Joanna Hausmann recrea en “Hamster y Gretel” una heroína entre Venezuela y EEUU

Productora, guionista, actriz y comediante venezolana, residente en Nueva York, hoy encabeza el equipo de escritores y es coproductora de “Hamster y Gretel”, la más reciente serie animada de Disney. En esta entrevista Joanna Hausmann cuenta los asombrosos detalles de esta experiencia única

a más reciente serie animada de Disney, “Hamster y Gretel”, tiene a la venezolana Joanna Hausmann como coproductora y cabeza del equipo de escritores. Esta propuesta llama mucho la atención por su contenido, pues es una historia de superhéroes, donde la protagonista principal viene de una familia estadounidense-venezolana, lo cual representa un significativo y poderoso elemento distintivo, en un país donde la inmigración de venezolanos crece cada vez más.

Creada por el reconocido director y productor de cine y televisión norteamericano Dan Povenmire, autor de series tan celebradas como “Phineas y Ferb”, considerada la mejor animación de Disney para la pequeña pantalla en los últimos diez años, cuenta con un guión divertido, salpicado de cancionesy villanos realmente muy particulares.

Joanna Hausmann, comediante, escritora y actriz, se ha dado a conocer desde hace ya varios años a través de sus videos cómicos en inglésdifundidos en su propio canal de YouTube, así como en Flama, la plataforma bilingüe de Univisión. Fueron precisamente estos videos los que facilitaron su encuentro con Dan Povenmire.

En ellos cuenta divertidas historias cortas, usando su venezolanidad para destacar su experiencia como latina en Estados Unidos (vive desde hace años en Nueva York con sus padres, los economistas Ricardo Hausmann y Ana Julia Jatar) a través de inusitadas situaciones enmarcadas en la comedia. Povenmire, asiduo a las redes, se enganchó a esos videos, pues hasta entonces no había visto ningún contenido en inglés que hablara de la realidad de vivir en una familia venezolana-estadounidense como la de Joanna.

Esto propició que Povenmire la contactara a través de YouTube y a partir de allí forjaron una estrecha amistad, cimentada en la afinidad creativa, lo cual llevó al realizador a pedirle que fuera su escritora principal cuando comenzó a desarrollar “Hamster y Gretel”.

Johanna Hausmann enganchó en Disney gracias a sus videos en YouTube. Foto Osvaldo Ponton

Niña y mascota con superpoderes

Gretel, la protagonista de esta historia animada, es una niña valiente, decidida y muy dinámica y ocurrente. Junto a su mascota, un hamster, se dedican a proteger la ciudad de los malvados. Sus poderes, entre ellos poder volar, los obtuvieron tras la visita de una nave extraterrestre al planeta. Pero ellos no están solos en esta tarea, pues cuentan con Kevin, el hermano mayor de Gretel, quien se encarga de ayudar y apoyar a su hermana menor en sus actividades de superheroína. A bordo de su minivan siempre está en el momento adecuado para ayudarla.

La casa de Gretel tiene detalles que dejan entrever que se trata de una familia venezolana, pues en una pared hay un cuadro con la imagen del cerro el Ávila y en los rincones se aprecian adornos artesanales reconocibles por la cultura venezolana y obras de arte inspiradas en el estilo cinético de Jesús Soto. Y añadido a esto, sus gustos por comer pabellón criollo y otros platos de nuestra gastronomía.

En entrevista con El Estímulo, Joanna Hausmann habló de este nuevo reto profesional que se le presenta, del cual está enteramente satisfecha por la magnitud del desafío creativo que ha tenido que asumir.

Complejo proceso creativo

-Como productora y escritora principal de “Hamster y Gretel”, ¿cuáles son tus responsabilidades específicas?

-Tengo seis escritores a mi cargo. El proceso de escribir empieza con plantear una premisa de dos páginas, en la que cada uno delinea de qué va la historia: primero el cuento, después un esbozo y luego la primera versión de script (para supervisar la continuidad del proyecto en todos sus aspectos visuales y argumentales). Yo los acompaño en cada punto del proceso y también escribo mis propios scripts, pues soy la que tiene que saber cuál es la trayectoria macro, dónde empiezan estos personajes al principio de la temporada y dónde terminan, cómo van a cambiar. Y también saber que cada episodio tiene que tener el mismo tono, el mismo sentido del humor. Soy la que ve todo desde una perspectiva más general, por lo que debo estar pendiente de todos esos elementos.

