Respetar la soberanía por Luis Longart Guerra

 Los gobiernos autocráticos gritan soberanía e injerencia cuando un representante o mandatario extranjero se refiere a la democracia en esos países. Otro de los términos es la autodeterminación de los pueblos. Todos estos conceptos significan patentes de corso a la hora de justificar atropellos y violaciones a los derechos humanos. Allí tiene usted el rosario de declaraciones de los regímenes cubano, nicaragüense y venezolano.

El artículo 5 de la Constitución Nacional establece; «La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo…» Ahora bien, Maduro acaba de anunciar que le cederá un millón de hectáreas al régimen para su cultivo. Habría que preguntar quien le dio autorización a Maduro para ceder ese millón de hectáreas al régimen iraní.

El artículo 13 de la Constitución afirma: «El territorio no podrá ser jamás cedido, traspasado, arrendado ni en forma alguna enajenado, ni aun temporal parcialmente a Estados extranjeros y otros sujetos de derecho internacional». Pero, además, si usted revisa el artículo 236 de la Carta Magna observará que ninguna de las 24 atribuciones conferidas al Presidente de la República contempla semejante facultad o disposición de ceder territorio venezolano.

¿Para hacer producir al campo venezolano se requiere del régimen iraní? ¿Cuál es la figura jurídica – política y donde se encuentra establecida para comprometer de esa forma los intereses nacionales? Muy distinto a eso resultó la inmigración de ciudadanos europeos que vinieron a nuestro país antes y después de la Segunda Guerra Mundial. Pero, no se justifica tal despropósito cuando los productores agropecuarios nacionales solicitan créditos, maquinarias, semillas, fertilizantes y otros insumos para abastecer el mercado nacional y exportar y además que cese la matraca en las alcabalas establecidas en autopistas y carreteras del país.

La verdad es que Maduro ha llevado a Venezuela a un auténtico desastre. Este otro caso donde un reducido grupo de privilegiados, al igual que la llamada ley de zonas económicas especiales, con razón titulada por Roberto Enríquez, como ley de enchufados especiales, para favorecer a unos pocos. Los venezolanos debemos prepararnos y organizarnos desde abajo y con propósito de cambio y mirar con optimismo el futuro democrático y alcanzar su concreción.

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