciendo asambleas, foros, conversatorios y otras movilizaciones luchando cada día por resolver el problema del agua potable, tan viejo, que necesita que todos nos unamos en la búsqueda de una solución viable y en el menor tiempo posible.

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