-Una de las cosas que más me ha gustado de este proceso, es que “Hamster y Gretel” se vuelve mejor en cada episodio, pues todos los escritores funcionamos como un grupo, en el cual aprehendemos el tono y el sentido del humor de la serie. Como coproductora formo parte de muchas decisiones: el tema del casting, quién sería la mejor voz para este villano o este personaje, qué escritor deberíamos utilizar en el grupo para desarrollarlo; es decir, alguien que se enfoque más en acción o en comedia. El tema de coproducción es saber los talentos de los demás, que es algo que en verdad a mí me encanta, porque conozco mucha gente, mucho más talentosa que yo incluso, porque hay cosas en las que yo no lo soy, y he podido crear una red de personas que nos complementamos de una manera eficaz al tener un grupo muy bien preparado para esto.

Los videos en inglés de Johanna Hausmann recrean un punto de vista venezolano de los latinos en EE.UU. Foto Davy Ds.

Crear un mundo desde cero

-¿Es la primera vez que haces este tipo de trabajo?

-He trabajado como escritora, pero nunca como la guionista principal en una serie de televisión. Lo había sido en Flama, la plataforma digital de Univisión donde empecé a hacer mis videos de comedia, pero eran cortos que podían funcionar sin depender de otro video. Cada uno tenía su propio mundo, su punto de contenido. Pero en “Hamster y Gretel” se trata de crear un mundo desde cero: desde los personajes y los capítulos, hasta cómo se ven las casas por dentro en el mundo de nuestros personajes. Es la primera vez que formo parte de crear un proyecto desde cero y tener la responsabilidad de mantenerlo andando por casi dos años.

-¿Qué periodicidad tiene la serie?

-Es semanal, pero como está funcionando ahora el mundo del entretenimiento, pues tenemos streaming y también cable, en esta serie animada de Disney hay dos estrategias distintas, una para Disney Channel, en cable, y otra para la plataforma de Disney Plus en streaming. Entonces se difunde en Disney Plus con varios episodios a la vez, cinco en el caso de los Estados Unidos, y vía TV semanalmente. Hace dos semanas salió el primer episodio, pero llevamos desde noviembre de 2020 creando este show. La gente a veces no sabe el tiempo que tarda en salir una serie de animación. Es muy largo el proceso.

-¿Por qué tarda tanto?

-Hay muchos elementos. Cada episodio se somete a varias rondas de evaluación dentro del grupo de los escritores, pero también trabajamos con el equipo que se llama Story Board Artists, que son los que visualmente dirigen la serie y los episodios. Pero todo no queda allí, pues también trabajamos con los diseñadores, que delinean cada personaje, que diseñan cómo se ve un teléfono en nuestro mundo, cómo se ve un árbol. Somos tres equipos a cargo de crear este mundo. Por otra parte, trabajamos igualmente con quienes, en un estudio fuera de los Estados Unidos, animan cada segundo de la serie.

-No solamente es la creación de la idea y de los elementos que la componen, sino que la animación en sí tarda igualmente mucho tiempo. Tenemos muchas rondas de guión, pero también en la animación. Mandamos la última versión resumida a los directores visuales del Story Board Artists y ellos hacen otra versión bastante cruda de lo que creen que debería ser el episodio. Después reescribimos ese script -o resumen- y lo volvemos a hacer tres veces más. Entonces cada script de once minutos va por cuatro interacciones visuales y tres interacciones solo escritas; es decir, que estás viendo casi diez interacciones por guión.

Ese modo de ser venezolano

-¿Cuántos capítulos tiene esta primera temporada?

-Nos agregaron veintidós episodios de once minutos cuando ya estábamos terminando la temporada hace unos meses. Esto alteró todo el plan. Son en verdad 30 episodios de 22 minutos, porque aunque cada script es de once minutos, Disney cuenta episodios como bloques de veintidós. En total serían sesenta scripts y treinta episodios.

-¿El recrear a una familia estadounidense-venezolana dentro de la historia, tuvo que ver con la creciente emigración de venezolanos hacia Estados Unidos?

-Yo creo que sí. Primero que todo, Dan Povenmire, toda una eminencia en el ámbito de la animación, está casado con una venezolana que se llama Clarisa, quien se fue de Venezuela hace 20 años. Cuando uno es artista, uno crea contenidos desde la perspectiva del punto de vista propio, narra cuentos auténticos de la experiencia de uno. Creo que fue muy fácil convencer a Disney que nos dejaran hacer esta familia mixta, en parte porque la mitad de la familia de Dan es venezolana y la familia mía lo es también. Era muy fácil decir que podíamos crear esta serie de una manera auténtica y rendirle homenaje a una cultura sin que esto se sintiera forzado.

