Maduro se ausenta de desfiles y se reserva para ascensos militares

Por segundo año consecutivo Nicolás Maduro no asistió al desfile del 5 de julio. En su defecto, envió un mensaje grabado en el que, según Irma Chumaceiro, especialista en análisis del discurso, hay rasgos autoritarios y subestimación de la audiencia porque no se refiere a las razones de su ausencia. Los historiadores José Olivar y Luis Buttó destacan que Maduro concedió más importancia a los ascensos por su simbolismo para la FAN


Por segundo año consecutivo, el gobernante Nicolás Maduro fue el gran ausente en las conmemoraciones de la Batalla de Carabobo y Día del Ejército, el 24 de junio, y en el desfile del 5 de julio, Día de la Independencia.

En la más reciente fecha patria, Maduro emitió un discurso grabado en el cual no informó el motivo de su ausencia.  En el mensaje remoto se dirigió de manera especial a la Fuerza Armada Nacional (FAN), uno de los bastiones fundamentales de su gobierno.

Maduro aseguró que la FAN está unida en valores e ideales, «en el proyecto histórico del Libertador Simón Bolívar”, con lo cual consolidará la revolución bolivariana.

«Mientras existan imperios, no estamos a salvo. Pido a la Fuerza Armada Nacional mantenerse alerta, por eso siempre digo a todos los que amamos esta patria: máxima alerta frente a los planes amenazantes y terroristas de la oligarquía rancia», puntualizó Maduro.

Pese a que se desconocen las causas que motivan la ausencia de Maduro en estos actos, lo cierto es que el gobernante sí ha asistido a eventos como los ascensos de 162 generales y almirantes, el 4 de julio y que tuvo como escenario el Panteón Nacional.

El 7  de julio, Maduro también encabezó en Fuerte Tiuna la graduación conjunta de los nuevos oficiales y el pase a retiro de las promociones de 1989. Fue ese día cuando anunció la ratificación del general en jefe Vladimir Padrino López, para un octavo año consecutivo, al frente del despacho castrense, así como de la mayoría del Estado Superior de la FAN.

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Maduro

El historiador José Alberto Olivar, investigador de la Universidad Metropolitana y analista castrense, indica que, desde 1959 hasta 1998, los grandes actos oficiales referidos a las Fuerzas Armadas contaron con la presencia del Presidente de la República, en su condición de Comandante en Jefe de la institución militar, en desfiles y fechas patrias.

«En muy pocas ocasiones aquella norma no escrita fue obviada, como por ejemplo, en 1960 con motivo del atentado contra el presidente Rómulo Betancourt en Los Próceres», acota.

Olivar recuerda que, en tiempos de Hugo Chávez, la práctica de presidir el desfile desde la distancia se aplicó en 2011, tras la primera intervención quirúrgica a la que fue sometido el expresidente, en Cuba, semanas antes. Destaca que esa circunstancia marcó un antes y un después.

«Pareciera que la presencia física del Presidente de la República en el acto, en el desfile, no resulta imprescindible, ya sea por motivos de seguridad, sobre todo después de aquella ingrata experiencia en el acto de la avenida Bolívar en 2018, tras lo cual el gobierno denunció un intento de magnicidio. Esta cuestión pudo haber incidido para ajustar los protocolos de seguridad presidencial cuando así lo estimen conveniente», razona Olivar.

Por su parte, Luis Alberto Buttó, también historiador, analista del sector castrense y profesor de la Universidad Simón Bolívar, enfatiza que la ausencia del Comandante en Jefe de la Fuerza Armada, grado que fue normado en tiempos de Chávez mediante reforma de la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional, no asista al desfile militar más importante del país llama poderosamente la atención.

«Ahora bien, las razones por las cuales Maduro no asistió al desfile del 5 de julio caen en el terreno de las especulaciones y así cada quien tendrá un supuesto para ello, sin que ninguna de tales apreciaciones pueda adjudicarse el carácter de explicación definitiva», acota Buttó.

¿Impacto moral?

Tanto Olivar como Buttó descartan que la ausencia de Nicolás Maduro el 24 de junio y el 5 de julio representen alguna afectación sobre la moral de la Fuerza Armada.

«Al fin y al cabo, estas ausencias de Maduro ya constituyen hechos recurrentes, tanto como lo constituyen las propias y muy particulares características que vienen teniendo los desfiles en los últimos años», puntualiza Buttó.

Por segunda vez, Maduro delegó en el general en jefe Padrino López, ministro de la Defensa, ocupar el presidium en Los Próceres, junto al Estado Mayor Superior de la FAN, recuerda José Alberto Olivar.

Destaca que con esto «se imprime un protagonismo único a los militares en la conmemoración de una fecha que consideran les pertenece por antonomasia. No creo que tenga incidencia en la moral de sus integrantes».

Sin embargo, un general retirado consultado por TalCual para la elaboración de este trabajo, y quien declaró con la reserva de su nombre, sostuvo que la ausencia de Maduro no solo afecta la moral sino que queda muy mal ante los integrantes de la FAN.

«Que el Presidente Constitucional y Comandante en Jefe de la Fuerza Armada no esté físicamente presente en el acto más importante, como lo es el aniversario de la Declaración de la Independencia y Día de la FAN, y reciba el parte a través de un video, es un signo de debilidad y una falta de respeto para el estamento militar», destacó el militar.

Una de las interrogantes que se plantean es por qué el gobernante Nicolás Maduro sí concurrió a los ascensos militares y no a los actos del 24 de junio y al desfile del 5 de julio.