Una familia de padre estadounidense y madre venezolana estelariza la nueva serie Foto Disney Channel

-Mucha gente en el equipo es de Venezuela, no solamente Dan y yo. La hay en el diseño y el marketing. Los venezolanos forman parte de diferentes facetas de este proyecto. Por ejemplo, hay una diseñadora que se ocupa de que las cosas se sientan auténticas. Te cito un ejemplo: había un guión donde el personaje de la mamá, Carolina, que es venezolana, recuerda en un flashback tres momentos de su juventud y la diseñadora, que se llama Melany, quería que el diseño fuera con las tres camisas del colegio: la camisa blanca de primaria, la azul del primer ciclo y la beige de bachiller. La diseñadora principal, que es de Rumania, no entendía y decía que se veía feo y que deberían hacer un uniforme más bonito. Melany me pidió que hablara con ella y le explicara el alcance de este homenaje tan bonito, al recrear las camisas de la escuela venezolana, e inmediatamente aceptó y lo utilizó en la serie tal cual se planteó originalmente.

Evadiendo estereotipos

-¿Cuesta recrear la cultura venezolana evadiendo los estereotipos culturales?

-No me parece difícil, porque todo es basado en la vida real de alguna manera. Por ejemplo, la mamá está basada en mi mamá y en la esposa de Dan Povenmire. Cuando estábamos empezando a crear este rol, dije: “Mi mamá habla así, tiene un tremendo sentido del humor, es súper inteligente”. Pasa mucho en el mundo del entretenimiento de acá, que las latinas, especialmente las mamás, están representadas de una manera estereotípica: hablan alto, no pronuncian el inglés bien, son como toda una Sofía Vergara (ríe). Carolina Ravassa, la actriz que le pone la voz en “Hamster y Gretel”, cuando le dimos a interpretar el personaje, me dijo que estaba emocionada al hacer un rol de mamá latina tan diferente.

-Fue muy difícil encontrar a alguien que pudiera hacer el acento en inglés de una venezolana, pero que se le entendiera todo. En el mundo de la animación, la comprensión de todas las palabras es muy importante para entender lo que está pasando. Carolina Ravassa logró el rol porque llegó a la audición y lo hizo tan perfecto que me encantó. Ella luego me dijo: “Yo sé que tú posteas a tu mamá en tu YouTube y soy fan de ella, porque es muy cómica. Me vi todos los videos muchas veces y memoricé la entonación, pues su voz es más grave y la imité”. Por eso es que ella en verdad lo logró, porque este rol estaba basado, no en “una latina”, sino en un personaje de la vida real.

-¿Qué dijo tu mamá cuando se vio representada en la serie?

-(Riendo) Me dijo: “¡Ay chica! ¡Yo creo que esa no soy yo! ¡Yo creo que esos son cuentos tuyos!”.

Una abuela universal

-Hay otra historia sobre una de mis partes favoritas de toda la serie. Escribí un episodio con una abuela estricta, dura, intensa. A las abuelas en los Estados Unidos siempre las ponen de la misma manera, pero yo escribí este episodio sobre la abuela materna y la basé en la mía, que se llamaba Belkys Jatar Alonso, una señora muy cómica, fuerte y muy dura. El punto es que algunos diseñadores se pusieron a trabajar en cómo se debía ver visualmente. La primera imagen que me llegó fue la de la típica abuela latina en todas las series: chiquita, con delantal, con unos rollos en el pelo y una espátula de cocina en la mano. No me gustó, pero Melany, la diseñadora venezolana me dijo: “Sé que esta abuela no representa a la tuya, ni tampoco a la mía, para serte sincera. Pero me leí el guión y me recuerda mucho a ella”. Y la diseñadora de Rumania me dijo lo mismo y me pidió que le mandara unas fotos de mi abuela.

Hamster y Gretel, una niña y su mascota con superpoderes. Foto Disney Channel

-Le mandé un video de su último cumpleaños, cuando ella cumplió 84 y lo que me llegó fue un diseño igualita a mi abuela materna. Yo no lo podía creer. Para darte un poquito de contexto, mi abuela era de Cuba y creció en Venezuela, y la de la serie era de Cuba y se fue a nuestro país ya de casada. La voz es la de una comediante cubana-norteamericana que se llama Jenny Lorenzo. Crear este personaje fue como agarrar algo de lo más personal de mi vida a través de ese video y hacer que su voz sonara como la de ella. Y como ella siempre andaba con un rosario, pues también se lo pusieron. Todo sin ningún estereotipo.

-Lo bonito es que la gente del equipo es de China, de Rusia, de México, Guatemala, Canadá… y todos me han dicho: “Esta abuela me recuerda demasiado a mi abuela, quizás no habla el mismo idioma, ni tiene el mismo acento, pero mucho de lo que tú escribiste y luego vi visualizado, me recuerda a mi abuela”.

De la Llorona a la Sombrerona

-Se ha dicho que la casa de la familia estadounidense-venezolana de la serie está inspirada en la tuya, ¿hay otros elementos de nuestra cultura que piensas reflejar en los episodios por venir?

-Sí, además del ambiente de la casa de la protagonista, también recreamos con la comida el de la mamá cuando vamos a su pasado en Venezuela: hay pabellón, tequeños, arepas, empanadas, elementos que aunque el episodio no tenga que ver específicamente con nuestra cultura, siempre están ahí. Te doy otro ejemplo, el de un villano, de los muchos que tenemos cada semana. En este caso una villana que me encanta.

-Un día estábamos en una reunión y yo les contaba el cuento del Silbón y La Llorona. Un escritor muy talentoso que tengo, que escribió para “Family Guy” y “Los Simpson”, me dice que nunca había escuchado esas historias. Le manifesté que en la cultura venezolana siempre hablábamos de esos cuentos míticos, que me contaba mi abuela para que me diera miedo y no me portara mal. Entonces creamos una villana que se llama La Sombrerona.

-Para este episodio los diseñadores estudiaron el arte folklórico venezolano y nuestra estética colonial y de esta manera recrearon un segmento con ese estilo. El cuento tiene sus rutas, pues la abuela le narra a su nieta el cuento de La Sombrerona, que es como el de La Llorona, de una manera satírica. Así le rendimos también visualmente un homenaje a nuestra cultura, que a veces lo hacemos explícito y otras de forma más implícita, pero siempre tratando de abordarlo de una manera elegante.

Cultura de un mundo globalizado

-¿Qué comentarios has recibido de lo que ha salido al aire hasta ahora?

-Todos me dicen que en verdad la serie se vuelve mejor con cada episodio. Y los adultos mencionan que es difícil encontrar un show que, como este, los niños quieran ver y ellos también. Otra cosa que me fascina es que mis amigos me han mandado videos de ellos en familia viéndola. Me enfoco en contar un buen cuento, que sea cómico y apoyado en mi vida real. Estamos en Disney y es gratificante ver a una mamá que se parece a mí, que está cocinando una carne mechada y canta una canción con la palabra guasacaca. Nuestra cultura latina ya es cultura general de los Estados Unidos. Fluye sola y eso me hace sentir muy especial.

-Yo pasé mucho de mi juventud aquí en los Estados Unidos y no había series que representaban lo que yo sentía, era como que mi papá y mi mamá representaban una cultura y en el colegio yo tenía otra. Llegaba con mi lonchera llena de pabellón criollo y las niñas me veían la comida como si yo fuera un alien. Me sentía extraña, rara. Creo que esta serie está normalizando lo que muchos niños y familias están representando hoy, que es un mundo globalizado.

La diáspora está logrando cosas importantes e interesantes, dice Johanna. Foto Osvaldo Ponton.

-En los Estados Unidos, que es donde vivo, los venezolanos y los latinos en general, se están casando y teniendo familia con gente que no lo es. Y en esta serie la familia es mixta y nadie les hace preguntas, nadie cuestiona nada. Es simplemente la realidad. Y en lugar de (imitando el acento mexicano) “Mi mamá es latina y no la tratan bien acá” o “Mi abuela habla distinto a tu abuela”, nadie habla de eso. Es la realidad y cuando uno la muestra la hace más natural y cercana, pues es una realidad aceptada. Hay familias mixtas, con la mamá que tiene acento y nadie pregunta nada.

“Me encanta actuar, escribir y crear”

-¿Te absorbe mucho tu trabajo en esta serie con lo que haces con tus videos en YouTube y Flama?

-Ya paré de hacer contenidos para Flama desde hace tiempo y los últimos años, en particular desde la pandemia, me he estado enfocando muchísimo en refinar mis habilidades como escritora y coproductora. Le he puesto una pausa a mis videos, porque me he enfocado en aprender y entender cómo es crear una serie desde cero, porque esto es lo que quiero hacer en mi vida. Me encanta actuar, escribir y crear.He aprendido tanto en estos casi dos años. Yo no sé lo que será mi próximo proyecto, pero sé que este es un punto de inflexión. Pude crear algo desde cero, con un equipo súper talentoso y estoy muyorgullosa de ello. Me siento muy honrada de haber tenido esa oportunidad.