«Los actos de ascenso y de graduación conjunta tienen un carácter especialmente simbólico para la Fuerza Armada y allí la presencia del Comandante en Jefe es, si se quiere, insoslayable, y más en un país que tiene la tradición que tiene en ese sentido», esgrime Luis Alberto Buttó.

El historiador puntualiza que se trata de una manera simbólica de recalcar quién y en qué condición está otorgando los grados militares correspondientes, «tema sobre el cual es precisamente el Comandante en Jefe quien tiene la última palabra. Es la reafirmación clara de quién está al mando».

El investigador José Alberto Olivar señala que la ausencia de Maduro en los desfiles no tendrá ninguna incidencia en los cuarteles.

«En todo caso, Maduro le imprime mayor peso a la imposición de presillas de ascensos, porque le permite estrechar en persona la relación de clientelar en qué se han convertido los ascensos», resalta.

El discurso virtual

La ausencia de Maduro en el desfile del 5 de julio conllevó a que el gobernante presentara un mensaje virtual y grabado en el cual hubo varios elementos opacos y ninguna referencia a las razones por las cuales no acudió al desfile patrio en el Paseo Los Próceres.

Sobre este mensaje extradesfile, Irma Chumaceiro, investigadora de la Escuela de Letras y experta en análisis del discurso de la Universidad Central de Venezuela, señala que se guarda silencio. Tras esto, señala, está la opacidad de explicar solo lo que le interesa, las cosas que van en función de un discurso guerrero militarista.

«De alguna manera, Maduro, en su discurso, desestima y no le da importancia a su ausencia, no se justifica para nada. Maduro no da ninguna explicación para su distancia, lo cual significa una subestimación de su auditorio. En todo momento sus interlocutores son los militares»,  asevera Irma Chumaceiro.

Chumaceiro, quien tiene una amplia obra publicada sobre el análisis del discurso político y del poder, indica que, en las palabras de Nicolás Maduro están muy claros los rasgos del discurso autoritario. Destaca que se trató de un discurso únicamente dirigido a los miembros de la FAN, pero no al pueblo venezolano. Afirma que esto se da en medio de las afirmaciones del gobernante de que el 5 de julio tuvo carácter cívico-militar-policial.

Irma Chumaceiro

 

«Maduro no se dirige al pueblo sino al pueblo en armas, es decir, quedamos fuera los venezolanos que no pertenecemos al Ejército o que no estamos dispuestos a ir a las armas. Es un discurso inadecuadamente o innecesariamente bélico, en el que se subestima absolutamente el papel cívico que tuvo el 5 de julio. El 5 de julio no fue una fecha militar», resalta Irma Chumaceiro.

La investigadora de la UCV sostiene que, de esa manera, Maduro dio señales sobre una de las características del discurso autoritario como lo es la falsificación de la historia, que ella identifica en tres momentos durante su mensaje.

«Maduro también aprovecha o usa la ocasión para festejar a los únicos interlocutores válidos para este discurso que son los militares y, dentro de ellos, los militares ascendidos, a quienes se les legitima, de alguna forma, dando varias de sus características», explica.

Por otra parte, como parte del análisis del discurso de Maduro, la experta hace referencia al escenario desde el que el mandatario envió su mensaje el 5 de julio. Comenta que en el cuadro de la imagen televisiva se aprecia la imagen de Bolívar. Puntualiza que el gobernante empieza siempre el discurso en un tono muy alto, autoritario, y lo va bajando en la medida en que avanza el tono temático.

«Habla de bajo este cielo azul y no sé si Maduro piensa que está bajo el cielo azul. Bajo el cielo azul están los militares que hacen el desfile, aunque insistentemente habla del cielo azul, con lo cual hay un trastocamiento de la realidad», destaca Chumaceiro.

En otro aspecto sobre la falsificación de la historia, la académica asevera que Maduro se refiere a 215 años de bolivianismo, lo cual está visto desde la óptica bolivariana de Chávez.

«Plantea, además, tres enemigos: todos los imperios, con los que el pueblo venezolano tiene que luchar y tener todas las armas en alto. El segundo enemigo, son los santanderistas, léase los colombianos, y un tercer enemigo son los oligarcas que mataron a Sucre. No solo está falsificando la historia sino que está dando por hecho una realidad que no está probada y se infiere que la oligarquía colombiana puede ser capaz de cosas peores en el futuro», explica.

Asimismo, la investigadora destaca las metáforas bélicas empleadas por el gobernante en su discurso virtual del 5 de julio.

En ese sentido, refiere las expresiones como «el pueblo en armas», «levantar las armas», «alzar la frente hacia el cielo, hacia la patria», «alzar los puños al cielo contra los imperios».

Para Chumaceiro, la voz impostada de Maduro es inadecuada para un discurso grabado. Además, cree que el gobernante hace caso omiso de que se trata de una grabación, un contacto virtual. Al mismo tiempo, llama la atención sobre el silencio, otra de las características del discurso autoritario.

Por otra parte, en el discurso analizado, «los adversarios son todos los que no son ellos, los colombianos, los santaderistas, los imperios, el pueblo perezoso, es una gran masa que se desdibuja».

Chumaceiro añade que Maduro se refiere los militares que van a regir la república hasta el 2030, con lo que está sembrando representaciones para ir adecuando el camino para ello.

La investigadora de la UCV asevera que no tiene idea del papel del muñecote «Súper Bigote» en el desfile del 5 de julio. En tal sentido, sostiene que no se sabe el sentido de la presencia de la figura en el desfile, o si se trató de una pifia.

«Pero si  hubo el propósito, sería una burla y una banalización, eso lejos de darle prestancia, le quita autoridad al primer mandatario», afirma.

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Por: Tal Cual Digital
Fecha de publicación: 2022-07-10 06:00:52
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