-¿Qué te gustaría hacer en el futuro?

-Aunque aún no sé qué haré en el futuro, me encantaría crear contenido, no en el mundo de la animación, sino en el de la acción en vivo. Me gustaría estar frente a la cámara de nuevo. Las oportunidades vienen de los lugares menos esperados. No pensaba hace cinco años que el creador de la mejor serie de Disney en los últimos diez años (Phineas y Ferb) me iba a llamar y a pedir que hiciera este show con él. Nunca pensé que iba a trabajar en animación, pero por la pandemia me metí mucho en ella, no solamente en esta serie, sino también actuando en dos o tres series más haciendo de actriz de voz. En la pandemia nunca nos paramos, porque pudimos trabajar remotamente todos los días, no hacía falta estar en el set.

Johanna Hausmann enganchó en Disney gracias a sus videos en YouTube. Foto Osvaldo Ponton
A Hausmann le gustaría crear contenidos en el ámbito de la acción en vivo. Foto Davy Ds

-Quiero actuar, estar frente a la cámara, escribir y producir. Con la palabra comediante la gente siempre piensa en stand up, pero mis comediantes favoritos forman parte de cada elemento de la creación de una serie. Amy Poehler, Tina Fey, Deon Cole, John Mulaney, toda esta gente son productores, escritores, guionistas, son jefes. A mí me gusta formar parte del principio-fin en este tipo de proyecto, porque uno sabe que puede lograr su toque personal.

-Si quiero seguir inyectando esa cultura auténtica venezolana-americana, creo que voy a tener que formar parte del principio-fin de esos proyectos, para asegurarme de cada uno de esos detalles de los que hablamos: la abuela, la Sombrerona, la palabra guasacaca en una canción. Todas esas cosas vinieron porque formé parte de cada elemento, no porque fui un día a grabar una voz y me fui, sino porque estuve en el día a día, asegurándome de la calidad de todo.

Con Venezuela en la mente

-¿Cuántos años tienes sin venir a Venezuela?

-Ocho años. Quiero ir a Margarita, donde están mis tíos, y tengo algunos primos en Caracas. Mi familia representa mucho a las familias venezolanas de hoy. Tengo primas en Chile, familia en Miami, Boston y Colorado. Estamos en un momento de diáspora, donde los últimos años, en particular para mi familia materna, han sido muy difíciles. He perdido dos tíos muy queridos este año y concebí maneras dentro de la serie para rendirles homenaje. Mi tío se llamaba Antonio y hay un personaje que se llama Anthony, hay una tía que se enfermó y allí decidí crear una tía menor chévere que nos viene a visitar y ahí la veo a ella.

-Pienso en Venezuela todo el tiempo. No he podido ir, pero eso no significa que me sienta distanciada, y muchos venezolanos que se han tenido que ir sienten lo mismo. Averigüé una manera de estar afincada a mi cultura a mi manera y eso pude traerlo a mi trabajo. Me muero de las ganas de ir y creo que dentro de poco lo haré.

-¿Cómo te gustaría ver a Venezuela?

-Tengo 33 años y no sé de una Venezuela libre de conflictos. No me acuerdo. Una de mis primeras memorias fue escuchar: “Ganó Chávez, el país está dividido”. No tengo memoria de una Venezuela en paz. Estaba justamente leyendo mi diario de cuando yo tenía 10 años, porque me estaba mudando, lo encontré y empecé a leerlo. Escribo sobre la política venezolana a los 10 años, cosas como “Es injusto lo que está pasando y ahora no puedo mudarme a mi casa”. Siento que hemos estado en una realidad en la que la política forma parte de nuestro día a día y no hay escape.

-A mí me gustaría ver una Venezuela obviamente libre, obviamente democrática, pero más que todo me gustaría ver una Venezuela en la que justamente una niña no tenga que estar escribiendo en su diario cómo la política ha afectado su vida y su familia. Quiero una Venezuela donde los venezolanos se sientan listos para regresar y construir sin sentirse restringidos y con miedo. Eso es lo que a mí me gustaría ver. Creo que no debemos idealizar una Venezuela en base al pasado, porque nunca vamos a tenerla. Creo que la diáspora es algo trágico, pero que puede traer múltiples cosas positivas, pues siento que los venezolanos estamos dejando nuestra marca por todo el mundo. Hemos salido y estamos logrando cosas muy importantes e interesantes. Y esa diáspora, si logra regresar con todo lo que hemos aprendido, siento que el futuro puede ser aún mil veces mejor que el pasado. Eso es lo que espero.

Video musical de “Hamster y Gretel”

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